Los derechos laborales frente a la extrema derecha

Hay que ir a la ofensiva, ganando derechos y mejorando la vida de la clase trabajadora

La extrema derecha está globalizada, se alimenta del miedo y de la inseguridad, y una forma de pararla es dando seguridad a la gente a través de los servicios públicos fuertes y mejorando su nivel de vida.
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Acto en la Fiesta del PCE 2025. Los derechos laborales frente a la extrema derecha | Fuente: PCE
Acto en la Fiesta del PCE 2025. Los derechos laborales frente a la extrema derecha | Fuente: PCE

Un año más, la Fiesta del PCE cerró el último domingo de septiembre con la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz —este año vestida de rojo, como nuestra bandera— y con los líderes de los dos sindicatos mayoritarios, Unai Sordo por CC.OO. y Pepe Alvarez por UGT. El anfitrión, el Partido Comunista de España, representado por su secretario General, Enrique Santiago. El espacio, el más grande, Pasionaria, con aforo completo y la gente en pie en los huecos imposibles. Enrique expuso brevemente, como argumentó la noche anterior en el mitin central, los tres grandes retos a los que nos enfrentamos: la amenaza de la paz; el auge del fascismo; y la crisis medio ambiental con un sistema capitalista que es incompatible con la supervivencia del planeta. Sobre la mesa un tema para combatir esos retos: cómo defender y ampliar los derechos sociales y laborales.

“Estamos ante la mayor crisis de la democracia desde la II Guerra Mundial”, dijo la ministra de Trabajo. “El mayor ataque al sistema democrático desde los viejos fascismos”, insistió Unai. La extrema derecha está globalizada, dijeron, se alimentan del miedo y de la inseguridad, y una forma de pararla es dando seguridad a la gente a través de los servicios públicos fuertes y mejorando su nivel de vida.

“Para nosotros los salarios son fundamentales: los sueldos y las pensiones”, sentenció Pepe Sordo. El problema es que aunque los salarios estén subiendo por encima del coste de la vida, la gente no lo siente así porque a medida que se van reduciendo los servicios públicos va pagando servicios privados de su bolsillo, como está sucediendo con los seguros médicos privados. La vivienda es otro agujero por el que se desvanece ese aumento conseguido en los salarios y pensiones: si los salarios han subido un 4% la vivienda lo ha hecho un 10%.

El secretario general de UGT arremetió contra el enfrentamiento generacional que están planteando al decir que los jóvenes no tienen mejores salarios porque el dinero se va en pensiones. Es mentira, recalcó. “Jamás una bajada de las pensiones —como las que hicieron Felipe y Aznar, puntualizó— ha supuesto una mejora del salario para los jóvenes. Jamás. Los salarios crecen con la lucha de los trabajadores en los centros de trabajo. Lo que sí va en contra del detrimento de los servicios públicos y del nivel de vida de los trabajadores son los regalos fiscales que el PP hace en las comunidades autónomas en las que gobierna”.

En su intervención, el dirigente de UGT pidió al gobierno que vuelva a tramitar la Ley de Reducción de Jornada esgrimiendo que la derecha no quiere abrir el debate porque no se atreven. Las 37,5 horas, “es imprescindible para poder avanzar hacia las 32 horas semanales”.

Paro laboral contra el genocidio

Pepe Alvarez adelantó el anunció del paro de 2 horas contra el genocidio que los sindicatos han convocado para el 15 de octubre: paros con asambleas y debates. Unai Sordo, con bufanda palestina, argumentó que ese paro es para que, desde sus centros de trabajo, la clase trabajadora exprese su repulsa y rechazo al genocidio que está llevando a cabo el Estado de Israel sobre Gaza. Para dar a la protesta una dimensión laboral y exigir a las instituciones internacionales que actúen con contundencia para parar la masacre. Y para darle la “legalidad” para que pueda realizarse, remató.

Unai situó el epicentro de la coyuntura en que nos encontramos en la pugna sobre cómo se reconfigura el orden mundial. Y en esa pugna “asistimos al mayor ataque a los sistemas democráticos desde los viejos fascismos”. Y puso el foco en Estados Unidos, que representa la versión “más bestia” de ese ataque. Un país que con Trump “corre de forma acelerada a un sistema autoritario” tildando de “salvaje” su forma de entender las relaciones económicas, políticas y sociales.

La forma de hacer frente a las extremas derechas es mejorando las condiciones de vida de la clase trabajadora, mejorando los salarios, pero también las pensiones, los servicios públicos, los cuidados, y el acceso a la vivienda, defendió Unai. Y para ello “necesitamos un gran Pacto Social y una profundización de la democracia”. Lo cierto —aseguró— es que donde hay organización siempre hay mejores condiciones laborales.

Yolanda Díaz comenzó hablando de la excepcionalidad de España en el mundo. “Hoy hay un país en disputa, España. No tengan duda”, el único que en una tónica de países con gobiernos de derechas y de extrema derecha, mantiene un gobierno de coalición progresista con comunistas en el consejo de ministros. Por eso, dijo, la extrema derecha elige España para celebrar sus eventos, no Washington. Las extremas derechas en el mundo están globalizadas: han sabido leer la situación de sensación de falta de futuro y de seguridad, y comparten el diagnóstico. Lo de Trump es “un proyecto cultural, que comparte en una gran alianza con los big data, con un objetivo clarísimo: destruir absolutamente la esperanza y los derechos laborales en el mundo… también el derecho a huelga”.

La ministra de Trabajo explicó que el neoliberalismo es la pieza clave de todos los Trumps, Mileis, Melonis, Ayusos y Feijóos. Frente a ellos, los agentes sociales son la garantía de derechos en el mundo y por eso quieren desmantelar la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Uno de los escenarios donde se hizo más clara esa lucha de intereses fue en la ley Rider, donde hubo enorme presiones de todo el mundo que hacían bascular continuamente la posición de los países.

La vicepresidenta del gobierno pidió permiso para dirigirse, desde la Fiesta del PCE, al líder del PP: “Señor Feijóo —dijo— el principal problema de España no son los inmigrantes, sino el PP que, con Vox, golpea a la clase trabajadora. Una persona migrante aporta a este país más que los 137 diputados del PP que siempre votan en contra de todo lo que hace avanzar a España y los derechos de los trabajadores: votaron en contra de los ERTEs, del Salario Mínimo Interprofesional, de la revaloración de las pensiones, de la acogida de menores no acompañados, y se ponen en el lado malo de la historia en el genocidio a Gaza”.

También tuvo palabras para el jefe de la patronal, Garamendi, del que dijo que no ha trabajado una hora extra en su vida ni una jornada de 40 horas. Citó el libro El orden del día sobre cómo las grandes empresas pactaron con el nazismo y pidió al presidente de la patronal responsabilidad.

Una cosa que nos han hecho pasar desapercibida, apuntó, es cuál es realmente la intención mayoritaria del voto de la juventud. No es la extrema derecha, es la abstención. Si hubiera elecciones más del 50% de los jóvenes de España y del mundo se abstendrían porque no se sienten interpelados. “Y este es el gran problema de la democracia”. Contó que los jóvenes son más corresponsables e igualitarios, y que están comprometidos para actuar contra el cambio climático, pero luego eso no se refleja en su intención de voto. “Algo estamos haciendo mal”. Las medidas que más valoran del gobierno son las que están saliendo del Ministerio de Trabajo pero esos mismos luego votan a la extrema derecha. Las encuestas dicen que la juventud hoy siente falta de seguridad económica y precariedad. La extrema derecha ha sabido leer la situación, expresó. “Nosotras también tenemos que saber leerla y pasar de la defensiva a la ofensiva, saliendo a ganar y dando esperanzas a la clase trabajadora, que es la mayoría social, con más derechos laborales y políticas públicas correctas”.

Ir a la ofensiva, a ganar

Y acabó su intervención fijando cinco mitos a desmontar.

El primero es hablar de una “ola” reaccionaria. “Hablar de una ola conlleva la sensación de que es imparable. Y no lo es. Se demostró el 25J ganando contra todas las previsiones y gobernando a la ofensiva”.

El segundo, “no vale decir que viene el lobo de la extrema derecha”; hay que salir a combatirlo, salir a ganar, a la ofensiva, dando derechos, mejorando las condiciones de vida y defendiendo las instituciones. Agregó que a una parte del gobierno le gusta polarizar, pero esa no es la forma de crecer ni de sacar a la gente de la abstención. Hay que ir a la ofensiva.

El tercero es cuando dicen que la realidad no importa. Estamos ante una enorme batalla cultural donde hasta gente progresista dice que como estamos en crisis no podemos crecer. Pero no es verdad. Hasta la OCDE reconoce en su informe algo clave: es la primera vez que desde el Ministerio de Trabajo, no desde Economía, España está creciendo a un ritmo como nunca. Y se ha hecho con la estabilización del empleo, subiendo el Salario Mínimo Interprofesional y los salarios. Además, hizo hincapié, con esas medidas hemos reducido la desigualdad.

El cuarto mito es cuando dicen que el odio es más fuerte que el amor. Y tampoco es verdad. Odiar va contra natura y sólo desde la esperanza y el amor se pueden conquistar los derechos, dijo recordando a Mújica.

Y el último mito a desmontar es de que la acción social no importa. Por eso atacan a los sindicatos de clase y los derechos. Si hay algo que ensancha la democracia son los sindicatos. Sindicatos y movilización. “No basta con que el gobierno de coalición se parta la cara, necesitamos más movilización que nunca… que las calles estén llenas de gente que defienda la democracia”.

(*) Subdirectora de «Mundo Obrero»

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