Carta abierta —y larga— al progresismo español

Lo que se necesita es un frente más amplio, más fuerte, que incluya a más sectores de la sociedad.
"El abrazo", monumento a los abogados de Atocha en la Plaza de Antón Martín de Madrid
"El abrazo", monumento a los abogados de Atocha en la Plaza de Antón Martín de Madrid

Estimadas y estimados progresistas de esta España y de aquello que antes denominábamos izquierdas:

Después de la negativa de los partidos de derecha extrema y extrema derecha a convalidar en el Congreso los dos decretos de la vivienda, y tras observar la fuerza de una ciudadanía encabronada que ha vuelto a tomar las plazas, el presidente del Gobierno español ha decidido adelantar las elecciones generales al 29 de noviembre de 2026.

La situación urge a ponerse las pilas para afrontar el reto y ganarse el respaldo ciudadano en las calles y plazas del espacio público y en las redes virtuales del espacio digital antes de que acudamos a las urnas. Porque, hoy por hoy, creo que se ha perdido el espacio político y también el comunicativo. Lo han ganado las derechas, extremistas y no tanto, con bulos, memes, bots y algoritmos. No es una tarea fácil y nos ha pillado con el pie cambiado.

Ante este escenario, y dada la premura de tiempo para organizarse con fuerza, sentido y criterio a la izquierda del PSOE, quiero hacer pública esta carta abierta al progresismo español, incluyendo, además de a las izquierdas, a todas aquellas que sientan que se necesita defender lo público y todos los derechos y libertades logradas con tanto esfuerzo y tantos largos años de lucha. En definitiva, a quienes crean que estar del lado correcto de la historia es combatir el fascismo y defender la democracia y los logros sociales.

Es una propuesta alterativa[1] para constituir una coalición política progresista de gente decente, solidaria y comprometida, con ganas de trabajar por la ciudadanía y por el país sin medias tintas, medias verdades o intenciones a medias. Aunque en los últimos días se han presentado iniciativas como la de “Senadoras y senadores por la democracia” o la de un Frente Amplio, que me parece necesario, creo que no está garantizado qué tan amplio será ni qué tan de frente podrá ir a las votaciones del mes próximo, por lo que, si no se amplía, corre peligro la democracia.

Entonces, lo que se necesita es un frente más amplio, más fuerte, que incluya a más sectores de la sociedad. Y se requiere una gran labor comunicativa para difundir el mensaje y que cale. Eso se hace con una estructura robusta que forme e informe, con medios de comunicación cuya función, como nos enseñó Vázquez Montalbán, “consiste en aprehender la realidad, metabolizarla y dar una respuesta que se traduce en programa, en propuesta social, en propuesta política” (2000, p. 18) (*).

El autor catalán también escribió que se requería de una formación política que “trate de luchar por el poder democráticamente, confiada en la posibilidad transformadora de las instituciones, pero que no descuide otros instrumentos de transformación que deben venir de la presión de la sociedad. Habría que añadir el paradigma anarquista de que todo poder intrínsecamente sospechoso y que por lo tanto ha de estar constantemente bajo vigilancia popular, o social, si se quiere un adjetivo menos dramatizador, lo ostente quien lo ostente. Pero asumir este principio higiénico ha sido, hasta ahora, pedir demasiado a cualquier partido político con voluntad y posibilidad de hegemonía, por muy inteligente que sea su intelectual orgánico colectivo” (2000, p. 25).

Sé que estas letras no serán del gusto de todo el mundo, tampoco lo pretenden. Pero creo que, dado el sistema electoral vigente —con la provincia como circunscripción y con el sistema D´Hondt para el reparto de escaños— y lo premonitorio del respaldo a las derechas según las encuestas, o hacemos piña o nos vamos a llevar un gran piñazo.

Propongo que a las elecciones generales de noviembre de 2026 se presente una candidatura encabezada por una persona solvente y que aúne corrientes y no las divida. Para no dar nombres, y evitar herir susceptibilidades desde el principio, podría ser alguien de IU, de Esquerra o de Sumar.

Lo relevante es ganar las calles y las redes virtuales y robarle votos a la “derecha indignante” y que las distintas opciones de progreso no se pisen los callos porque terminarán no sumando lo suficiente y regalando el Congreso y el trasnochado Senado a las derechas.

Lo importante es que la secunden, sin egos, quienes crean que España no es fascista y que merece una sociedad donde se pueda convivir pacíficamente, sin odios, sin envidias ni rencores. Con memoria, con soberanía, con vivienda asequible, con salud universal, con educación pública de calidad, con democracia —de verdad— y con dignidad.

En esa coalición cabemos todas las que valoramos y defendemos lo público: una justicia sin justicieros; una educación sin rancios valores; una sanidad sin ´quirones`; una libertad sin oportunistas; una paz sin gatilleros del odio; una información sin manipuladores, y una patria sin patrioteros.

Con, por ejemplo, Adelantes, en todas las regiones; con Podemos, todas juntas; con Sumar, sin restar méritos a nadie; con Izquierdas (Unidas), nacionalistas (Esquerra) y de las otras; con Reunir (Bildu) alrededor de propuestas colectivas; con Compromís, con la tierra y con las gentes; con Comunes, pero no corrientes; con Bloques, gallegos y no de cemento; con Verdes, de todos los colores; con Republicanas, alternativas, radicales y demás; con Más, de Madrid, de Albacete, de Ceuta o de todo el país. Con comunistas, sindicalistas, reformistas, centristas, anarquistas e incluso con PSocialistas que quieran más al país que a sus siglas. Sin dejar por fuera a nadie que desee estar dentro.

Que la respalden Públicos y Diarios; Infos Libres y Bases; Mareas y Nuevas Tribunas; Contextos y Acciones; Plurales y Mongolias; Mundos Obreros y obreras del mundo; las Sextas, las Séptimas, la Primera, la 2 y las que sean terceras o decimonovenas, no importa el lugar; Carnes Crudas, y otras carnes; Cadenas seres y otras que se quieran desencadenar, y hasta País que se quiera recuperar y no se quiera dejar manejar.

Con trabajadores del campo o de la construcción, con educadoras, con sanitarias, con forestales, con funcionarios, con reporteras, con artistas, con personal de servicios, con taxistas, tenderos, libreras, pensionistas, bomberas, camioneros, y hasta policías y militares, y empresarias y empresarios de los que se tienen que ganar el salario, y mileuristas, meseras, barrenderos… que quieran mantener limpias las playas, las montañas, los valles, los ríos, las mesetas y… las conciencias. Con toda la gente de toda la geografía de un país hermoso, solidario, diverso y multicultural. Sí, con todas las personas que quieran que España sea para los de dentro tan progresista, acogedora y atractiva como lo es para los de fuera.

Me disculpan si me he alargado demasiado y les he molestado, pero creo que es urgente y necesario. Antes de que sea demasiado tarde.

(*) Vázquez Montalbán, M. (2000). Panfleto desde el planeta de los simios. Barcelona: Mondadori.

Nota:

[1] Alterativa: que tiene virtud de alterar en sentido favorable (https://dle.rae.es/alterativo?m=form)

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