La candidata conservadora Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez se encaminan a disputar la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú, prevista para el 7 de junio, tras una primera ronda marcada por problemas logísticos y denuncias sin pruebas de fraude por parte del ultraderechista Rafael López Aliaga.
Con el 92% del escrutinio completado, Fujimori lidera los resultados con 2,65 millones de votos (17,1%), seguida por Sánchez, que alcanza 1,88 millones (12,1%) y logra superar a López Aliaga, tercero con 1,85 millones (11,9%). El candidato de izquierdas ha protagonizado una remontada significativa al recortar una desventaja inicial de medio millón de votos, impulsado por el recuento de zonas rurales donde ha sido el más respaldado.
La jornada electoral del domingo estuvo marcada por retrasos en la apertura de centros de votación debido a la llegada tardía del material electoral. Estos problemas obligaron a ampliar el plazo de votación en varios distritos de Lima y en mesas en el extranjero, afectando a más de 52.000 electores. La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) pidió disculpas por lo ocurrido.
En este contexto, López Aliaga ha denunciado un supuesto fraude sin aportar pruebas y ha llamado a sus seguidores a la “insurrección civil”, además de exigir que no se proclamen los resultados. También sectores empresariales han reclamado la destitución del jefe de la ONPE, Piero Corvetto. Sin embargo, tanto la fiscalía como la propia Fujimori han descartado la existencia de irregularidades.
Sánchez, exministro durante el Gobierno de Pedro Castillo, ha atribuido su ascenso a factores como el apoyo popular en el ámbito rural. El candidato ha señalado que, de ganar la presidencia, una de sus primeras medidas sería indultar a Castillo, actualmente encarcelado tras intentar instaurar un Gobierno de excepción en 2022.
La segunda vuelta decidirá si Fujimori logra finalmente la presidencia tras tres intentos fallidos o si Sánchez consigue un vuelco electoral. La candidata conservadora, hija del expresidente Alberto Fujimori, condenado por crímenes de lesa humanidad, se enfrenta a un persistente rechazo en parte del electorado, conocido como “antifujimorismo”.
El proceso electoral se desarrolla en un contexto de fuerte inestabilidad política en Perú, que ha tenido ocho presidentes en la última década, varios de ellos marcados por casos de corrupción.






