Necesitamos más divulgación científica y sanitaria y menos bulos y alertas infundadas

No intoxiquéis informativamente sobre el Hantavirus

En España tenemos las estructuras logísticas, sanitarias y el personal adecuado para afrontar la situación. También tenemos humanidad.
Reunión del Gobierno en Canarias para recibir al "MV Hondius". – Fuente: Wikimedia Commons CC 2.0

Tenemos un problema de salud pública, y no es el hantavirus: es la estrategia de la ultraderecha y del fascismo para intoxicarnos informativamente y socavar la confianza ciudadana en los trabajadores de la salud pública, en la evidencia científica y en las estructuras nacionales e internacionales que gestionan las alertas sanitarias, y esto no es una casualidad.

Ante todo, desde la Secretaría de Ciencia del PCE mostramos empatía con los miedos y las dudas de la ciudadanía. No hace tanto vivimos una pandemia cuyo impacto social y sobre la salud mental todavía sufrimos. Pero este caso no tiene nada que ver con el coronavirus. No todos los virus son iguales ni tienen la misma capacidad de infectarnos.

La literatura científica sobre el hantavirus que ha causado este brote en un crucero —ay, los megacruceros y su impacto ambiental y sobre el bienestar de las ciudades en las que atracan, pero eso lo dejamos para otro día— señala que se trata del tipo Andes, cuyo reservorio es un pequeño roedor conocido como colilargo, que únicamente vive en la región patagónico-andina de Argentina y Chile. El tipo Andes es el único hantavirus del que se ha descrito transmisión entre humanos, aunque esta no es muy efectiva: requiere contacto directo y prolongado con las secreciones de una persona enferma, como saliva, líquido gingival o semen. Los estudios realizados muestran que, aunque la transmisión es posible, resulta varios órdenes de magnitud más difícil que la de un virus respiratorio estacional como el coronavirus o la gripe.

Además, tiene una característica que supone una gran ventaja: sabemos que solo es transmisible en presencia de síntomas. En el caso del coronavirus, la transmisión también era posible sin síntomas. ¿Por qué es importante esto? Porque nos permite aislar y evitar nuevos contagios cuando tenemos una población muy bien controlada y caracterizada, como es el caso de los pasajeros del crucero. La peor característica del amigo del colilargo es que tiene una letalidad alta.

Han surgido algunos bulos y falsas soluciones sobre este problema que, en algunos casos, parten de la desinformación y, en otros, directamente de la intoxicación. No, no había ratas en el barco de ultralujo, en el que se había constatado en varias ocasiones la ausencia de roedores. Y, en el hipotético caso de que se hubiese colado una rata con una capa de invisibilidad al estilo Harry Potter y además fuese una excelente nadadora, siendo un animal patagónico-andino no sé muy bien cómo le iba a sentar el clima canario. Yo creo que, si lograba llegar a nado, iba a durar menos que un alemán sin crema protectora en Maspalomas.

Por otro lado, hay gente que dice que el barco es un sitio excelente para pasar una cuarentena. No es cierto. Los barcos son de los peores lugares posibles para hacerlo; eso ya se sabía en el siglo XII. Clavijo podría haber preguntado en ChatGPT qué es un lazareto. En los barcos no hay buenas instalaciones sanitarias ni buena ventilación, y el contacto entre pasajeros es estrecho e intenso: justo lo contrario de lo que queremos para evitar nuevos contagios y reinfecciones.

¿Y por qué han venido a España? Porque España era el primer país en la ruta con capacidades suficientes para proteger tanto a esos pasajeros como a la ciudadanía. Porque tenemos las estructuras logísticas, sanitarias y el personal adecuado para afrontar una situación así, como efectivamente ha sucedido. También porque tenemos la humanidad suficiente para saber que no se abandona a la gente en el mar, aunque algunos lo olviden aquí cuando otras personas cruzan el Estrecho.

Mi sensación, como viróloga que trabaja en salud pública, es de preocupación. Pero no por la alerta sanitaria, sino por la intoxicación mediática; porque se priorice el miedo en los medios para mantener a la gente ansiosa y pegada a la televisión, en lugar de apostar por una divulgación científica y sanitaria fiable; porque el señor Abascal y el señor Feijóo hablen de comités de expertos y otras cazas de brujas contra técnicos y trabajadores públicos que nada tienen que ver con sus intereses de aprovechar políticamente esta situación; y por la constatación de que en este país hay patriotas que nunca están orgullosos de su país y que dejarían tranquilamente sufrir o morir a catorce españoles si eso les diese rédito electoral.

Cuando te cuentan que nada funciona, cuando quieren mantenerte asustada, cuando te enfrentan a otras personas para que pierdas la empatía y se imponga la ley del más fuerte —ya sea en una alerta sanitaria, en la vivienda o en la visión de nuestros barrios obreros—, los fascistas están desarrollando su proyecto.

Cuando estamos informadas, combativas y unidas, lo tienen mucho más difícil. Les plantaremos cara, igual que a cualquier patógeno. Queremos una vida mejor.

(*) Viróloga; secretaría de Ciencia (Área Externa CC-PCE)