El pasado 26 de octubre Colombia vivió una inédita experiencia democrática. Se convocó al conjunto de la ciudadanía a participar en la escogencia de las candidaturas del Pacto Histórico para la Cámara de Representantes y el Senado, y también a quien disputará en marzo, junto a otros sectores de izquierda y progresistas, la candidatura presidencial para enfrentar a las derechas en el mes de mayo. Se rompía de esta manera con prácticas centralistas, cerradas y tradicionales de definir candidaturas. Esta apuesta muestra contundentemente el proyecto estratégico programático de la izquierda colombiana de avanzar hacia una Democracia Avanzada. Una ampliación y profundización de la democracia en la que la ciudadanía no solo sea invitada a votar, sino que también a decidir por quién se debe votar. La consulta se realizó por los canales institucionales, es decir reglamentada por el Consejo Nacional Electoral y manejada, controlada y escrutada por la Registraduría Nacional del Estado Civil. Era una apuesta bastante riesgosa pues se realizaba en frío, es decir que no coincidía con otro tipo de elecciones, como la consulta de 2022 que se realizó el mismo día de las elecciones generales al Congreso.
Contra la consulta actuaron todos los poderes, partidos y medios de comunicación. El Consejo Nacional Electoral no reconoció plenamente la personería jurídica del Pacto Histórico, arbitraria decisión que incluso solo tomó, y muy restrictiva, a pocos días de la misma consulta, obligando a los partidos del PH a tomar decisiones que los medios mal interpretaban dando la sensación de que se retiraban de la consulta. El día de las elecciones aumentaron los obstáculos y el sabotaje institucional. La Registraduría no colocó los suficientes puestos de votación, suprimieron las mesas en muchas zonas agrias, no imprimieron los tarjetones suficientes y tampoco hubo votación en el exterior. Los partidos de la derecha llamaron al boicot y los analistas presagiaban un fracaso total. Los más optimistas calculaban que la votación escasamente llegaría a 700.000 votantes. Los resultados superaron todas las expectativas: 2,7 millones de personas concurrieron a votar en la consulta reafirmado que el Pacto Histórico es la fuerza política más importante que tiene Colombia.
Vienen tiempos duros y la campaña electoral será muy fuerte. La derecha será más violenta que nunca. Pero hay un pueblo sereno y luchador. Hay futuro
El 8 de marzo de 2026, coincidiendo con las elecciones al Congreso, se realizará una nueva consulta en las que participarán el Pacto Histórico, la Agenda Progresista, el movimiento Unitarios y otras formaciones que conformarían para las presidenciales el Frente Amplio que podría ganar en primera vuelta y contar con una bancada parlamentaria mayoritaria.
La consulta fue un escenario de gran confrontación política y se realizó en momentos en que Estados Unidos arreciaba temerariamente sus ataques contra el presidente Gustavo Petro con demenciales acusaciones y sanciones, acciones que hacen parte de la estrategia desesperada de reconquistar plenamente el dominio político, económico y militar en el viejo patio trasero. La alta votación de la consulta, a pesar de las trabas impuestas, reflejan el alto espíritu combativo de los sectores populares que respaldan en Colombia los procesos de cambio y que se reanimaron ante los ataques de Trump, radicalizados exactamente a pocos días de la consulta. Vienen tiempos duros y la campaña electoral será muy fuerte. La derecha será más violenta que nunca. Pero hay un pueblo sereno y luchador. Hay futuro.








