El Senado de Estados Unidos aprobó este jueves un paso de procedimiento (52 votos a favor y 47 en contra) para acelerar y llevar al pleno una resolución que busca limitar la capacidad del presidente Donald Trump de emprender nuevas acciones militares contra Venezuela sin autorización del Congreso. La votación no supone la aprobación de la resolución en sí, sino el desbloqueo de su discusión, evitando el recorrido habitual por comisiones y posibles tácticas dilatorias.
La iniciativa, planteada al amparo del marco de poderes de guerra y promovida por senadores de ambos partidos, se debatirá y votará sobre el fondo la próxima semana en el Senado. Ese será el momento decisivo para saber si la Cámara Alta respalda o no el contenido del texto que pretende exigir autorización legislativa para futuras hostilidades.
La resolución, presentada por el senador demócrata Tim Kaine en virtud de la Ley de Poderes Bélicos, obligaría al presidente a solicitar autorización expresa del Congreso antes de lanzar ataques o emplear al Ejército contra Venezuela. Tras la operación del sábado, Trump reconoció que no informó previamente a los legisladores porque, según afirmó, “el Congreso tiende a filtrar información”, una explicación que desató una oleada de críticas en ambas bancadas.
A la disciplina demócrata se sumaron cinco senadores republicanos —Rand Paul, Todd Young, Lisa Murkowski, Josh Hawley y Susan Collins—, en una señal poco habitual de fractura interna en el Partido Republicano en materia de política exterior y uso de la fuerza.
Demócratas y varios republicanos calificaron la incursión de ilegal al no contar con el aval del Congreso y advirtieron de que la operación podría arrastrar a Estados Unidos a un conflicto prolongado en la región. “Tras las acciones del Gobierno durante el fin de semana, que provocaron varios heridos entre los militares estadounidenses, el Congreso debe comunicar a la opinión pública cuál es su postura”, defendió Kaine en un discurso pronunciado el martes en el Senado.
La votación supone el último intento de la minoría demócrata por frenar la escalada de la campaña de Trump contra el Gobierno venezolano, intensificada desde septiembre, cuando el presidente autorizó ataques aéreos contra embarcaciones frente a las costas de Venezuela que, según la Casa Blanca, transportaban drogas con destino a Estados Unidos.
Si el Senado aprobara finalmente la resolución, el texto pasaría a la Cámara de Representantes, donde Trump cuenta con mayor control político, lo que hace más cuesta arriba su avance. Y, en el supuesto de que también fuera aprobada allí, quedaría todavía la opción del veto presidencial, que solo podría superarse con una mayoría reforzada de dos tercios (2/3) en el Congreso.
Aunque el recorrido legislativo es complejo, este movimiento abre un nuevo frente parlamentario y político para la Casa Blanca en un contexto de creciente disputa interna en Washington y con la mirada puesta en la campaña electoral de noviembre, en la que Venezuela se ha convertido en un eje de confrontación.







