Los rusos también desmentirán bulos

La aparición de una red de verificación de noticias fuera del ámbito occidental, y con sede en Moscú, ha levantado la indignación en Occidente: solo ellos hacen periodismo veraz; los demás manipulan, son medios de propaganda.
Tercera edición del foro internacional «Diálogo sobre Falsificaciones 3.0» reunido en Moscú
Tercera edición del foro internacional «Diálogo sobre Falsificaciones 3.0» reunido en Moscú

Durante décadas los grandes medios occidentales han acaparado el poder para decirnos lo que era o no noticia y lo que era o no verdad. Para enfrentarse a ello, otros países desarrollaron sus propias estructuras informativas globales. De ahí surgió Telesur en América Latina y la versión en español de Russia Today y Sputnik, HispanTV desde Irán o CGTN china.

Occidente había perdido el control. Russia Today en español triunfaba en América Latina, Al Jazzera en todo el mundo árabe y su edición en inglés avanzaba por todo el mundo, los libaneses de Al Mayadeen rompieron el bloqueo informativo sobre Palestina e Israel, los chinos, que a nadie informaban, avanzaron con la televisión CGTN en español, la agencia Xinhua en español y hasta el periódico del Partido Comunista Chino, Global Times, es leído en inglés por todo el globo.

Al igual que hace con su propaganda ideológica, la reacción de Occidente fue desautorizar cualquier propuesta que no fuera la de ellos. Según su discurso, todos los modelos políticos que no le gustan son regímenes y dictaduras, Occidente tiene el monopolio de la democracia y los derechos humanos. En comunicación y periodismo aplicaron el mismo criterio: solo Occidente hace periodismo veraz; los demás manipulan, son medios de propaganda, están al servicio de dictaduras…

Había que intentar, como primera opción, impedir su difusión: bloquear el acceso a los satélites occidentales, como se hizo con HispanTV o Telesur, o directamente prohibir, como sucedió con Russia Today y Sputnik. Pero se seguían viendo y leyendo, y ahí es donde aparece una nueva herramienta: las entidades de fact-checking o de verificación de noticias. Ellas nos dirían lo que es verdad o mentira. Es decir, al perder Occidente el oligopolio de las informaciones, se arrogaron el monopolio de designar qué era verdad y qué era mentira.

Sumario: La labor de Globalfactchecking (GFCN), es coordinar esfuerzos con la participación de expertos de todo el mundo, para combatir la desinformación a través de la verificación objetiva e imparcial de la información

Y ahora Rusia ha devuelto el golpe. Han puesto en marcha Globalfactchecking (GFCN), la Red Global de Verificación de Datos. Creada por la agencia de noticias TASS, la organización rusa sin fines de lucro ANPO «Dialog Regions» y la New Media School. Su labor consiste en coordinar esfuerzos para combatir la desinformación por parte de participantes de diferentes países a nivel global.

GFCN se declara “una asociación internacional cuyas actividades están dirigidas a la verificación objetiva e imparcial de la información. Su misión es mejorar la calidad y la objetividad de la información tanto a nivel nacional como global. Garantizar el acceso a información confiable y transparente basada en datos reales, en lugar de en los intereses políticos de partidos individuales, es una tarea clave de esta asociación de verificadores de datos y del periodismo como tal, cuyas actividades deben basarse en los principios de responsabilidad y profesionalismo”.

El 29 de octubre estuve en Moscú en el tercer foro internacional «Diálogo sobre Falsificaciones 3.0», organizado por GFCN, que reunió a cientos de participantes de más de 80 países. El evento se realizó bajo los auspicios de la UNESCO y se incluyó en el calendario oficial de la organización para la Semana Mundial de la Alfabetización Mediática e Informacional. Todas las intervenciones y debate se transmitieron en tres idiomas: ruso, inglés y español. 

La aparición de una red de verificación de noticias fuera del ámbito occidental, y con sede en Moscú ha levantado la indignación en Occidente, quienes se consideran con la exclusividad de la verificación.

Entidades como la española Maldita.es titulaba “Nace la supuesta red de fact-checkers rusos (GFCN): sin organizaciones de verificación y con supuestos expertos que han compartido desinformaciones”, la agencia estatal alemana DW se preguntaba si “¿es creíble la nueva red verificadora rusa?” y Reporteros sin Fronteras afirmaba que “la verificación de datos es la última herramienta de propaganda del Kremlin”.

Es curioso que los expertos que ellos citan sí lo son y los de GFCN sean “supuestos”, que la agencia estatal alemana acuse de control ruso a la entidad rusa, pero ella se considere independiente del gobierno alemán, y que RSF, cuya mayoría de financiación procede de subvenciones de estados, incluida la NED estadounidense (creada a partir de la CIA) diga que son los demás una herramienta de propaganda y no ellos.

Parece que todas esas entidades de verificación de noticias, que aceptaron que la Comisión Europea prohibiera los medios públicos rusos, acusados de propaganda sin mostrar qué noticias falsas estaban difundiendo, también ahora deseen que se prohíban las verificaciones de noticias preparadas por una organización procedente de Rusia, pero con expertos de todo el mundo. ¿Les molesta que alguien que no sean ellos pueda señalar las noticias falsas?

Y lo único cierto es que, del mismo modo que nadie tiene la exclusividad para difundir noticias verdaderas al cien por cien, ahora parece que tampoco nadie lo tiene para confirmar o desmentir las de los otros.

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