En el centenario de su nacimiento

El legado de Paco Candel: Pensamiento y militancia frente a la xenofobia

El legado de su pensamiento, con su enfoque humanista y su compromiso político, se nos presenta como un antídoto contra estos discursos de odio.
Paco Candel | Fuente: montornes.cat
Paco Candel | Fuente: montornes.cat

Durante la conmemoración del centenario del nacimiento de Paco Candel queremos reivindicar su legado, y actualizarlo a los nuevos tiempos, en los que es de mayor actualidad. Es importante destacar, que como militante del PSUC (formalmente no tuvo el carnet, pero siempre se referenció en el PSUC y formó parte de sus candidaturas), Candel entendió el fenómeno migratorio no solo desde una perspectiva económica, sino también cultural, social y política.

Su contribución a la lucha por los derechos de los inmigrantes procedentes de otros lugares de España debe ser hoy una brújula para las organizaciones y personas que trabajamos para construir una Catalunya más inclusiva y abierta, desde el conjunto de su diversidad.

Su obra está impregnada de una profunda crítica a los sistemas de exclusión que marginaban a quienes no compartían la «cultura catalana tradicional», es decir, aquellos que no hablaban el catalán o que mantenían su cultura procediendo de otros territorios de España.

Combatió las formas más excluyentes del nacionalismo catalán, que intentaban construir una identidad homogénea y monolítica, excluyendo a quienes no se ajustaban a sus parámetros

Candel, desde su compromiso comunista, combatió las formas más excluyentes del nacionalismo catalán, que intentaban construir una identidad homogénea y monolítica, excluyendo a quienes no se ajustaban a sus parámetros. En este sentido, Candel se alejó de aquellos sectores, incluso algunos situados en la izquierda, que bajo un prisma nacionalista, consideraban a los inmigrantes como un obstáculo para la “pureza” de la identidad catalana.

En Los otros catalanes (1964), su obra más conocida, no solo da voz a los inmigrantes situados en los márgenes de la sociedad, en los barrios populares olvidados, sino que también propone una reflexión crítica sobre las formas en que la sociedad catalana podía integrar a estos “nuevos catalanes” desde el respeto mutuo, el diálogo y la igualdad de derechos.

El PSUC, partido de la lucha antifranquista defendía un catalanismo popular que se oponía al nacionalismo burgués o identitario. Un catalanismo que no se basaba en la lengua, el origen o la pureza cultural, sino en la unidad de la clase trabajadora, independientemente de su procedencia. El PSUC defendía la lengua catalana y la autonomía del pueblo de Catalunya, pero lo hacía desde una perspectiva integradora, no excluyente: creía que el catalán debía ser una herramienta común, no un muro, y que todos los habitantes de Catalunya —independientemente de su lugar de nacimiento— tenían derecho a sentirse parte de su proyecto colectivo. De ahí el histórico lema “es catalán quien vive y trabaja en Catalunya”.

Candel compartió toda su vida esta visión. Sabía que la mayoría de los inmigrantes no hablaban catalán, pero también era consciente de que estos compartían con los catalanes autóctonos las mismas condiciones de explotación, las mismas barriadas precarias, el mismo acceso limitado a la educación, la sanidad y a la vivienda digna. La identidad, para Candel, no era algo estático ni cerrado, sino un proceso en construcción, una realidad que debía nutrirse de la convivencia y de la participación activa de toda la población en la vida política, cultural y social de Catalunya.

En la actualidad, vemos cómo el pensamiento de Candel sigue siendo relevante en un contexto en el que los discursos xenófobos hacia las personas migrantes se han intensificado en Catalunya y en otras partes de España y Europa. En Catalunya, el auge de los discursos de odio, sea desde la extrema derecha de Vox o Aliança Catalana, sea desde el nacionalismo identitario de Junts está marcando el debate político.

En este sentido, su pensamiento se adelantó a muchos de los debates actuales sobre inmigración, identidad y cohesión social. Mientras hoy resurgen discursos de odio que presentan al migrante —ya no solo del resto de España, sino también del Magreb, América Latina o Asia— como una amenaza para la “catalanidad”, el legado de Candel y del catalanismo popular del PSUC ofrece una alternativa clara: una Catalunya que no debe temer a su diversidad, que se reconoce como un pueblo diverso, pero “un solo pueblo”.

En este escenario, la figura de Paco Candel, y el legado de su pensamiento, con su enfoque humanista y su compromiso político, se nos presenta como un antídoto contra estos discursos de odio. Candel no solo defendió los derechos de las personas venidas de otros lugares, sino que también subrayó la importancia de reconocerlos como sujetos activos en la construcción de una sociedad justa y democrática.

Así, el legado de Candel se convierte en un pilar fundamental en la construcción de una narrativa alternativa frente a los discursos que pretenden dividir y estigmatizar a los más vulnerables. Su pensamiento y obra continúan siendo un testimonio valioso para la Catalunya del siglo XXI, una Catalunya que, como Candel soñó, es capaz de acoger y reconocer a todos sus habitantes, independientemente de su origen.

Paco Candel: Un hombre comprometido con su tiempo y su entorno social

Este año 2025 que termina, se ha conmemorado el centenario del nacimiento de Paco Candel. Con estas líneas queremos homenajear a este militante de la clase trabajadora, durante varios años, poco recordado entre la izquierda, cuyo legado tuvo una gran influencia en la política del PSUC respecto a cómo entender y trabajar la diversidad dentro de los barrios populares de la clase trabajadora.

Paco Candel nació en el Rincón de Ademuz, en Valencia, el 31 de octubre de 1925, en una familia humilde, con un trasfondo obrero, pero su familia se trasladó a las barracas de la montaña de Montjuic, en Barcelona, cuando él todavía era un niño. Fue testigo directo de las tensiones sociales y políticas de la posguerra española. Candel vivió de cerca los profundos cambios sociales y económicos derivados de las oleadas de inmigración hacia Barcelona, una ciudad en constante expansión y transformación debido al éxodo de miles de personas que huían de la represión y la pobreza en otras partes de España, especialmente en el sur (Andalucía, Extremadura, Murcia) y, en menor medida, de zonas rurales del interior de Catalunya.

En “Los otros catalanes”, Candel nos ofrece un retrato detallado de la vida de los inmigrantes que llegaron a Barcelona en torno a mediados del siglo XX

Durante su juventud, Candel fue testigo de la transformación social que estaba viviendo Barcelona, especialmente en los barrios obreros, donde la población inmigrante desempeñaba un papel esencial en el tejido económico de la ciudad. Su experiencia personal y su formación política lo llevaron a desarrollar una reflexión profunda sobre la situación de este colectivo, quienes, a pesar de ser esenciales para la economía catalana, sufrían un doble rechazo: el económico y el cultural. Es en este contexto donde Candel se embarca en una de sus obras más emblemáticas, Los otros catalanes (1964), un libro que le daría reconocimiento y lo posicionaría como uno de los grandes cronistas de la realidad social de la Catalunya de la época.

En Los otros catalanes, Candel nos ofrece un retrato detallado de la vida de los inmigrantes que llegaron a Barcelona en torno a mediados del siglo XX. El texto no se limita a describir las condiciones de vida de estos nuevos habitantes, sino que también aborda el choque cultural y las tensiones que surgían entre los inmigrantes y los autóctonos catalanes. Para Candel, los inmigrantes no eran simplemente parte de la clase trabajadora, sino personas con derechos y una historia que debían ser reconocidos. Su obra denuncia las condiciones precarias en las que vivían y el desprecio con el que eran tratados, pero también subraya las esperanzas, las luchas y las aspiraciones de estas personas por ser parte de Catalunya y por encontrar una nueva oportunidad en un territorio que, de entrada, los marginaba.

Para Candel, los inmigrantes no eran simplemente parte de la clase trabajadora, sino personas con derechos y una historia que debían ser reconocidos

La figura de Paco Candel no solo se limita al ámbito de la literatura o la sociología, sino que también es esencial en el contexto político de la época. Candel fue una voz vinculada al Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC), una organización que jugó un papel crucial en la lucha antifranquista y en la posterior construcción de la democracia desde los municipios, siendo elegido senador bajo la candidatura de la “Entesa dels catalans” en 1977, y posteriormente, en 1979 sería elegido concejal del Ayuntamiento de Hospitalet de Llobregat, encargándose del departamento de Cultura.

A lo largo de su carrera, Candel fue capaz de aportar una visión más social y comprometida con la realidad de la inmigración en Catalunya, un tema que seguía siendo un asunto delicado y controvertido en la sociedad catalana atravesada por la dictadura franquista y durante los primeros años de la transición política. Finalmente, Paco Candel nos dejaría el 23 de noviembre de 2007.

(*) Eduard Navarro, secretari general del PSUC viu

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