Novela gráfica

Lecciones recuperadas

El papel del cómic como herramienta didáctica para conocer el pasado.
"Lecciones robadas. El Cómic"

La utilización del cómic como una herramienta educativa en las aulas es cada vez más frecuente a lo largo de los últimos años. Sin duda, un primer hito en esta materia fue la publicación en 2018 del volumen Memòria i vinyetes. La memòria històrica a l’aula a través del còmic, por parte del Memorial Democràtic de la Generalitat de Catalunya, dentro de su colección «Eines de Memòria». Existe una versión ampliada en castellano editada por Desfiladero en 2019.

Reivindicaba el coordinador de este trabajo, David Fernández de Arriba, en un artículo aparecido en el número 261 de la revista Nuestra Bandera, el papel del cómic como herramienta didáctica para conocer el pasado. Encontraba al menos cuatro razones para sustentar esta idea: el carácter versátil del cómic como medio de comunicación; la posibilidad de documentar y recrear el pasado de forma fiel; la implicación personal de muchos autores y autoras, lo que facilita la identificación con sus relatos; y la gran diversidad de cómics históricos.

Memoria y viñetas recogía textos introductorios y variadas propuestas didácticas, con actividades para trabajar en las aulas, sobre algunos de los principales cómics relacionados con la memoria histórica, como, por ejemplo, Paracuellos, de Carlos Giménez; El arte de volar, de Antonio Altarriba y Kim; Doctor Uriel, de Sento Llobell; Los surcos del azar, de Paco Roca; o Estamos todas bien, de Ana Penyas.

De alguna manera, ha sido el profesor de Historia Luis Vivas Ramos, desde su centro educativo en Quart de Poblet, quien ha tomado el testigo en este empeño, a través del proyecto denominado genéricamente «Libros con memoria». Todo empezó en 2021 con la obra de memoria oral Lecciones de nuestros abuelos, que recopila las historias que su alumnado preparó a partir de las entrevistas realizadas a sus mayores y de la documentación que reunieron.

El siguiente paso fue la publicación en 2023 de Lecciones robadas. ¿Por qué perdimos la memoria?, un libro que pretendía salir al paso de esas lagunas en la formación histórica del alumnado concentradas en el papel de la República, el golpe militar de 1936, la Guerra de España o la dictadura de Franco. En esta ocasión, han sido antiguos alumnos de Luis Vivas quienes se han ocupado de recuperar esos pasajes escamoteados, sea debido a la gran extensión del currículo, a los continuos cambios normativos o, simplemente, por el miedo o la incomodidad del profesorado a la hora de afrontar temas que pueden ser controvertidos en el seno de las familias y de la sociedad.

El último eslabón de esta cadena, por el momento, lo constituye la aparición de Lecciones robadas. El cómic, una obra que quiere convertir en viñetas los veintidós temas investigados en el libro original, además de poder abordar algunos relatos que en su día no llegaron a ver la luz. Cada uno de los capítulos incorpora un breve resumen de la lección de que se trata y, a continuación, en un máximo de seis páginas, un dibujante realiza su propia interpretación del texto, en unos casos más genérica y descriptiva y, en otros, de un carácter dramático y narrativo.

El conjunto del proyecto no tiene ánimo de lucro y los posibles beneficios obtenidos por la venta de los libros se destina a fines sociales, como las ayudas a personas sin hogar o a víctimas de la DANA. Esto quiere decir que todos los autores que han colaborado lo han hecho desde un espíritu altruista y desinteresado.

Vivas ha contado para este empeño tanto con historietistas ya consagrados como con dibujantes noveles. Entre los pinceles veteranos, podemos citar a Rubén Uceda, que ilustra la lección «Esto es el fascismo. La violencia del golpe de Estado», en la línea de su libro recientemente publicado Sin olvido. Un viaje por la memoria antifascista. Pepe Gálvez y Manuel Granell, quienes ya habían colaborado en ¡Cava y calla! Marcelo Usabiaga, luchador antifascista, abordan el texto «Con la Iglesia hemos topado. La Iglesia Católica». Iván García Aguado, con una feliz referencia al mundo de los tebeos, se ocupa de «La censura. El control de los medios». O Juanfer Briones, que junto a Juanarete realizó La pitillera húngara. Una historia de las Brigadas Internacionales, en esta ocasión habla del origen de tantas fortunas en «Hagamos cuentas. Ricos con Franco».

Dado el gran número y diversidad de propuestas artísticas, resulta complicado destacar el trabajo de los autores menos conocidos. No obstante, sería injusto no mencionar la excelente calidad y la adecuación formal de propuestas como las de Zaki, en «La República. Las luces que apagaron»; Alba López, en «Nuestro exilio. Eligieron vivir»; o Ariadna Ripoll, en «Los psiquiatras de Franco. Acabar con el gen rojo».

El volumen concluye con las colaboraciones de grandes historietistas de este país como son Carlos Giménez, Paco Roca o Cristina Durán. Y también con las ilustraciones de Fermín Solís, José Malagón y Darío Adanti, que acompañan los textos finales escritos por Laura Pérez y el propio Luis Vivas.