El arte como resistencia y denuncia

Mientras haya jóvenes, ancianos, mujeres y hombres que sean capaces de conmoverse y movilizarse ante la barbarie, la batalla no estará perdida, y la indignación se convertirá en acción.
Movilización por Palestina en las calles de Madrid | Olmo Calvo
Movilización por Palestina en las calles de Madrid | Olmo Calvo

La cultura en España siempre ha sido un motor de conciencia, un espacio donde los artistas han levantado su voz frente a las injusticias. Durante el franquismo, frente a la represión y a la censura, escritores, músicos, pintoras, bailarinas, cineastas y actores y actrices, preservaron la memoria democrática, incomodaron al régimen y denunciaron lo que otros querían ocultar. La cultura se transformó, a lo largo de los años, en un arma poderosa que mantuvo vivo el espíritu de resistencia.

Hoy, frente al genocidio que sufre el pueblo palestino en Gaza, esa tradición de lucha, de compromiso y de solidaridad, emerge con más fuerza que nunca, en la calle, en las redes sociales, en los escenarios, en los platós de televisión. Colectivos de las artes escénicas y cinematográficas, de las artes plásticas y musicales junto a miles de ciudadanos, rompen el muro del silencio cómplice y visibilizan el horror que se quiere normalizar contra el pueblo en Palestina.

La denuncia a través del arte va más allá de señalar el genocidio, abre horizontes de amor por la humanidad y recuerda al mundo, que mientras exista conciencia, estamos vivos. Cada canción, cada verso, cada pincelada, cada plano, cada paso de baile, es un acto de rebeldía que rechaza la violencia y la muerte. Nos negamos a convertir la rutina en cómplice de la excepción brutal de quienes pretenden imponer su poder aniquilando a un pueblo.

El arte pone la emoción y la mirada en los nombres de cada niño asesinado, de cada familia destruida, de cada ciudad bombardeada, en cada historia silenciada por el fascismo.

La dignidad del pueblo palestino está a salvo en el horizonte de las naves que surcan los mares con ayuda humanitaria y en los cientos de personas valientes, que desafían la muerte para llegar al centro del dolor, en los “kufiyas” que no solo nos protegen del sol y de la arena, sino de la intolerancia, del silencio, de la ceguera de una anatomía formada por el capitalismo más cruel y sanguinario.

Por eso, mientras haya jóvenes, ancianos, mujeres y hombres que sean capaces de conmoverse y movilizarse ante la barbarie, la batalla no estará perdida, y la indignación se convertirá en acción y, el dolor, en esperanza compartida.

Compadezco al pueblo de Israel condenado a cargar con las decisiones de un gobierno formado por ultranacionalistas y religiosos que llevan por bandera intereses espurios de odio, exclusión y muerte.

El arte es, una vez más, el lenguaje universal de los impulsos más luminosos del ser humano, el puente invisible que trasciende allende fronteras, lenguajes, razas, colores y palabras, despertando conciencias contra ideologías totalitarias que buscan uniformar el pensamiento y la libertad.

(*) Cineasta, pintora, guionista y actriz

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.