En una salón de actos de la sede del PCE-EPK de Navarra con el aforo completo, el pasado 1 de diciembre se celebró un encuentro informativo sobre los últimos acontecimientos que vive Venezuela, con las actuales amenazas directas del régimen estadounidense. Hasta Pamplona se desplazó la Cónsul General del país caribeño en Bilbao, Glenna del Valle Cabello de Daboin, en un acto que bajo el título ‘¿Qué está pasando en Venezuela’? había organizado la formación comunista navarra.
Tras hacer una pequeña introducción histórica al actual conflicto, la Cónsul General quiso dejar claro que lo que está viviendo el pueblo venezolano no es más que el último capítulo de una ofensiva imperialista que lleva sufriendo el país caribeño durante más de dos décadas, tras la llegada al poder de Hugo Chávez. Así, recordó que durante estos años lo han intentado todo para acabar con la revolución bolivariana. «Todo lo que hicieron en Chile, en Nicaragua, lo han vuelto a repetir en Venezuela, y a pesar de todos esos golpes no han podido derrotarnos», reiteró.
El objetivo, en palabras de Glenna del Valle, es claro: crear un «estado de desasosiego» entre la sociedad venezolana y para ello no les importa «a quién disparar, a quien asesinar», en referencia a los últimos ataques a lanchas en el mar caribeño. Con el último cierre del espacio aéreo, “una nueva vulneración del derecho internacional”, Estados Unidos busca crear una “amenaza psicológica” en la sociedad venezolana, ante la posibilidad de que este freno a la entrada de aviones o barcos petroleros haga quebrar la economía del país, manifestó. Frente a estos intentos, la representante del Estado venezolano en Bilbao quiso destacar el respaldo y la ayuda que países como Rusia o China están dando a Venezuela. Ayuda que, unida al desarrollo que en los últimos años ha vivido el país caribeño en materias como soberanía alimentaria, posibilitan un futuro esperanzador en lo económico y en lo social.
Una lucha “larga”. Aún así, reconoció que la lucha “va a ser larga”, y que la sociedad venezolana se está preparando para ella, también de manera militar, con la incorporación de decenas de miles de personas en las milicias, ya que el pueblo está dispuesto “a dar su vida” en defensa de su soberanía y de una independencia y unos derechos “que tanto ha costado conseguir”.
A pesar de no descartar ese horizonte militar, la representante diplomática quiso dejar claro que el objetivo de Venezuela no es otro que “vivir en paz” y que “la única salida” que defiende el Gobierno de la República Bolivariana es la “no intervención, el respeto mutuo y la paz”. “Venezuela no quiere la guerra, pero tampoco quiere que ser invadida”, reiteró para manifestar que si ese intento se diera, el pueblo y el Ejército no dudaría en responder para defenderse. En este punto, Glenna del Valle repitió el mensaje del presidente Nicolás Maduro, en el que llama “a respetar” Venezuela como un un país “libre e independiente”.



Si Venezuela se “hunde”. Además, quiso manifestar que sería un error reducir el conflicto a Venezuela, ya que la crisis actual supone una batalla más en la guerra que Estados Unidos lleva contra un mundo multipolar en el que ha perdido la hegemonía planetaria. Una batalla en la que, advirtió, si Venezuela “se hundiera” ante las amenazas militares o arancelarias del régimen trumpista, “también se hundiría con ella América Latina y posteriormente Europa”.
Preguntada por la oposición política venezolana, Glenna quiso diferenciar entre aquella que vive en el país caribeño y que, aunque no respalde al Gobierno de Nicolás Maduro, se muestra tajante en la defensa de la soberanía venezolana y critica las ansias intervencionistas de Estados Unidos. Frente a esa oposición legítima, contrapuso a los grupos ultraderechistas que, impulsados desde el extranjero, aplauden y alientan un posible ataque militar y el saqueo de las reservas petroleras y de los recursos naturales venezolanos.
En ese en ese sentido, destacó como ejemplo la concesión del premio Nobel a Marina Corina, una
líder política que estaba “olvidada” tanto en Venezuela como en el exterior y que de manera artificial han querido aupar para justificar y blanquear un posible golpe militar.
El país está “unido y aglutinado”, vive las amenazas de Donald Trump con “normalidad”. La sociedad vive “en alerta pero tranquila”, sabedora que lleva años preparandose para este tipo de escenarios
Sobre la realidad que vive la sociedad venezolana, Glenna del Valle manifestó que el país está “unido y aglutinado”, que la crisis actual se vive con “normalidad”, “en alerta pero tranquilos”, sabedores que se llevan años preparando para este tipo de escenarios.
A pesar de no temer el peor de los escenarios, consideró que una invasión militar de EEUU es improbable, por su complejidad y por su respuesta contraria dentro del propio país norteamericano. No descartó, sin embargo, posibles “ataques selectivos”, como los sufridos recientemente en Irán, utilizando en el caso venezolano la excusa del narcotráfico. Con respecto a esta cuestión, destacó que las acusaciones con las que se trata de relacionar al presidente Nicolás Maduro con el tráfico de drogas o con el “terrorismo extranjero” forman parte de la “narrativa” creada, fuera de toda realidad, para justificar y evitar la legalidad interior estadounidense ante una posible futura intervención militar.
Agradecimiento al PCE. La exposición de la Cónsul General de Venezuela en Bilbao finalizó como había empezado, agradeciendo la solidaridad y la creación de espacios en los que trasladar la realidad del conflicto actual, haciendo especial hincapié en las muestras de apoyo lanzadas por el Partido Comunista de España, que han sido muy valoradas en territorio venezolano.
Además de Glenna del Valle, en este encuentro y debate informativo también intervino el Parlamentario foral y coordinador de Izquierda Unida de Navarra – Nafarroako Ezker Batua (IUN-NEB), Carlos Guzmán, quien además de mostrar la solidaridad del propio PCE-EPK con el pueblo venezolano quiso destacar que la injerencia estadounidense no solo cuenta con el rechazo de partidos de izquierda como el suyo, sino también del conjunto de la sociedad, hecho que se ve reflejado con las críticas en los medios de comunicación generalistas incluso de derechas a las amenazas de Trump.







