El Archivo Histórico del Partido Comunista de España (AHPCE) se creó en 1980 por decisión de su Comité Central, en la que determinaba la apertura pública de sus fondos para contribuir a la recuperación de la Memoria Histórica de la sociedad española. Sin embargo, esta resolución, acorde con la nueva situación política iniciada en el año 1977 y en conexión con el proyecto cultural del PCE, encuentra sus antecedentes en decisiones adoptadas en distintos momentos.
Como puede comprenderse, el Archivo ha tenido que soportar, en medida similar a sus militantes, la difícil historia del PCE por una razón fundamental: el Archivo no es otra cosa que el conjunto de documentos generados como consecuencia del desarrollo de la actividad política de la Organización y ésta, debemos reconocer que salvo en cortos periodos, ha sido sumamente complicada.
Durante la Guerra Civil la documentación acompañó al Buró Político, primero a Valencia y después a Barcelona. De ahí cruzó la frontera a Francia y después a Checoslovaquia, Rumanía y la URSS
Durante la Guerra Civil la documentación acompañó al Buró Político, primero a Valencia y después a Barcelona. En enero de 1939, cuando las tropas franquistas se habían adentrado en el interior de Cataluña, Togliatti y Stepanov plantean la necesidad de sacar el Archivo de la Ciudad Condal. En la noche del 25 de enero salen, de la sede del Buró Político hacia la frontera francesa, cuatro vehículos con documentación y valores del PCE. Una vez en territorio francés se espera en vano que lleguen los responsables para recogerlos. Dos de los camiones fueron detenidos por los gendarmes que se incautaron de ellos, los otros dos, con la otra parte del fondo documental, terminaron en el campo de concentración de Saint-Cyprien donde, ante el miedo de un registro sorpresa, fueron quemados en su mayoría. La misma suerte tuvo otra parte del Archivo que fue embarcado en un tren en dirección a Portbou o el que esperaba cerca de Cartagena en un camión.
Al mismo tiempo se ordena a Lucio Santiago que proceda a la quema de la documentación que todavía permanece en Madrid. El resto de materiales, que no pudo ser evacuado a la retaguardia republicana ni destruido, fue incautado por la Oficina de Investigación y Propaganda Anticomunista (OIPA) y por la Delegación del Estado para la Recuperación de Documentos, y depositado en el Archivo de la Sección Político Social de Salamanca.
Por consiguiente, los únicos documentos generados por la organización que habrían podido salvarse al final de la Guerra serían los cursados a la Internacional Comunista y los recopilados y evacuados personalmente por algunos militantes.
Al finalizar la II Guerra Mundial se adopta la resolución de crear un Archivo que recoja los fondos en poder de la dirección radicada en Francia y la documentación generada por las organizaciones comunistas españolas en todo el mundo. Años después, el 7 de septiembre de 1950, el Ministro del Interior del gabinete socialista francés, Jules Moch, decreta la ilegalización del PCE y la detención de sus cuadros políticos, obligando a una rápida microfilmación y evacuación de una parte del Archivo desde Francia a Checoslovaquia, Rumanía y la URSS.
Así pues, los actuales fondos del AHPCE están constituidos por: la documentación generada antes de 1939 proveniente de los archivos de la IC y de dirigentes o militantes; los documentos generados durante la clandestinidad en diversos países de Europa y América Latina; la documentación del PCE en el “Interior” —nombre con el que se denominaba España— con anterioridad a su legalización el 9 de abril de 1977; la documentación generada por el PCE durante la transición y las distintas donaciones recibidas por dirigentes y particulares.
El problema fundamental de los fondos del Archivo de antes de la legalización, reside en el método de ordenación aplicado: un sistema subjetivo dependiente del criterio de quienes no han considerado los órganos de los que procedían, ni el nexo lógico o histórico que los reunió. Se desarrollaron ordenaciones cronológicas, temáticas, alfabéticas, etc., que significaron la creación de colecciones facticias y la disolución de todos los lazos administrativos y políticos.
La titularidad de sus fondos pertenece al PCE, aunque en la actualidad el Archivo está custodiado por la Fundación de Investigaciones Marxistas. Desde el año 2006, gracias a un convenio de colaboración, se encuentra ubicado en la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).







