Puntuales a la cita, Cristina Simó,responsable del Área Feminista del PCE, Hèléne Bidard, vicealcaldesa de País y miembro secretariado PIE, Regina Marques, del Movimiento Democrático de Mujeres de Portugal y miembro del Comité Mundial de la FDIM, Durga Yhosebe Ochoa Juárez, Ministra Consejera Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en el Reino de España, Natalia Samemeterio, UJCE, desgranaron, con un auditorio hasta la bandera, las enseñanzas de la lucha feminista antifascista.
Comenzamos con Cristina Simó dando algunas claves para tener un futuro sin fascismo y entendiendo que el fascismo no es una reliquia. Hay que hacer memoria y no permitir que se blanquee al fascismo y esa memoria antifascista está en el trabajo y las acciones del Movimiento Democrático de Mujeres, MdM. Tres lecciones de aquella lucha que se proyectan sobre nuestro presente: 1. las mujeres organizadas con la memoria como escudo, 2. la solidaridad internacional y las políticas de aislamiento salvan vidas y 3. ninguna lucha es pequeña cuando es colectiva.
Hèléne Bidard evidenció que revoluciones como el movimiento Me Too han generado una contrarevolución organizada a ambos lados del Atlántico del patriarcado y los machistas. Señaló que el antifascismo es una construcción social y que está tratando de disputar el voto de las mujeres con referentes como Giorgia Meloni en Italia, o Marine Le Pen en Francia. Nos recordó por tanto que ningún derecho está adquirido para siempre como estamos viendo con el derecho al aborto en EE.UU. Nos animó a unirnos en la Federación Democrática Internacional de Mujeres y parar juntas al fascismo. Finalizó señalando la importancia de los hombres que luchan por la igualdad y los derechos de las mujeres.
El individualismo de hoy conduce al fascismo por el miedo, de forma que no podemos permitir que las mujeres quedemos aisladas
Regina Marques nos recordó que el fascismo se fundamenta en dios, patria y familia, dejando a las mujeres como esposas y madres. En Portugal la lucha contra el fascismo y en favor de los derechos de las mujeres permitió unir a muchas mujeres de distintas procedencias y las mujeres crearon sus propios movimientos. El individualismo de hoy conduce al fascismo por el miedo, de forma que no podemos permitir que las mujeres quedemos aisladas y entender al MdM como un movimiento de liberación. Ese individualismo junto al “todos los partidos son iguales”, la competencia y la meritocracia pueden fragmentar el imaginario de resistencia al fascismo. El mensaje repetitivo sería la lucha de las mujeres + paz + solidaridad.
Durga Yhosebe Ochoa, puso de ejemplo de las heroínas libertarias por la independencia, mujeres como Manolita Sáez y Lluisa Cáceres que fueron inspiradoras como Dolores Ibárruri. Frente a Donald Trump que impone el fascismo y el imperialismo el movimiento feminista es el más importante para combatirlo, y la batalla más importante que hay que dar es la de las ideas. Recordó que el Comandante Hugo Chávez cambió el Estado para abrir paso a los derechos de las mujeres venezolanas, por ejemplo con el reconocimiento de la violencia obstétrica. En el momento actual las mujeres, con armas, defenderemos que Venezuela no es colonia de nadie.
Para finalizar la mesa Natalia Samemeterio expuso cómo el capitalismo y el fascismo reducen las políticas pública que afectan a la vida de las mujeres, sanidad, dependencia o educación. La imagen icónica, o idílica, de las mujeres como el culto al cuerpo y al individualismo demuestra que lo hemos hecho bien y por eso ladran ante los nuevos modelos de familia y cuidados. Tenemos referentes, como Aleksandra Kolontái y el de la militancia como valor frente al miedo del capital a las feministas.







