Armas nucleares

El fin del START III: el mundo ante el abismo de una nueva carrera de armamentos

Desaparecerá la era de la transparencia en la verificación de los límites a los arsenales nucleares. El control evitaba sospechas mutuas, ahora aumentará el riesgo de malentendidos.

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Armas nucleares
Fuente: Stephen Cobb (unsplash) Licencia Unsplash

La historia de las armas nucleares tendrá un final, y de nosotros depende cuál será. ¿Será el fin de las armas nucleares o nuestro fin?… A todas las naciones: ¡elijan el fin de las armas nucleares antes que nuestro fin!  (Beatrice Fihn, directora de la campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares)

No podemos desarmar a la humanidad de la guerra con armas nucleares mientras toleremos el armamento nuclear. La única manera de evitar la guerra es abolir estas armas. (Albert Einstein)

El 5 de febrero de 2026 marca un hito crítico para la seguridad global: la expiración del START III (o New START), el último gran acuerdo de desarme nuclear vigente entre Estados Unidos y Rusia. Con su fin, desaparecen los límites legales y verificables que regulaban los arsenales estratégicos de las dos mayores potencias atómicas, dejando la estabilidad internacional en un estado de «orfandad» que no se veía desde los años más tensos de la Guerra Fría.

Suscrito originalmente en 2010 y prorrogado en 2021, el START III establecía un techo de 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas y 700 sistemas de lanzamiento para cada potencia. Sin embargo, más allá de los números, el verdadero valor del tratado residía en su régimen de verificación, que permitía a ambas partes intercambiar datos y realizar inspecciones mutuas. Desaparecerá así la era de la transparencia en la verificación de los límites a los arsenales nucleares.

Desde 2023, este control ya se encontraba debilitado tras el anuncio de Vladímir Putin de suspender la participación de Rusia en el tratado, en el contexto de la guerra en Ucrania. Con la expiración total, el riesgo de malentendidos aumenta, ya que se rompe la rutina de control que evitaba sospechas mutuas.

A pesar de que existen nueve países con armas nucleares en el mundo, Estados Unidos y Rusia concentran el 90% del arsenal global. Las cifras actuales son contundentes:

  • Rusia: Posee el mayor arsenal del mundo con un inventario total de aproximadamente   5.459 ojivas, de las cuales 1.718 están desplegadas.
  • Estados Unidos: Cuenta con un inventario total de 5.177 ojivas, con 1.770 de ellas desplegadas.[1]

El resto del club nuclear lo componen el Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel, sumando entre todas unas 12.241 armas nucleares a principios de 2025.

A pesar de que existen nueve países con armas nucleares en el mundo, Estados Unidos y Rusia concentran el 90% del arsenal global. China, el 5%

Uno de los mayores obstáculos para la renovación de un pacto de desarme es la postura de Washington, que busca incluir a China en cualquier negociación futura a pesar de que China posee 600 ojivas, lo que representa el 5% del arsenal de Rusia y EE. UU.

Sin embargo, Pekín se niega a participar en negociaciones trilaterales mientras sus niveles de armamento no sean comparables a los de Rusia o EE. UU. En su libro blanco titulado «Control de Armamentos, Desarme y No Proliferación de China en la Nueva Era”, en su apartado sobre desarme nuclear, indica que «China aboga por que todos los Estados poseedores de armas nucleares se comprometan inequívocamente a no buscar la posesión permanente de armas nucleares y a buscar la conclusión de un instrumento jurídico para la prohibición completa y la destrucción total de dichas armas. El desarme nuclear debe ser un proceso justo y razonable de reducción gradual hacia un equilibrio descendente que mantenga la estabilidad estratégica global y la seguridad universal, y debe avanzarse paso a paso»[2]

Carrera sin límites

Los expertos advierten que la carrera armamentística ya está en marcha. El Centro Para el Control de Armas y no Proliferación manifestaba que «Con la expiración del Nuevo START, no solo hemos perdido medidas de verificación sin precedentes de las que dependían nuestros militares y quienes toman las decisiones, sino que hemos puesto fin a más de cinco décadas de ardua diplomacia que evitó con éxito una catástrofe nuclear.[3]». El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres afirmó que, «Por primera vez en más de medio siglo, nos enfrentamos a un mundo sin límites vinculantes sobre los arsenales nucleares estratégicos». Según Karim Haggag, director del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, el fin del Nuevo START corre el riesgo de socavar aún más la credibilidad y la eficacia del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), cuyo acuerdo principal es que los Estados no poseedores de armas nucleares no desarrollarán armas nucleares a cambio de que los Estados poseedores de armas nucleares avancen hacia el desarme nuclear[4].

Antonio Guterres y León XIV advierten del peligro de que el vacío legal desemboque en una nueva y peligrosa carrera armamentística

Sin un marco vinculante, todas las potencias nucleares están desarrollando actualmente los programas de modernización más ambiciosos de su historia. Ante esta situación, el pontífice estadounidense León XIV ha intervenido de manera urgente ante la expiración del tratado, calificándolo como un «paso significativo» que durante años permitió contener la proliferación y renovar la confianza mutua entre las naciones. En sus declaraciones tras una audiencia general, el Papa instó a los líderes mundiales a no abandonar este instrumento sin buscar un seguimiento concreto y eficaz.

Su mensaje principal es una advertencia contra el retorno a una «lógica del miedo». León XIV subrayó que es imperativo sustituir la desconfianza por una ética compartida que priorice el bien común y la paz como un patrimonio custodiado por todos, evitando así que el vacío legal desemboque en una nueva y peligrosa carrera armamentística[5].

El horizonte que se abre es el del crecimiento de arsenales, modernización tecnológica y riesgos de carrera nuclear multilateral, con consecuencias directas para la seguridad internacional, estabilidad estratégica y régimen de no proliferación. La única manera de limitarlo sería negociar un nuevo acuerdo de control de armas o crear mecanismos multilaterales de transparencia antes de que el rearme se acelere.

En definitiva, la desaparición del START III elimina la red de seguridad que impedía que las potencias atómicas operaran a ciegas, abriendo la puerta a un futuro donde la acumulación de ojivas vuelve a ser la norma.

En este contexto, el Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares de las Naciones Unidas, aprobado en julio de 2017, con 122 Estados a favor, un voto en contra y una abstención, vuelve a ser la norma necesaria para negociar un instrumento jurídicamente vinculante que prohíba las armas nucleares y conduzca a su eliminación total[6].

Notas:

[1] https://www.sipri.org/sites/default/files/WNF%202025%20PR%20ESP.pdf

[2] https://www.fmprc.gov.cn/eng/zy/wjzc/202511/t20251127_11761656.html

[3] https://armscontrolcenter.org/statement-on-the-expiration-of-the-last-treaty-restricting-the-worlds-two-largest-nuclear-arsenals-new-start/

[4] https://www.eurasiareview.com/07022026-as-new-start-expires-europe-needs-to-step-up-on-arms-control-analysis/?utm_source=chatgpt.com

[5] https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-02/papa-leon-llamamiento-tratado-new-start-carrera-armamentistica.html

[6] https://www.un.org/disarmament/wmd/nuclear/tpnw/

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