Montejurra, 50 años después de un crimen de Estado

La romería carlista de Montejurra de 1976 fue el primer gran acto público de oposición al monarca impuesto por el dictador. Los fascistas, coordinados por los servicios de información y el ministerio de Gobernación de Fraga mataron a dos manifestantes.
Montejurra 1976. Pistola en mano, José Luis Marín García-Verde, quien disparó de muerte sobre el militante carlista Aniano Jiménez Santos. Junto a García-Verde, con porra, el ultra valenciano Carlos Ferrando Sales | Fuente: jurramendimontejurra.wordpress.com
Montejurra 1976. Pistola en mano, José Luis Marín García-Verde, quien disparó de muerte sobre el militante carlista Aniano Jiménez Santos. Junto a García-Verde, con porra, el ultra valenciano Carlos Ferrando Sales | Fuente: jurramendimontejurra.wordpress.com

«¡Vosotros, fascistas, sois los terroristas!» fue uno de los lemas más coreados por la oposición de izquierdas durante la llamada Transición a la democracia en España. Y, sin duda, la afirmación contenida en la consigna es especialmente constatable en el caso de los violentos sucesos de la romería carlista de Montejurra, ocurridos el 9 de mayo de 1976, hace ahora cincuenta años. Ese día Aniano Jiménez Santos y Ricardo García Pellejero murieron asesinados por disparos de los fascistas. Gobernaba el país el primer Ejecutivo nombrado por el rey Juan Carlos de Borbón, quien sólo llevaba cinco meses ocupando la Jefatura del Estado entregada en herencia por el dictador Francisco Franco. Es decir, el juancarlismo iniciaba su periplo después de cuarenta años de franquismo.

El principal problema para consolidar el proyecto de reforma diseñado por EE.UU. para España era legitimar al monarca impuesto, apodado por la oposición democrática «El Breve». Para ello, sus impulsores no escatimaron métodos. Uno de los grandes obstáculos provenía del carlismo, tradicional aspirante al trono, que en los últimos años había experimentado una profunda evolución ideológica. Ya en 1966, el diario italiano L’Unitá destacaba que en la romería de ese año a Montejurra los oradores habían exigido el sufragio universal y la libertad sindical, exhibiendo numerosas pancartas con el lema: «Es el pueblo quien debe decidir si quiere al rey o no».

En 1976, el Partido Carlista formaba parte de la oposición a la dictadura franquista en la Junta Democrática, junto al PCE y las Comisiones Obreras. Diez años más tarde integraría la Plataforma Cívica para la salida de España de la OTAN y sería unos de los partidos fundadores de Izquierda Unida. De manera que la romería de ese año se presentaba como el primer gran acto público de oposición al monarca impuesto por el dictador.

En años recientes, nuevos documentos confidenciales han salido a la luz para demostrar la implicación del Ministerio de la Gobernación (actualmente del Interior) en la preparación y financiación de la conocida como «Operación Reconquista». Consistía en recuperar Montejurra para la minoritaria línea tradicionalista, representada en la figura de Sixto de Borbón, un fascista, ex legionario y ex mercenario que había aceptado las decisiones dinásticas del dictador. En la romería no hubo «un enfrentamiento entre hermanos», como ha asegurado durante todos estos años la versión oficial. Decenas de individuos de la extrema derecha internacional, muchos de ellos con órdenes de busca y captura emitidas por sus respectivos países de origen, protagonizaron los altercados violentos de Montejurra, coordinados por los servicios de información y el Ministerio de Gobernación que dirigía el exministro franquista, fundador y expresidente del Partido Popular Manuel Fraga. La operación fue monitorizada en tiempo real por el actual rey emérito.

Portada de la edición de Mundo Obrero del 12 de mayo de 1976

La versión real de los acontecimientos fue ofrecida por el propio Partido Carlista y la izquierda antifranquista desde el primer momento. De hecho, la portada de Mundo Obrero del 12 de mayo, tres días después de los sucesos de Montejurra, señala: «La tragedia fue obra directa de un grupo armado fascista que actuó en todo momento bajo la protección de la fuerza de policía. La provocación fue preparada con pleno conocimiento del Ministerio de la Gobernación». Bajo el titular «Este hombre es peligroso», la portada también incluye un fotomontaje del ministro Manuel Fraga vestido como un policía antidisturbio y armado con una escopeta de pelotas de goma. Asimismo, el órgano del PCE responsabiliza a Fraga de los sucesos de Vitoria ocurridos dos meses antes (5 personas muertas y 150 heridas), de los brutales apaleamientos de manifestantes pacíficos y de las torturas policiales en diversas zonas del país. El Partido Carlista realizó entonces una amplia y pormenorizada investigación que un año después se plasmaría en el «Informe Montejurra 76», donde se detallan todos los pormenores de un evidente crimen de Estado.

En una democracia digna de tal nombre, el monarca responsable de estos y otros sucesos sería juzgado por crímenes imprescriptibles de lesa humanidad. Sin embargo, aquel Borbón, apodado erróneamente «El Breve», reinó durante cuarenta años como su preceptor, y hoy disfruta de su exilio dorado en Emiratos Árabes. De vez en cuando se pasea por Galicia para practicar el deporte de la vela para delicia de los «cayetanos» patrios, que envidian de él la grandeza de su estirpe y su gran estilo para el robo.

— Y digo yo… ¿aquí no haría falta una Revolución?

— Y luego, ¿por qué me lo preguntas?

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