Mari Carmen ha muerto en una cama de hospital y no en su casa, como era su deseo. Ha sido asesinada por un capitalismo depredador de vidas que prima el poder del dinero sobre los derechos de las personas. En los objetivos de la rentabilidad máxima de la empresa Urbagesa, la vida de una “nadie” no valía nada y fueron con todo. Asediaron a esta mujer de 87 hasta la…