El enfrentamiento protagonizado este martes en el Congreso por el diputado de Vox José María Sánchez continúa generando reacciones políticas y abre la puerta a posibles sanciones adicionales. El ministro Óscar López ha calificado el episodio como uno de los más graves de la historia reciente de la Cámara Baja, llegando a compararlo con el protagonizado por Antonio Tejero durante el intento de golpe de Estado de 1981.
Según ha explicado López este miércoles, se trata de un hecho excepcional que “solo ha pasado dos veces en la historia reciente”, por lo que ha reclamado consecuencias más allá de la expulsión temporal del diputado durante una semana. En este sentido, ha instado a la Mesa del Congreso a aplicar el reglamento con firmeza para evitar que se repitan situaciones similares.
El incidente tuvo lugar cuando Sánchez subió a la tribuna de la Mesa y se encaró tanto con una letrada como con el vicepresidente del Congreso, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. Este último ha reconocido la gravedad del momento y ha asegurado que llegó a temer una posible agresión física. “No escuchaba muy bien al diputado porque pensaba por dónde me iba a terminar agrediendo”, ha declarado a los medios.
Gómez de Celis también ha recordado la carga simbólica del gesto, señalando que a muchos observadores les evocó la irrupción de Tejero en el hemiciclo, aunque matizando las diferencias entre ambos episodios. Aun así, ha apuntado que comparten una misma raíz ideológica.
El vicepresidente no ha concretado por el momento qué medidas adicionales podrían adoptarse contra el diputado de Vox, limitándose a señalar que la Mesa “lo pensará”. No obstante, ha hecho un llamamiento al resto de fuerzas políticas, especialmente al Partido Popular, para mantener una posición firme frente a la ultraderecha y reflexionar sobre sus acuerdos con Vox en distintos gobiernos autonómicos. Parlamentarios como Nahuel González ya han manifestado su repulsa a estas conductas.
Desde la formación de Santiago Abascal, la portavoz parlamentaria Pepa Rodríguez de Millán ha defendido la actuación de Sánchez, argumentando que respondió a supuestos insultos previos de un diputado de Esquerra Republicana de Catalunya. Según Vox, el parlamentario Jordi Salvador habría llamado “criminal y asesino” en dos ocasiones a Sánchez, una acusación que no ha sido respaldada con pruebas. Rodríguez de Millán ha cargado además contra la Mesa del Congreso por, a su juicio, no haber ejercido adecuadamente sus funciones de control y orden durante el pleno.







