Juan Manuel Andrés Díaz y Patricia González Posada, Archivo Histórico del PCE

«Una sociedad que no tiene memoria, no tiene futuro, y los archivos son la memoria de la sociedad, del país»

El Archivo Histórico del PCE es muy importante para entender la resistencia al franquismo en el interior de España. Aquí tenemos los documentos que reflejan esa actividad de la resistencia y exilio interior.
Listado de camaradas enviados clandestinamente a España en la lucha antifranquista | Fuente: Archivo Histórico PCE (AHPCE)
Listado de camaradas enviados clandestinamente a España en la lucha antifranquista | Fuente: Archivo Histórico PCE (AHPCE)

Juan Manuel Andrés Díaz, archivero, posgrado en Archivística y licenciado en Historia, es desde hace poco más de un año el responsable de la gestión y mantenimiento del Archivo Histórico del PCE (AHPCE), situado en la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla de la Universidad Complutense de Madrid, en el centro de la ciudad. Juan Manuel, con una experiencia de 20 años de archivista en la empresa privada, se incorporó al AHPCE para tomar el relevo a Patricia González-Posada. Patricia, también licenciada en Historia, se jubiló en el Archivo después de dedicarle 16 años de su vida laboral. Venía del centro de  documentación de la Fundación de Investigaciones Marxistas en el que trabajó durante otros 15 años. Antes pasó por los archivos del AGA y de Patrimonio Nacional, entre otros… Tanto Juan Manuel como Patricia concluyen que su experiencia en el Archivo Histórico ha sido la mejor de todas. Demasiado trabajo para una persona, pero aquí “un día catalogas, otro día describes, preparas documentación para una exposición externa, para una publicación o una película, bajas a la sala y ayudas a la gente a buscar la documentación, le asesoras, respondes los correos electrónicos de gente que solicita… Haces un trabajo integral”.  Patricia tomó el relevo de Vicky Ramos, quien a su vez trabajó con Domingo Malagón desde la creación del archivo. Trabajar en el Archivo Histórico del PCE para profesionales formados en el sector de la archivística y apasionados por la historia contemporánea supone estar al cargo de documentos escritos, sonoros, gráficos y audiovisuales que no sólo explican la historia del Partido Comunista de España, sino documentan la historia reciente de este país. Una historia viva y pareja a la del Partido, con su exilio, represión, pérdidas, clandestinidad y organización. El archivo recoge documentos únicos, desde aquellos Mundo Obrero hechos en letra liliputiense en las cárceles, a falsos libros en los que circulaban, burlando la censura de las prisiones, los documentos del partido. El Archivo custodia desde grabaciones y cartas de la Pirenaica a los materiales con los que Domingo Malagón falsificaba magistralmente pasaportes y carnés que abrían puertas en fronteras y fisuras en muros internos del franquismo.

Juan Manuel Andrés. Archivo Histórico PCE

GEMA DELGADO: ¿Cuál es el trabajo diario que desempeña el archivero del PCE?

JMAD.:  El objetivo primordial es la atención a los usuarios, que son fundamentalmente investigadores que acuden al archivo a consultar documentos del fondo. Y luego, evidentemente, el trabajo técnico-archivístico, como la descripción, la identificación, la valoración y el expurgo, que también hay que tratar de avanzarlo.

Por otro lado, la participación del archivo en exposiciones, en películas, en documentales…,  a través de la cesión de documentos de copias digitales, o la cesión de documentos físicos a las exposiciones. Todo eso tiene un trámite, una gestión que es importante.

G.D.: Hay documentos muy valiosos, no sólo sentimentalmente, sino históricamente. ¿Cómo se gestiona la cesión de materiales para una exposición?

JMAD.: Lo primero es la autorización previa de los responsables del Partido para ceder ese tipo de documentos. Tenemos que analizar, por ejemplo, la viabilidad e interés de la exposición a la hora de sacar documentos del archivo. Para ceder copias digitales no hay mucho problema porque eso no implica el deterioro del documento, pero con los materiales físicos es más complicado. En nuestro fondo hay documentos muy valiosos. En estos casos se hace un seguro, llamado clavo a clavo, que cubre los documentos y materiales en el caso de rotura, de deterioro o de pérdida.

G.D.: Háblanos de algunas de esas exposiciones.

JMAD.: La más relevante, desde que estoy en el puesto, fue la de Jorge Semprún. El largo viaje, que organizó el Ministerio de Cultura, en la que prestamos varios documentos y, sobre todo, material de Domingo Malagón. Hemos participado en exposiciones de todo tipo: sobre la represión y la transición, sobre dirigentes históricos, sobre el exilio. Ahora, por ejemplo, tenemos una colaboración con una exposición programada por un museo importante de Cataluña, y les vamos a prestar material de Domingo Malagón.

G.D.: ¿Qué tipo de fondos tenéis en el archivo y desde cuándo?

JMAD.: El archivo se organizó primigeniamente en 1980. El primer director, el que realmente empezó a acumular documentos relacionados con el PCE, fue Domingo Malagón. El archivo se ha ido construyendo a través tanto de donaciones como de documentos que estaban fuera de España y que pertenecen al PCE. A partir de ahí, el archivo se organiza básicamente en dos fondos: los documentos del PCE, que van de 1920 a 1977; y los fondos tras la legalización del PCE. El primer fondo está casi totalmente descrito y es accesible al investigador. Y el segundo está descrito sólo en parte, porque la descripción es un trabajo bastante complejo y dificultoso y ahora mismo no tengo personal para afrontar ese tipo de tareas a gran escala.

Luego custodiamos pequeños fondos personales, como el de Tomás García, un antiguo militante del PCE, o Rosalía Sender. Y hace poco ha entrado un pequeño fondo de José Satué, que es otro militante histórico represaliado por el franquismo.

También es importante señalar que disponemos de diferentes formatos en el archivo, no solamente documentos. Tenemos un fondo de carteles, un fondo audiovisual, con las películas de Film Popular, la productora del partido de los años 30, que es muy interesante, y luego el fondo sonoro, que son CDs con documentos sonoros del Partido, Y, por supuesto, el fondo fotográfico, con positivos y negativos, tanto de la guerra civil como de la transición, además del fondo fotográfico de Mundo Obrero. También custodiamos un fondo histórico de banderas.

G.D.: Algún ejemplo de ese fondo fotográfico.

JMAD.: Conservamos fotografías tanto de los frentes de batalla de la guerra civil, como de la retaguardia, de militantes, retratos de camaradas y de guerrilleros de los años 40. Fotografías del exilio, de las cárceles… De la transición hay fotografías de la actividad del PCE, por ejemplo, en el mitin de Montreau, en París, fotos de ese tipo. Custodiamos  fotografías de prácticamente todos los acontecimientos importantes del PCE. También conservamos una pequeña colección de fotos de autor, tanto de Robert Capa, como de Gerda Taro, de Chim (David Seymour) y de otros fotógrafos. La colección se encuentra bien resguardada en el depósito y solamente se puede consultar con una razón de peso y por un investigador que tenga detrás una carrera demostrable.

G.D.: ¿Cuál es el perfil de la gente que viene a consultar al archivo?

JMAD.: Mayoritariamente son historiadores que están trabajando sobre un tema o que van a publicar un ensayo historiográfico sobre ese tema, y estudiantes de doctorado. También acuden estudiantes del grado de Historia y de otras disciplinas. Pero también viene gente a consultar algún aspecto de la historia del PCE o a buscar la historia de sus familiares.

G.D.: ¿El Archivo Histórico del PCE es el mejor sitio para encontrar la historia de familiares comunistas?

JMAD.: En el archivo del PCE los militantes de base apenas tienen documentación, ni fichas de afiliación, porque muchas veces ni existían o se destruyeron. Se puede encontrar documentación del Movimiento Obrero, eso sí. Pero el archivo es, fundamentalmente, la historia política del PCE.

Además, los documentos pueden sufrir muchísimas particularidades: desde la propia destrucción por parte del Partido, por razones de seguridad, a la incautación por el Estado; desde la degradación e ilegibilidad del documento, a su inexistencia, porque ese documento nunca existió, ya que en muchas veces, en un partido como el PCE, que ha sido ilegal durante la mayor parte de su tiempo, las inscripciones de afiliación al partido o las reuniones se realizaban sin dejar huella documental, por las razones obvias.

Aquí custodiamos, sobre todo, la documentación política del PCE que ha podido salvarse, la documentación de los grandes dirigentes, correspondencia… También el Fondo de Represión franquista, con algún expediente de este tipo. Pero la mayor parte de la gente que viene aquí pensando que va a encontrar un expediente de su familiar no va a encontrar nada porque esa documentación se destruyó o fue incautada por el Estado.

G.D.: ¿Qué material está digitalizado y cómo se puede acceder a él?

JMAD.: Los fondos del archivo no están digitalizados per se. Estamos empezando a digitalizar  partes del fondo a través del poco dinero que nos llega. Es un proceso técnico muy complicado y muy costoso, en el que participan varios profesionales. Llevamos digitalizado, aproximadamente, un 10-15% del fondo. Y estamos priorizando la digitalización de los documentos que tenemos microfilmados; muchos estaban en los países del Este o en Francia y se trajeron e incorporaron al archivo con la democracia, pero esos documentos microfilmados solo pueden consultarse a través de un lector de microfilm que ya está obsoleto. No existen piezas para repararlo y la compra de uno de segunda mano es prácticamente inviable.

De la parte de papel, que es el gran montante del archivo, de momento no tenemos digitalizado prácticamente nada, así que hay que consultarlo presencialmente en el archivo.

G.D.: ¿Cuáles son los tesoros de nuestro archivo?

P.G.: Me haces elegir y es complicado. Pero bueno, diría que fundamentalmente los documentos relacionados con el exilio interior. Son las grandes joyas. Hablo de publicaciones hechas a mano en la cárcel, tanto de Mundo Obrero, como de otras, cartas, correspondencia de la cárcel escrita con letra diminuta, para evitar la incautación de esas cartas. Tenemos también una cosa muy curiosa; libros legales, en los que dentro se escondían publicaciones y documentos. Por ejemplo, en uno de Moby Dick se escondía un documento de la JSU, y en las Novelas Ejemplares de Cervantes se ocultaba la “Historia del Partido Comunista /bolchevique/ de la URSS”. Dentro de esos libros de curso legal circulaban ejemplares de Mundo Obrero y de Nuestra Bandera, documentos de Dolores Ibárruri e incluso manuales para construir bombas. Los títulos y editoriales reales de los libros tapadera y permitían pasar la censura.

Domingo Malagón fue el que empezó a recopilar todos los documentos que han llegado, sobre todo a través de donaciones de activos militantes. Cuando se legalizó el PCE, en el 77, ya se plantea traer la documentación del extranjero para crear un archivo histórico. Lo primero que llega son las publicaciones periódicas de Francia. Y luego se trae de Rumanía, donde estaba todo lo de Radio España Independiente y más cosas. En el año 84 es cuando ya se trae absolutamente todo. También de América Latina. Hay correspondencia de cuando se pedía permiso al Ministerio de Interior para pasar esos camiones de documentación por la frontera. Y, además iban escoltados por la Guardia Civil. También hay correspondencia de Domingo Marín con una persona del Partido Comunista en Rumanía en la que comunicaba que estaba intentando recopilar la documentación pero no se describe nada. Tampoco hay relaciones de entrega ni información de quién ha donado cada cosa o de dónde se ha sacado o dónde estaba conservado hasta ese momento.

La política del Partido siempre ha sido la de mantener y conservar la documentación de su historia, de su actividad, de sus reuniones… Y ha sido siempre muy organizado para mantener documentación del movimiento obrero, de las cárceles, del movimiento guerrillero, y del Movimiento Democrático de Mujeres, entre otros. Desde el mismo momento en que se creó el archivo, se publicaban cartas en Mundo Obrero pidiendo a la militancia que tuviera documentación del Partido en su casa, que se pusiera en el contacto con el Archivo Histórico para donarlo. A veces la donaban los nietos cuando se morían los abuelos. No creo que en ese sentido el PSOE tenga tanta documentación. El problema es que no se hacía una relación del material que se entregaba.

G.D.: Sigamos hablando de las joyas del fondo

P.G.: Por ejemplo, el Fondo del Movimiento Guerrillero. Ahí tenemos pasquines de las agrupaciones guerrilleras, documentos, mapas de la actividad guerrillera, cartas de los maquis y hasta documentación de la Guardia Civil conseguido por el movimiento guerrillero.

También tenemos unos 40 carteles de la Guerra Civil; algunos son originales, otros copias. Y dos ejemplares originales de La Antorcha, que fue el primer órgano oficial del partido, de los años 20.

También es importante el Fondo de la Transición.

Tenemos libretas con anotaciones personales a mano de José Díaz, por ejemplo, hablando de cuando al final de la Guerra Civil se dio la orden de sacar el archivo y de destruir lo que quedaba en España. Está en el Fondo de Dirigentes. Tenemos algunas “cartas de capilla”, que escribían los presos antes de que los fusilaran. Algunas son originales pero la mayoría son copias. Y también tenemos un fondo de casi 16.000 cartas de oyentes que escribían a la redacción de Radio Pirinaica desde España, Alemania, Bélgica, Francia, Suiza y América Latina. Son unas cartas muy importantes para conocer el exilio económico de los años 60.

G.D.: ¿Cómo se siguen haciendo las donaciones hoy?

JMAD.: A veces la gente encuentra cosas en las casas de los padres o los abuelos y nos llama para donarlas. Básicamente, hay dos tipos de donaciones. Uno es cuando la gente trae cosas al archivo. Yo aquí ya analizo y decido qué me quedo y qué se expurga o qué devuelvo al donante, porque no son valiosos o están repetidos. Entonces se firma un documento de donación. Y luego existe otra forma de donar, que es que directamente me llame a alguien que tenga en su casa documentos que cree que puedan ser de utilidad para el archivo y yo me desplazo a esa casa para hacer una valoración express. Suelen ser casas de alguien que ha fallecido y las van a limpiar o las van a vender. Entonces tengo que hacer esa valoración express de lo que realmente me puedo llevar, porque aunque mantenemos un convenio con la Universidad Complutense, disponemos de un espacio muy limitado

G.D.: En este tiempo de desmemoria y de reescribir la historia para hegemonizar el relato, ¿qué supone este archivo para la historia del Partido y para la democracia de este país?

P.G.: El Archivo Histórico del PCE es muy importante para entender la resistencia al franquismo en el interior de España, porque el PCE fue realmente el único partido organizado que tuvo actividad en el interior durante el franquismo. Y aquí tenemos una gran parte de documentos que reflejan esa actividad del exilio interior y de la resistencia interior.

Fuera, en el exilio hubo otros partidos políticos que también tuvieron mucha actividad, pero para entender la historia contemporánea de España, incluso la historia actual, la actividad del PCE es un reflejo evidentemente importantísimo, primero de resistencia del franquismo y, segundo, de la  consecución de la democracia en este país. Por eso el fondo debe estar bien custodiado, bien conservado y bien atendido.

G.D.: Hemos hablado de los fondos el archivo. Hablemos ahora del cuál es la función del archivero en la sociedad.

JMAD.: La función del archivero es poner los documentos, históricos o no históricos, o incluso administrativos, al servicio de los investigadores y de la ciudadanía en general. Para poder hacerlo hay que pasar por varios procesos archivísticos, que van desde la captación del documento, cuando entra; a la valoración; la descripción, que es con la que se introducen los datos descritos normalizados en una base de datos, y que es lo da acceso al investigador a ver lo que quiere consultar realmente de nuestros fondos; la conservación; la difusión del archivo a través de actividades como las redes sociales, o como la participación en exposiciones, en libros, en ensayos, en obras de teatro, en documentales, en películas, esa difusión da reconocer el archivo; y, por último, evidentemente, la atención final al usuario que se hace en sala. Luego, ves el resultado cuando vas al cine a ver la película Dolores Ibárruri. Pasionaria, de Amparo Climent y observas el trabajo que ha salido de aquí y toda la gente a la que está llegando.

Una sociedad que no tiene memoria, no tiene futuro. Los archivos son la memoria de la sociedad, del país. Tanto los archivos históricos como los archivos administrativos son fundamentales para la buena salud y organización de la sociedad.

P.G.: También se trata de ayudar a la gente que se acerca por primera vez a un archivo. En una biblioteca llegas, ves los libros, accedes a ellos y los coges, pero en el archivo es más complicado. En algunos sitios te sueltan el catálogo y te dicen que te busques la vida. Pero el trabajo de los archiveros tiene que ser hacer fácil y agradable el trabajo arduo de quien se acerca a buscar documentación. Y orientarles.

Luego, hay que recordar que el PCE sigue vivo y generando documentación y que no tenemos suficiente espacio para incorporar transferencias. Lo que sí que es cierto es que ya se genera mucha documentación digital, como las reuniones de los órganos. Pero, por ejemplo Izquierda Unida no tiene un archivo y si quieres ver las fuentes primarias de la creación de Izquierda Unida te tienes que venir aquí porque no hay otro sitio donde verlo.

G.D.: ¿Qué conserva el Archivo de Mundo Obrero?

JMAD.: Custodiamos prácticamente todos los números, de los años 60, 70, 80 y Algunos ejemplares, bien conservados, de los 40, pero de los años 30 hay muy pocos ejemplares físicos que no enseñamos a no ser que sea imprescindible. Y disponemos en versión digital, en CD y en disco duro, de casi todos los números desde la creación de Mundo Obrero, en el año 30, hasta el año 39.

Tenemos ejemplares diminutos que se hacían en las cárceles, y los de tamaño grande, del exilio en Toulouse y en París, e incluso en Oran. También conservamos un importante archivo fotográfico en negativos, diapositivas y en papel. Por cierto, nadie ha escrito la historia integral de Mundo Obrero.

>> Información:

Archivo Histórico del PCE (AHPCE)

Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla de la Universidad Complutense de Madrid

C/ Noviciado, 3 28015-MADRID. 91 394 66 43

archivohistorico@pce.es

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