La Policía desaloja de madrugada la acampada de Sol tras 38 noches de protesta

El operativo se salda con dos detenidos y denuncias de violencia policial, mientras el movimiento anuncia que continuará su lucha por la vivienda y prepara la huelga del 11N
La Acampada de Sol, el 30 de septiembre. Fuente: X (@OlmoCalvo)

La Policía Nacional y la Municipal desalojaron durante la madrugada de este martes la acampada de la Puerta del Sol, en Madrid, que llevaba instalada desde el pasado 26 de septiembre para denunciar la crisis de la vivienda. La intervención, que comenzó poco antes de las tres de la mañana, terminó con dos personas detenidas por resistencia y desobediencia a la autoridad. Los participantes denuncian, sin embargo, una actuación violenta de los antidisturbios, con golpes y uso de gas pimienta que habría provocado varias personas heridas.

El dispositivo desplegado contó con 220 agentes de la Policía Nacional y 180 de la Policía Municipal, además de bomberos y servicios sociales. Según las fuentes policiales, el desalojo se desarrolló sin incidentes importantes. La Delegación del Gobierno también defendió que la actuación se llevó a cabo de forma gradual y proporcional. La versión de los acampados contradice este relato y sus portavoces han anunciado que harán públicas pruebas audiovisuales para documentar lo ocurrido.

La operación puso fin a 38 noches de una protesta que comenzó tras el desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que había vivido durante siete décadas en la misma vivienda y que falleció pocos días después de tener que abandonarla. Lo que empezó como una acampada impulsada por el Sindicato de Inquilinas fue creciendo hasta convertirse en un espacio de organización y encuentro en torno al derecho a la vivienda, con la participación de distintas organizaciones y colectivos.

De Sol a los barrios y a la huelga del 11N

El desalojo llega después de que las principales comisiones organizadoras anunciaran su retirada de la plaza para trasladar la actividad a los barrios y preparar la huelga general del próximo 11 de noviembre. Durante el fin de semana, alrededor de 600 personas vinculadas a las comisiones habían abandonado el asentamiento. La decisión se produjo también después de que la Delegación del Gobierno enviara dos comunicaciones instando a poner fin a la concentración y advirtiendo de que los participantes podían dejar de contar con protección legal.

Este lunes, quienes permanecían en Sol leyeron un manifiesto de despedida en el que reivindicaron la experiencia colectiva construida durante estas semanas y defendieron que la protesta no termina con la retirada de las tiendas. «Somos la fuerza que tiene la mayoría social si trabaja unida, y no nos vamos a conformar con migajas», recoge el texto.

El manifiesto sitúa la vivienda en el centro de sus demandas —«ni gente sin casa, ni casas sin gente»—, pero amplía sus reivindicaciones a la precariedad laboral, la degradación de los servicios públicos, la especulación inmobiliaria y la pérdida de los barrios. También denuncia el papel de los grandes tenedores, los fondos buitre y las empresas de desokupación, y reclama vivienda social accesible y garantías materiales para la mayoría social.

La acampada había anunciado su disolución como estructura organizativa para concentrar esfuerzos en la movilización del 11N. Su desalojo cierra así una etapa de la protesta, pero no las reivindicaciones que la hicieron posible. Los participantes defienden que la experiencia de Sol debe servir para fortalecer la organización desde los barrios y continuar la lucha contra la crisis habitacional.

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