En cada generación técnica se reaviva el discurso salvador sobre la promesa de concordia universal, de democracia descentralizada, de justicia social y de prosperidad general. Y cada vez, también, se verificará la amnesia en relación con la tecnología anterior. Armand Mattelart
El pasado 31 de octubre fallecía en París Armand Mattelart. La referencia que abre este texto condensa su lúcida mirada crítica del sistema – mundo desde la perspectiva de la comunicación. Frente a los discursos salvadores y adanistas que suelen acompañar las innovaciones tecnológicas en el ámbito de la comunicación, desde el telégrafo a la inteligencia artificial, necesitamos remitirnos al marco del marxismo crítico para comprender las continuidades y las mediaciones que acompañan el desarrollo del sistema capitalista, pero también las líneas de fuga que se abren a través de las alternativas que expresan a través de diversas formas de lucha y resistencia.
Autor de numerosos y valiosos trabajos en los que el vínculo entre teoría crítica y compromiso político se entrelaza como la trama y la urdimbre en un telar. Sin embargo, su aportación no fue solo la de producción y diseminación de pensamiento crítico en el ámbito de la comunicación, sino también la de ser capaz durante toda su trayectoria de conectar redes y tradiciones de la academia y de los movimientos sociales y políticos por todo el mundo, desde los procesos revolucionarios de América Latina de los años 60 y 70, hasta la estrecha colaboración con redes como ULEPICC o CLACSO, pasando por el impulso de los foros sociales vinculados a los movimientos de resistencia global que protagonizaron el pasado cambio de siglo. El libro Por una mirada-mundo, editado en España en el año 2014 por la editorial Gedisa, supone un excelente recorrido por su trayectoria hasta ese momento.
El clásico «Para leer al pato Donald» debería ser de obligada lectura en las facultades de Comunicación de masas y colonialismo
Desde los inicios de mi trayectoria militante y profesional la figura de Mattelart y su obra siempre han estado presentes. Las primeras lecturas de libros que todavía hoy deberían ser de obligada lectura en las facultades de comunicación, como el clásico Para leer al pato Donald. Comunicación de masas y colonialismo; sus clases de comunicación en la Universidad París 8 en las que hicimos un primer contacto en el año 2001 que después se estrecharía en sus posteriores visitas a Sevilla; los encuentros en seminarios y conferencias en Brasil, España o Ecuador, vinculados a las redes de teoría crítica y economía política de la comunicación; o su participación en las fiestas del PCE el año 2017 para presentar la reedición del libro Comunicación y lucha de clases. Volumen 1. Capitalismo, Imperialismo. En el número 238 de Nuestra Bandera, la revista teórica del PCE, se puede encontrar la entrevista que realizamos junto con su compañera Michèle Mattelart durante su visita al Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL) en Quito.
La agenda de investigación que se puede entresacar de su obra no solo es un testimonio histórico y político de un determinado modelo global, sino también una caja de herramientas para entender los nuevos problemas y desafíos contrahegemónicos en la era del algoritmo y la inteligencia artificial o, en otras palabras, para entender la lucha de clases en el ámbito de la comunicación en la actualidad.
Aunque su lucidez no pueda acompañarnos a partir de ahora, sus aportaciones son imprescindibles para comprender los cambios que operan a nivel global y que afectan a la producción, distribución y consumo de información a través de los más diversos dispositivos tecnológicos. Esa mirada-mundo nos da pistas para entender los golpes mediáticos pasados y presentes que amenazan la democracia en distintas partes del mundo, especialmente en Venezuela y Palestina en la actualidad; la necesidad de regular y limitar el creciente poder de las grandes compañías tecnológicas que amenazan las libertades y derechos de la población; la contradicción ecológica de que nunca antes habíamos tenido tanto contenido circulando por las redes y nunca antes el pluralismo y la diversidad cultural habían estado tan amenazadas; la lógica extractiva del algoritmo que condensa en datos la sustracción de nuestro tiempo de vida a través del consumo en las pantallas digitales; la urgencia de recuperar el pulso de los movimientos políticos y sociales a través de iniciativas mediáticas alternativas, comunitarias y libres capaces de construir una nueva hegemonía desde parámetros democráticos; y, lo más importante, la capacidad de los sujetos y las organizaciones populares de liderar una propuesta comunicativa en el marco del actual estadio de la lucha de clases que los conduzca hacia el socialismo.







