La Casa Blanca atraviesa sus horas más bajas de popularidad, la economía de los estadounidenses se resiente por la guerra (con una inflación del 3’3% en marzo) y, cada día que pasa, se acerca una más que posible derrota histórica de los republicanos en las elecciones de medio término en noviembre.
Pero, aparte de las pugnas internas y el descontento popular en EE.UU., el objetivo real de Washington es frenar el impresionante avance tecnológico, económico y social del socialismo en la República Popular de China, derrotando a Irán y estrangulando las vías de suministro y comercio internacional del gigante asiático.
El tiempo juega en contra de EE.UU., que debe estar valorando de forma ilusoria cómo «pierde menos», si en una retirada a tiempo en Irán o imponiendo una escalada militar que afecte a toda la economía global, con la tremenda devastación humana y social que podría suponer a nivel internacional, pero con el objetivo de mantener a EE.UU. como la principal potencia hegemónica.
En este contexto, la noticia de que EE.UU. movilizará a más de cien aeronaves y buques de guerra para «escoltar» a los barcos en el estrecho de Ormuz podría suponer que el fascista Trump busque una provocación u operación de falsa bandera (un ataque al despliegue aeronaval de la US Navy), para justificar y enardecer a su país en tono «patrio», e imponer una nueva y delirante escalada militar contra Irán.
También es posible la opción de que sea otra bravuconada de Trump para intentar salir airosamente tratando de presionar a Irán para forzar un acuerdo que le salve la cara, intentando lograr concesiones de Irán y manteniendo a EE.UU. como potencia imperante en el Golfo Pérsico junto a Israel (cosa que los iranís no aceptarán).
Si EE.UU. finalmente intenta entrar al estrecho de Ormuz por la fuerza, Irán se defenderá legítimamente. Está vez la escalada sería mucho más peligrosa, ya que una nueva agresión militar de la «coalición Ep$tein» podría extenderse a nivel regional (con todo el eje de la resistencia o los Hutíes y somalís pudiendo bloquear del Mar Rojo, etc), lo que tendría unas consecuencias devastadoras en vidas humanas y en la economía mundial.
EE.UU. se ha metido en un callejón sin salida atacando a Irán (ni puede salir airoso ni quedarse como ahora), lo que puede suponer un alto riesgo de sufrir una derrota estratégica en una zona de vital importancia geopolítica que ponga en cuestión su rango de superpotencia. En estas condiciones Trump puede tener la tentación de creer que puede salir escalando de forma temeraria y aventurera (operación terrestre aeronaval e incluso nuclear), creyendo que presionarán a Irán o le rendirán por la fuerza, cosa que no ocurrirá.
Sus bravatas contra Irán o sus amenazas belicistas y nuevas sanciones contra la revolución cubana delatan su desesperación. No por no ser peligrosas, ya que EE.UU. tiene la crueldad e indiscutible capacidad para imponer destrucción y sufrimiento, sino porque no tienen el efecto disuasorio en los pueblos que quiere someter, ya que, a medida que pasa el tiempo, más débil es el imperialismo y más fuertes se hacen los pueblos.

![Grok (2026). Frustración de Trump frente a la resistencia de Irán [imagen generada por IA]. https://x.com/i/grok](https://mundoobrero.es/wp-content/uploads/2026/05/pataleo_trump_frente_a_iran.jpg)





