El día 3 de enero nos pasamos la jornada pegados al televisor como espectadores forzados y sobrevenidos de un terrible y esperpéntico espectáculo trumpeano.
La parte más bélica del circo consistió en un bombardeo de ciertos objetivos señalados a capricho de los norteamericanos en Venezuela. En España se hizo un silencio muy llamativo, gestionado por equipos de periodistas que elucubraban sobre lo que estaba ocurriendo y trataban de obtener declaraciones sustanciosas de personajes y personalidades. Así, Delcy Rodríguez afirmaba desconocer el paradero de Maduro hasta que pasado un tiempo nos enteramos de que los norteamericanos habían “capturado” al presidente y a la primera dama y luego apareció la foto de Maduro esposado, y la noticia de que se lo llevaban a Nueva York para someterlo a juicio como acusado de narcoterrorismo.
Luego anunciaron que Trump protagonizaría una “Rueda de Prensa” para contar lo que se le antojara… y así fue: Con un retraso de una hora (aprox,), que parecía la ocurrencia impuntual de un niño malcriado, Trump soltó por su boca algunas frases que resultaron llamativas, como cuando descalificó a la María Corina Machado y señaló a Delcy Rodríguez como posible ocupante provisional para ocupar el Gobierno transitorio de Venezuela. Al rato, la Delcy ya amagaba con rebelarse contra la voluntad explícita de Donald aunque todo resultaba muy relativo porque Delcy había estado hablando con el cubano Marco Rubio que es quien parece llevar las negociaciones. Finalmente ha sido el Supremo de Venezuela quien ha ordenado que Delcy asuma el cargo.
Dicho lo anterior, habrá que tomar buena nota de las proclamas de Trump, como cuando anuncia que EE.UU. va a tomar el control de Venezuela hasta “garantizar una transición segura”. Igualmente hay que señalar las movilizaciones y reacciones (Colombia, Rusia, China) que se han suscitado, como las manifestaciones en Madrid y Barcelona en contra y a favor de Maduro.
Pero sobre todo hay que reconocer en este momento la oportunidad y la necesidad de que la izquierda trabaje en impulsar un proceso de transformación social progresista mediante amplias movilizaciones sociales.
Tenemos que tomar buena nota de que estamos en un mundo en plena mutación civilizatoria, que nos acecha el peligro de la autodestrucción de la UE, que estamos en plena otanización. El Mercado vence a la Democracia.
Necesitamos propuestas políticas de clase, de base marxista, republicana, internacionalista y soberana en un marco mundial de un mundo interdependiente y globalmente regulado.







