La ultraderecha contra la inmigración como estrategia de acceso al poder

VOX sigue en España la ruta trumpista: promoción programada del racismo y xenofobia
Steve Bannon en la Conferencia de Acción Política Conservadora 2017 | Wikimedia commons
Steve Bannon en la Conferencia de Acción Política Conservadora 2017 | Wikimedia commons

La estrategia que está siguiendo la ultraderecha respecto a la inmigración, es la misma que siguió Donald Trump en EE.UU. y que le ayudó mucho en su acceso al poder. Es una estrategia programada y deliberada, debatida en la internacional negra de la ultraderecha mundial, y desde luego, acordada por los de Abascal con su referente internacional principal, que es el movimiento trumpista MAGA (“Hagamos a América grande otra vez”), extraordinaria red de movimientos de ultraderecha muy diversos con implantación en todos los estados y que se tomaron literalmente el partido republicano de EE.UU. hace tiempo, apartando a los líderes tradicionales. En todos esos movimientos desde el Tea Party a los supremacistas blancos o al Ku Klux Klan, símbolo infame y violento del odio, el racismo y la xenofobia es una constante venenosa que altera la vida social de los norteamericanos en todos los estados.

VOX, referente trumpista en España

En 2018 se produjeron los primeros encuentros públicos de VOX con dirigentes de MAGA y ministros de Trump, donde se fue trazando una alianza de colaboración con el trumpismo que hoy es más fuerte que nunca. Feijoó no entiende todavía por qué Trump invitó a su toma de posesión a Santiago Abascal y no a él. Efectivamente, el acto de investidura de Trump escenificó las alianzas internacionales del movimiento MAGA (“Make América Great Again”) y se convirtió en una exhibición de poder de la ola autoritaria que amenaza con inundar el mundo occidental.

Junto a Abascal, estuvieron en la toma de posesión de Trump ultraderechistas como Giorgia Meloni, presidenta de Italia quien lidera hoy en la UE las políticas contra la inmigración o el ex primer ministro polaco Mateusz Morawiecki, líder ultraderechista en el parlamento europeo del grupo Conservadores y Reformistas. También otros capos de la ultraderecha latinoamericana como el brasilero Jair Bolsonaro, hoy procesado por intento de golpe de Estado contra Lula da Silva o el ultraneoliberal y autoritario argentino Javier Milei. Ni Feijoó ni Úrsula Von der Leyen fueron invitados.

La realidad es que Donald Trump, un millonario neofascista a la cabeza del imperio, está trabajando para la promoción de proyectos totalitarios y autoritarios en todo el mundo y país a país, y VOX es su socio claro en España.

Steve Bannon y la relación de VOX con Trump

Con Trump al frente del gobierno USA, ya en 2016, la coordinación del proyecto de la ultraderecha internacional fue dirigido por su primer jefe de campaña y primer estratega jefe de la Casa Blanca, Steve Bannon. Ejecutivo de medios y exbanquero de inversiones, su pensamiento político ultrarreaccionario se expone en el sitio web Breitbart News, desde donde se difunde una ideología de odio, racista, xenófoba y misógina. Esa web fue acusada de promoción de grupos de supremacía blanca abiertamente neonazis, difusión de noticias falsas y teorías conspirativas.

En 2018, cuando VOX solo tenía presencia institucional en el parlamento andaluz, su dirigente Espinosa de los Monteros viajó a EE.UU. para entrevistarse con las ministras de Transporte y de Educación de Trump, quienes presentaron a VOX solo ante medios norteamericanos y no españoles, como “nuestro referente en España, a quienes vamos a ayudar a financiar y a formar ideológicamente y en redes sociales”.

¿Quién se encargó de esa formación? Steve Bannon fue precisamente el responsable de organizar en Bruselas cursos de formación política permanente para la promoción de partidos y gobiernos neofascistas en toda Europa, cursos a los que asistieron dirigentes importantes de VOX, y que ahora impulsa en España la Fundación Disenso dirigida por Martín Frías, un tipo que hizo primero carrera en FAES y creó después la red Floridablanca.

Además, en esa reorganización de la derecha internacional VOX juega un papel clave en América Latina acordado con Trump como puente con la ultraderecha de América Latina y de combate contra “el comunismo”.

Sembrar un discurso de odio en la sociedad española

Desde los cursos de formación organizados por Steve Bannon, donde los de VOX estudiaron la estrategia de Trump en el acceso al poder y el papel que jugó en ella las políticas contra los migrantes, los de Abascal llevan inoculando en la sociedad española un discurso de odio, racismo y xenofobia intolerable y antidemocrático. Llevan años en las instituciones, en las redes sociales y en los medios de comunicación buscando normalizar y extender el racismo y la xenofobia, que no son ideologías sino delitos, en la sociedad española. Ahora han dado un salto cualitativo estratégico con Torre Pacheco, necesitan el conflicto y la violencia en torno al fenómeno migrante.

Esto lo aprendieron en ese “manual del asalto al poder trumpista” que Steve Bannon enseñó desde 2018 a la ultraderecha europea, donde se promovía que tras una primera fase de siembra y difusión de sus ideas xenófobas y racistas en las redes y la sociedad, había que “buscar el conflicto social” para lograr situar ante la opinión pública el “problema de la inmigración” como un  problema principal y conflictivo de las sociedades europeas, causa de todos los males, por encima de la vivienda o el empleo. El objetivo era lograr proyectar después mediáticamente que la solución a ese problema eran los partidos de ultraderecha, dado que son los que con más mano dura combatirían el problema de la inmigración. Esa es la estrategia en España de Abascal buscando un ascenso electoral que le lleve al poder, compitiendo con el PP.

No otra cosa se ha intentado este verano en Torre Pacheco, evitado por el gobierno solo con un eficaz despliegue de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Y se seguirá intentando, pues lo ocurrido en ese pueblo fue un conflicto buscado y premeditado por la ultraderecha española, que tras unos años centrados en la siembra de las ideas de odio, han pasado a una segunda fase, en su visión, de la estrategia de su asalto al poder, y necesita el estallido de numerosos “conflictos con migrantes”, aunque conlleven violencia, muertos y heridos, para pasar a una fase de polarización de la sociedad española en torno al tema de la inmigración con conflictos al servicio de sus intereses políticos fascistas en las próximas elecciones. No otra cosa hizo Trump en EE.UU. Y por eso, este verano Abascal ha propuesto la deportación de 8 millones de inmigrantes (aunque el INE dice que solo hay 7 millones), lo que supondría el disparate de expulsar a todos los inmigrantes, legales e ilegales.

Porque en EE.UU., de crear conflictos y confrontación violenta en la sociedad y en la calle con negros y latinoamericanos, se encargaron en todo el país los grupos más radicales del movimiento MAGA, buscando que los migrantes fueran percibidos por la sociedad norteamericana como un problema y no como un aporte cultural y económico. En Torre Pacheco, se han movilizado de manera coordinada a grupos de ultraderecha radicalizados, españoles y hasta europeos.

Ya comenté en un artículo anterior, que señalar a los migrantes como los culpables de los males de una sociedad es algo que todos los fascismos y fanatismos políticos o religiosos han hecho con otros colectivos a lo largo de la historia: rojos, comunistas, masones, judíos, musulmanes, negros, gays, gitanos, extranjeros, etc. Siempre hay chivos expiatorios en sus proyectos totalitarios.

Poner en la diana a la migración va claramente contra un derecho humano reconocido en la Carta de DD.HH. de la ONU de 1948, pero es lamentablemente una estrategia orquestada a nivel internacional por el fascismo del siglo XXI y el neofascista que está a la cabeza del imperio lo está promoviendo en EE.UU. con reforzamiento de muros con México, detenciones y deportaciones masivas de latinoamericanos, etc.

La izquierda y la inmigración, trabajar juntos

Ante esta situación, la izquierda alternativa española, y en primer lugar el PCE y el conjunto de IU y de SUMAR debemos operar con inteligencia, analizar este fenómeno correctamente y enfrentar la estrategia de la ultraderecha contra la inmigración.

Y esa estrategia de la izquierda debe pasar por trabajar con la inmigración, reimpulsar las relaciones con colectivos y asociaciones de migrantes y de derechos humanos para enfrentar el neofascismo y denunciar estos intentos de violencia intolerable que previsiblemente se van a volver a producir porque es una estrategia deliberada, y que deben ser rechazados contundentemente por la sociedad y en un Estado de derecho con todo el peso de la ley. La ultraderecha es claramente una amenaza para la democracia, en la que no creen aunque se sirvan de ella, pues esconden proyectos totalitarios.

En la izquierda alternativa debemos abrir decididamente nuestras sedes a estas asociaciones para sus reuniones y actos, y trabajar conjuntamente de una manera mucho más intensa y coordinada. Pertenecemos a la misma clase obrera. Debemos informarles de a qué asociaciones de derechos humanos pueden acudir ante agresiones o actos de discriminación y de odio que pudieran sufrir y acompañarles en los procesos que puedan producirse. Y por supuesto, debemos invitar a militar a los inmigrantes en nuestras organizaciones políticas para que la lucha contra el racismo, la xenofobia y el fascismo sea común.

La inmigración no solo es necesaria para una España y una Europa con natalidad bajo mínimos, sino que supone un aporte y un enriquecimiento para toda sociedad. Ya no se trata de ser solidarios con los inmigrantes ante agresiones o conflictos xenófobos y racistas, sino trabajar con ellos codo a codo, como compañeras y compañeros, en la construcción de una sociedad tolerante, fraternal, de igualdad y de convivencia. Solo así derrotaremos al racismo y al fascismo.

(*) Responsable de Internacional de IU

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