El histórico militante comunista malagueño Manolo García, conocido como Teniente, ha relatado en una reciente entrevista su participación en la Global Sumud Flotilla, una expedición internacional que trató de romper el bloqueo israelí sobre la Franja de Gaza. A sus más de 70 años, García mantiene el mismo compromiso político y solidario que le acompañó desde la clandestinidad antifranquista hasta hoy.
De la clandestinidad a la solidaridad internacional
El apodo de Teniente nació en su juventud, pero se convirtió en seña de identidad durante los años de la clandestinidad. Militante de la Organización Comunista Bandera Roja, fue detenido en varias ocasiones por su activismo político. “Nuestra primera detención fue por difundir el libro Conceptos elementales del materialismo histórico, de Marta Harnecker”, recuerda.
Tras la Transición, García continuó su labor en el movimiento obrero, siendo dirigente de CCOO Andalucía y miembro del Consejo Confederal estatal. También participó en las luchas sociales de los años ochenta, como la protesta de los parados malagueños en la que se subió a una grúa durante cuatro días. “Fue la primera toma de grúas en España. Queríamos trabajo y lo conseguimos”, rememora.
Gaza, símbolo de resistencia
Su vínculo con Palestina comenzó hace más de una década con la creación de la Asociación UNADIKUM, dedicada a la solidaridad directa con el pueblo palestino. En 2012 y 2013 pudo entrar por Rafah para acompañar a campesinos y pescadores. “Muchos de los amigos que hice entonces han sido asesinados por el ejército israelí”, lamenta.
La Global Sumud Flotilla (GSF) fue la última de las iniciativas internacionales para romper el bloqueo. “Queríamos abrir un corredor humanitario. No era un crucero, como dice la derecha más fachosa, sino un acto de resistencia civil”, ironiza. A bordo del Sirius, García convivió con militantes de doce países en condiciones precarias: “Dormíamos en el suelo, cocinábamos juntos y hacíamos guardias. La fraternidad era enorme”.
El asalto y la prisión
El 1 de octubre, el barco fue interceptado por el ejército israelí. “Ya lo esperábamos. Ensayamos muchas veces el protocolo de rendición. Nos tuvieron horas de rodillas con las manos en alto y nos llevaron al puerto de Asdod”, explica. Allí, los activistas fueron golpeados, humillados y trasladados a la prisión de Ketziot, “la mayor del mundo en extensión”.
“No nos dejaron ver a ningún preso palestino, pero sabíamos que estaban allí. Resistimos cantando por Palestina, golpeando las puertas. Después de Franco, nada de esto me impresiona”, afirma con serenidad.
“La solidaridad se ha hecho global”
Para Teniente, la Global Sumud Flotilla simboliza un punto de inflexión: “Por primera vez, tras dos años de genocidio, las calles se han llenado de verdad. La solidaridad con Palestina se ha hecho global”.
Critica la falta de reacción del movimiento sindical español frente a otros países: “En Italia la CGIL convocó huelgas. Aquí la clase obrera está fragmentada, pero eso no puede ser excusa para callar”.
De la lucha antifranquista a las aguas del Mediterráneo rumbo a Gaza, la trayectoria de Manolo Teniente García resume una vida dedicada a la justicia social, el internacionalismo y la coherencia política. “Nosotros no somos héroes —dice—. Somos parte de un movimiento que nunca ha dejado de luchar. Y si hemos conseguido que el mundo mire a Gaza, ya ha valido la pena”.







