Una propuesta de debate y trabajo

Un proyecto de país y de sociedad para ilusionar a la juventud

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¿Qué se ofrece a las generaciones jóvenes? Por un lado,escasas y malas oportunidades laborales y profesionales, precariedad y salarios irrisorios. Por otro, perspectivas estrechamente individualistas, “estudia y esfuérzate para entrar en una lucha competitiva por un puesto de trabajo digno y bien pagado”, versión individualista de la igualdad de oportunidades sin enfoque colectivo.

Frente a ello, creo que toca difundir otro mensaje distinto (que no excluye el anterior): “El país y el mundo entero están inmersos en una grave crisis sanitaria y ecológica de cuyo desenlace depende el futuro de todos y todas, incluido el vuestro, por no hablar de las injusticias y desigualdades. Os llamamos a implicaros en una lucha que es política pero que se proyecta más allá de la política convencional: la lucha por un Proyecto de país y de sociedad, por rectificar un rumbo social y económico equivocado que lleva al desastre. Os toca ahora a vosotros/as asumir vuestra responsabilidad colectiva”.

A partir de un enfoque de este tipo, creo que hay que ofrecer marcos de acción que vayan más allá de la participación en reuniones y asambleas de discusión y deliberación. Acción social en los barrios (comedores y albergues), ayuda a mujeres acosadas, actividades educativas de tiempo libre (en Cataluña hay los que organizan juegos, deporte, salidas al campo de niños/as y adolescentes con monitores voluntarios). Habría que aprovechar organizaciones existentes como los boy/girl scouts, que educan en la solidaridad, el amor a la naturaleza y el espíritu de servicio a los demás. En este contexto cabe imaginar ciertas iniciativas que permitan movilizar con trabajo voluntario a muchos jóvenes, por ejemplo en época veraniega, campañas para limpieza de bosques, playas y otros espacios o para rehabilitar lugares dañados por temporales. Podrían ser experiencias pioneras en la movilización y escuelas de solidaridad. Aquí hay un nicho importante de actividad social que es política en el sentido de que contribuye a construir tejido social, asociativo,recreativo y vecinal y a educar en valores positivos a los más jóvenes.

Pero hay también otros niveles de posible intervención activista.

Transición energética, retorno al campo, economía circular

Hay al menos tres áreas de trabajo ligadas a la transición ecológica que ofrecen oportunidades para un trabajo concreto a miles de activistas. Se trata de áreas que son objeto de políticas de Estado pero que abren oportunidades para la acción en la que pueden implicarse los activistas e incluso generar actividades remuneradas nuevas, hoy inexistentes, como las ligadas a la transición energética, el retorno al campo y la economía de los residuos y el reciclaje.

1. La transición energética a las renovables es la pieza clave en la lucha contra la emergencia climática. Si el MITECO cumple lo que promete con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) con el apoyo de las directivas de la UE y de los fondos europeos prometidos, se abrirán oportunidades únicas. La acción política de Estado se tiene que aprovechar tratando de no dejar que esos fondos vayan exclusivamente al gran capital ni permitir que en la transición energética se imponga en exclusiva el modelo centralizado, con grandes centrales eólicas y fotovoltaicas que repetirían la actual gestión de un bien básico y universal, la energía, como fuente de negocio privado y de poder. Tanto las directivas europeas como el PNIEC favorecen sobre el papel un modelo alternativo descentralizado pero las grandes empresas energéticas tratarán de acaparar todas las iniciativas y los fondos europeos que puedan y por eso la acción política por arriba es indispensable.

Hacen falta iniciativas desde abajo, con el impulso de las administraciones públicas locales e intermedias que apoyen a la ciudadanía interesada en promover el autoconsumo individual y compartido, las comunidades locales de energía, las cooperativas. Este planteamiento, que podría caracterizarse como una transición energética descentralizada y participativa frente a un modelo oligopólico, exige una movilización popular dispersa por todo el territorio: es un campo de lucha contra el gran capital distinto del convencional.

El gobierno estima en unos 350.000 los puestos de trabajo ligados a la transición energética que se podrían crear en España, en línea con los pronósticos de la OIT. Serán puestos de trabajo seguros porque satisfacen una necesidad básica y universal y un mercado garantizado.

Un sector importante de la transición energética es la rehabilitación térmica de los edificios, esencial para lograr un ahorro necesario en la factura de calefacción/climatización, un mayor bienestar habitacional y una lucha contra la pobreza energética. Con la adecuada reconversión profesional mediante una FP ágil se podría revitalizar el sector de la construcción,tan castigado por el parón de la crisis del sector. Y hacerlo en un sentido ecológicamente positivo: a menudo es mejor rehabilitar edificios ya existentes que seguir gastando recursos en nueva construcción.

Toda esta transformación tiene un horizonte temporal hasta el 2050. Requiere formación de mucha gente e inversiones masivas. A corto plazo hacen falta cientos de activistas que trabajen en barrios y pueblos (con asesoramiento técnico básico) para sensibilizar a la población y activar iniciativas de autoconsumo.

2. Retorno al campo. ¿Cómo revertir el vaciamiento de la España rural? Se trata de reequilibrar demográficamente el territorio. Pero la visión dominante de esto, incluso entre nosotros, es más de teletrabajo que de agricultura y ganadería. Sin embargo, el sistema agroalimentario actual, basado en la «agricultura industrial», está condenado al bloqueo, tarde o temprano, por el agotamiento del petróleo y de los fertilizantes minerales. Por eso hace falta ir substituyendolo por la agricultura ecológica que exige más mano de obra: puede absorber los sobrantes de población urbana sin trabajo ni perspectivas de empleo. Hace años que se viene dando un goteo de personas y grupos que se van al campo para ganarse la vida en la agricultura y la ganadería ecológicas y en actividades forestales. Pero este «éxodo urbano» o vuelta a la tierra no dará el salto cuantitativo que hace falta si las administraciones no aseguran (a) mejora sanitaria, escolar, cultural y comunicativa en el medio rural, (b) facilitar el acceso a la tierra a los neorrurales (con bancos de tierras u otras medidas) y a la vivienda (hay cantidades de viviendas vacías en pueblos,abandonados o no que pueden servir a los nuevos colonos si se arbitran las medidas necesarias desde el gobierno y (e) política de precios regulados.

Esto puede parecer hoy utópico y marginal. Pero la crisis del petróleo arrastrará consigo una crisis agroalimentaria: hay que preparar anticipadamente condiciones para superarla sin demasiados traumas, estableciendo ya desde ahora perspectivas y leyes favorables a la agricultura ecológica y a la recolonización de los terrenos agrarios, y fomentando un cambio de mentalidad en esta línea. Téngase en cuenta que con la perspectiva de parques fotovoltaicos y eólicos ha empezado ya en España una carrera para comprar o alquilar tierras agrícolas que tienen muchos números para ser objeto de especulación.

3. Recuperación, reutilización y reciclado. La enorme cantidad de residuos sanitarios debido a la pandemia supone una oportunidad para poner en pie estructuras ad hoc de emergencia puntual para resolver el problema inmediato pero que sirvan de base para poner en marcha unas infraestructuras estables para dar respuesta a un problema esencial destinado a agravarse: el de los residuos. Ahí hay oportunidades para acercar a muchos jóvenes a esta problemática que en algunos casos puede facilitar la emergencia de nuevos oficios y nuevas tareas remuneradas, nuevos empleos estables hoy inexistentes.

Revitalizar las organizaciones territoriales de Podemos, IU y las confluencias

Un llamamiento a la implicación activa de la población, sobre todo joven, sería una buena ocasión para revitalizar y/o reconstruir las organizaciones territoriales de Podemos, IU, En Comú Podem, las mareas y las demás confluencias. Tener tareas prácticas que efectuar es la mejor manera de activar organizaciones como las nuestras.

Implicaría también un ensanchamiento de lo que significa «hacer política» en condiciones como las de hoy, preñadas de amenazas a la «normalidad». Supondría un nuevo tipo de liderazgo y un nuevo tipo de actividad partidaria, más allá de la política convencional. No hay en nuestro país ningún otro partido (salvo la CUP en Cataluña) capaz de asumir este tipo de liderazgo, que sería moral y social además de político. Aprovechémoslo.

Para que un proyecto así tuviera éxito habría que ampliar la base activista hacia entidades ya existentes en la sociedad civil susceptibles de apuntarse a los proyectos de movilización. Pienso sobre todo en los espacios vecinal, ecologista y feminista. ¿Por qué no pensar en un Congreso por la Emergencia Climática y la Transición Energética y Ecológica en 2022, con un protagonismo de las organizaciones ecologistas, feministas y otras? Serviría como caja de resonancia de esta amplia movilización deseable pero también para dar calidad técnica y jurídica a las propuestas que pudieran emanar de un encuentro de este tipo. Y una inyección de entusiasmo.

Doctor en Filosofía y licenciado en Sociología

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