Cine

Escuela de todos los mundos

La Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños acogía a estudiantes de cine provenientes de países económicamente subdesarrollados. Estaban becados por la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y el gobierno cubano.
Gabriel García Márquez, Fidel Castro y Fernando Birri, tres de los fundadores de la EICTV | Adalberto Roque / caaci-iberoamerica.org
Gabriel García Márquez, Fidel Castro y Fernando Birri, tres de los fundadores de la EICTV | Adalberto Roque / caaci-iberoamerica.org

Nada ni nadie puede renunciar a sus orígenes. El cine nace humilde, en rudimentarias salas de proyección, muchas de ellas simples casetas de feria; mientras las gentes se acercan a disfrutar y asombrarse con el nuevo fenómeno visual, surgen películas de artistas que tienen la mirada enfocada en la sensibilidad hacia sus semejantes, al compás de la innovación artística, de la búsqueda de nuevas formas estéticas de expresión. Los cineastas tienen la inestimable posibilidad de indagar, de experimentar, en el apasionante dédalo cinematográfico para poder comunicar las sensaciones, los sentimientos, las ideas que les inquietan, desvelar lo oculto o acercase a lo desconocido. La humildad del cine, capaz de generar un lenguaje y captar las esencias del mundo.

El fulgor del cine atrae miradas. Ojos ávidos acechan el creciente negocio. Llegan los mercaderes que todo lo usurpan. Deslumbrados por la vanagloria y las posibles prebendas, los magnates se apoderan del cine. Monopolizan el mercado, eliminan la competencia. Los presupuestos de las películas alcanzan cifras inusitadas que solo en los países ricos las productoras pueden permitirse; se amortizarán y darán grandes beneficios si se acapara la distribución y exhibición internacional. Los ejecutivos requisan el espacio de los creadores. Uniformizan el lenguaje. Todos los sistemas económicos tienden a reproducir ideológicamente las condiciones de su existencia. El capitalismo lo hace. El cine no es ajeno a ello.  

Cineastas de todos los mundos oponen resistencia a someterse al dictado de los poderosos. Otro cine es posible. Y necesario. Un cine rebelde, acreedor de la deuda por vidas malogradas contraída con los desfavorecidos; un cine que muestre la diversidad cultural del mundo y las identidades de quienes lo habitan; un cine libre, que vaya más allá de lo consentido. Los disidentes hallan un rumbo a la esperanza. El destino es la Escuela Internacional de Cine y Televisión, EICTV, en San Antonio de Los Baños, Cuba; lleva en funcionamiento desde 1986. Profesionales cinematográficos y estudiantes de cine, provenientes de decenas de países, acuden allí a compartir inquietudes e intercambiar experiencias. Itván Szabó, Costa-Gavras, Ettore Scola, Peter Greenaway, Robert Redford, Fernando Birri, Abbas Kiarostami, Francis Ford Coppola, Fernando Birri, Alan Berliner, Walter Salles. Lucrecia Martel, Ruy Guerra, Fernando León de Aranoa, Emir Kusturika, Steven Soderbergh, Stephen Frears, Tomás Gutiérrez Alea, Fernando González y otros muchos, imparten talleres de dirección. 

¿Hay escuela de cine en el mundo que pueda presumir de mejor elenco? La motivación de todos ellos, y de centenares de destacados profesionales de todos los oficios cinematográficos que comparten su sabiduría con los alumnos, no es crematística, es ética; les mueve el compromiso con el cine.

La creación de la EICTV la impulsa Fidel Castro, tal y como rememora García Márquez en El País del 15 de diciembre de 2006, en entrevista del periodista Mauricio Vicent: “Fidel me dijo: Vamos a hacer una escuela de cine. Fidel la traía armada en la cabeza».

La EICTV se funda el 15 de diciembre de 1986 por el escritor Gabriel García Márquez, el director de cine argentino Fernando Birri y el cineasta cubano Julio García Espinosa, bajo amparo de la “Fundación Nacional del Nuevo Cine Latinoamericano”, que unía a cineastas definidos por el compromiso social de sus películas, como Glauber Rocha, Fernando Birri, Nelson Pereira Dos Santos, Tomás Gutiérrez Alea, Miguel Littín, Santiago Álvarez.

Solo la voluntad político-cultural de Cuba y su hospitalidad fraterna permitieron la concreción de la Escuela en Cuba. Allí impartieron clase directores de cine y profesionales de todo el mundo

En el Acta de Nacimiento de EICTV, Fernando Birri detalla: “Ésta es una Escuela que no depende ni institucional, ni económica, ni burocráticamente de la República de Cuba, sino de la autónoma Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, después de 30 años de su necesidad sentida a lo largo, y a lo ancho del continente, del Río Bravo a la Tierra del Fuego, solo la voluntad político-cultural de Cuba y su hospitalidad fraterna han permitido su concreción en Cuba”.

En el discurso de inauguración, Fidel Castro precisa: “La escuela es una lucha por la liberación de nuestros pueblos. Para liberarnos quizá de uno de los mecanismos más infernales con los que cuentan nuestros opresores: el monopolio de los medios de comunicación masiva”.

Con el foco puesto en Latinoamérica, amplía los objetivos para que sea la Escuela de los Tres Mundos (Asia, África y América Latina) que acoja a estudiantes de cine, provenientes de países económicamente subdesarrollados, que no pueden acceder a las costosas escuelas estadounidenses y europeas. Los estudiantes de la EICTV son becados por la Fundación y el Gobierno de Cuba. No tiene ánimo de lucro. Con la depresión económica sufrida en los años 90, consecuente a la disolución de la Unión Soviética y el bloqueo económico estadounidense de la isla, se establecen matriculas de pago. Su lema de enseñanza es “aprender haciendo”. Las clases las imparten cineastas en activo y las prácticas son constantes. Los alumnos y los profesores viven en la Escuela. El cine, la cultura y las artes, proyecciones, charlas y coloquios envuelven las horas. Ojos asombrados y oídos atentos, espíritu crítico, cine.

En 1993, el Festival de Cannes otorga a la EICTV de San Antonio de los Baños el Premio Rossellini, que reconoce a personalidades e instituciones su labor en fomento de los valores humanos y sociales. Es la primera vez que se entrega a una Escuela de Cine.

En su biblioteca estaban todos los libros de cine que un cinéfilo soñase leer. El nivel era muy alto. Crearon películas con corto presupuesto y gran talento para la historia del cine

Tuve el privilegio de conocer la EICTV en febrero de 2001, cuando fui contratado como profesor en la cátedra de guion, cuyo responsable era el guionista Senel Paz. Tenía que impartir un curso sobre narrativa cinematográfica, que en años anteriores daba Carmen Frías, reconocida montadora con muchas películas y premios en su haber. Un automóvil con antigüedad notoria me llevó desde el aeropuerto a San Antonio de los Baños. Los pasillos y las aulas bullían de actividad creadora, grupos de alumnos filmando a doquier, con sumo cuidado en el uso de cámaras y micrófonos para que no sufriesen deterioro alguno. Apreciaban lo que tenían entre manos. Alumnos de los cinco continentes y todas las razas, “Escuela de todos los mundos”. El director de la escuela era el cineasta venezolano Edmundo Aray, de cordialidad admirable, como la que dispensaba la coordinadora académica María Julia. En el comedor aún se comentaba cómo pocas fechas atrás Ford Coppola cocinaba la pasta. La guagua que conectaba con La Habana, a 35 km, había reducido los viajes por la escasez de gasolina consecuencia del inmisericorde bloqueo, que afectaba a muchas necesidades, entre ellas el papel. Sabedor de antemano de ello, entregué unos paquetes de folios que llevaba desde España. En la biblioteca de la Escuela estaban todos los libros de cine que un cinéfilo soñase leer. El nivel de los alumnos a los que di clase era muy alto. A pesar de que era voluntaria la asistencia, nunca faltó ninguno. A lo largo de los años la EICTV ha producido miles de películas documentales y cortometrajes de ficción que han sido premiados en certámenes internacionales.

Películas con corto presupuesto, ajustada dotación de medios y gran talento han dejado sobresaliente huella en la historia del cine, capaces de superar en interés y calidad a producciones financiadas con mucho dinero. Pasión, intuición, realismo y poesía para contar verdad. Cine, humilde y libre. Gracias a la política cultural solidaria y de cooperación de Cuba, en la EICTV de San Antonio de los Baños enseñan cómo hacerlo.

(*) Guionista y director cinematográfico.

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