El Partido Comunista de España ha hecho público su posicionamiento con motivo del Primero de Mayo, en el que alerta de un “contexto internacional de peligro extremo” marcado por la escalada bélica y el auge de la ultraderecha. La formación sitúa en el centro de esta dinámica al imperialismo estadounidense, liderado por Donald Trump, al que acusa de tratar de mantener su hegemonía económica y geopolítica mediante la confrontación global.
El texto denuncia especialmente las actuaciones militares de Estados Unidos e Israel, señalando directamente al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, y menciona conflictos como Gaza, Líbano o Irán, así como la presión sobre países como Cuba o Venezuela. Según el PCE, estas intervenciones están provocando “una terrible destrucción y un enorme sufrimiento”, además de aumentar el riesgo de una crisis económica global.
Movilización contra la guerra y la OTAN
Ante este escenario, los comunistas llaman a una movilización masiva este Primero de Mayo bajo el lema “No a la guerra”. La organización defiende la necesidad de articular una respuesta social amplia junto a sindicatos y colectivos de izquierda para frenar lo que consideran una deriva militarista.
El partido también insiste en la salida de España de la OTAN y el cierre de las bases militares estadounidenses en territorio nacional, una propuesta que vincula con la defensa de la soberanía y un cambio en las relaciones internacionales hacia un mundo “multipolar”.
Aunque valora el papel de España como actor crítico con la guerra, el PCE reprocha al PSOE una posición “contradictoria”, especialmente por su política respecto al Sáhara Occidental y su participación en el apoyo militar a Ucrania.
Impacto económico y laboral de la escalada bélica
El documento subraya que las consecuencias del conflicto no se limitan al plano internacional, sino que ya afectan a la economía y a las condiciones de vida de la clase trabajadora. El encarecimiento de la energía, los problemas en las cadenas de suministro y la inflación son, según el PCE, factores que la patronal podría aprovechar para recortar salarios y derechos laborales.
En este sentido, la organización reclama subidas salariales, reducción de la jornada laboral sin pérdida de sueldo y medidas para garantizar la seguridad en el trabajo. También denuncia que, pese a la subida del salario mínimo, amplios sectores siguen con ingresos estancados.
Vivienda, servicios públicos y “escudo social”
El acceso a la vivienda aparece como otro de los ejes centrales del mensaje. El PCE señala a los grandes tenedores y fondos de inversión como responsables del encarecimiento de los precios y critica el bloqueo político a medidas de intervención del mercado del alquiler.
Además, plantea reforzar los servicios públicos y establecer mecanismos de protección social ante una posible crisis derivada de la guerra, como la prohibición de despidos, la regulación de precios o el aumento de la presión fiscal sobre grandes empresas y fortunas.
Democracia frente a la extrema derecha
El texto concluye con una advertencia sobre el crecimiento de la ultraderecha, que vincula directamente con el contexto de crisis y guerra. Según el PCE, la “oligarquía” impulsa estas fuerzas para garantizar sus intereses económicos y contener posibles protestas sociales.
Frente a ello, la organización apuesta por la unidad de la izquierda y la movilización de la clase trabajadora como única vía para defender la democracia, los derechos sociales y la paz.
El llamamiento del PCE para este Primero de Mayo sintetiza así una agenda que combina la oposición frontal a la guerra con reivindicaciones sociales clásicas, en un contexto que define como una “pugna civilizatoria” entre modelos económicos y políticos.
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