Es evidente que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utiliza la guerra en Irán para manipular el mercado petróleo mundial de acuerdo con los intereses de los empresarios estadounidenses del sector energético, creando una gran incertidumbre entre los operadores de bolsa que están con los nervios crispados desde el 28 de febrero cuando empezó la agresión a Irán.
Hace solo dos días anuncio que suspenderá los ataques contra las instalaciones energéticas de Irán durante 10 días, hasta el lunes 6 de abril de 2026 a las 20:00, hora del este, y de esa forma tranquilizó el mercado. Pero 48 horas después bombardearon una fábrica de material nuclear de Ardakan, en la provincia iraní de Yazd, una instalación que produce óxido de uranio concentrado en polvo, aunque por suerte no liberó materiales radiactivos fuera del complejo. Con esa acción contradictoria, volvió a darle una patada al avispero bursátil.
El golfo arábigo-pérsico es una de las vías más importantes de trasiego de petróleo del mundo por estar enclavados en sus costas o cercanas a ellas los más grandes productores del mundo árabe, incluidos Arabia Saudita y el propio Irán, allí es donde arde la guerra que dejó surtos en los océanos a decenas de barcos por el control militar del Estrecho de Ormuz, garganta por la que obligatoriamente pasa más de una quinta parte del crudo que se comercia en el mundo.
Ello obligó a Estados Unidos a tomar medidas para ponerle freno a las cotizaciones que, a la semana de la confrontación, amenazaban con sobrepasar ampliamente los 100 dólares el barril y a los 15 días pasaban de 130 dólares. Entre las gestiones para detener el alza estuvieron eliminar preventivamente sanciones al petróleo ruso y permitir ventas en Europa, según explicó The New York Times, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien dijo que era “desafortunado” que la medida pudiera beneficiar a Rusia, pero mantuvo que era solo a corto plazo.
¨Pero Vladimir Putin prefirió desplazarse al mercado asiático y no servir a los europeos a quienes culpó y culpa de no detener la guerra en Ucrania. Eso hizo que los precios no bajaran. En una declaración pública por TV difundida por Nóvosti y RT, el mandatario anunció que había dado orden de suspender las ventas a Europa y desviar ese crudo a otros mercados más productivos y seguros.
Trump recurrió a sus inventarios, una peligrosa jugada para él, e inyectó al mercado millones de barriles almacenados, mientras intentó comercializar el crudo pesado embargado a Venezuela, pero los precios no cedieron en la cuantía esperada. El mandatario ordenó la liberación de 172 millones de barriles de petróleo de la Reserva Estratégica (SPR) de EE. UU. Informó el 12 de marzo la CNN.
No es la primera vez que lo hace, y responde a un viejo ardid que funciona en el mercado bursátil: el rumor y las noticias a veces de difícil comprobación, pero logra alterar las pizarras numéricas de las bolsas de valores. En esta ocasión, al mismo tiempo del anuncio, aseguró en su red social Truth que paralizaría los ataques a Irán durante un periodo de cinco días. Fue suficiente para provocar en cuestión de minutos un vuelco en los mercados financieros internacionales, y que el barril dejara los tres dígitos y bajara a dos.
Sin embargo, Tel Aviv confirmó que los ataques iraníes continuaban y los precios volvieron a subir en flecha en la última decena de marzo, con registros de hasta 113 dólares para el Brent del Mar del Norte, y el WTI se acercó de nuevo a los tres dígitos, aunque se quedó dos puntos por debajo de 100, y dejó a los corredores con los nervios destrozados.
Ante el repunte en el mercado mundial y un alza de las gasolinas, diésel y otros carburantes, incluido el combustible de los aviones, en los ámbitos domésticos de los propios Estados Unidos, Europa, Japón Corea del Sur y otros países del Pacífico, Trump comenzó a insistir en que negociaba con Teherán muy sólidamente la terminación del conflicto del cual ya se proclamaba ganador.
El mandatario republicano logró su propósito porque su anuncio provocó un desplome casi inmediato del 12 por ciento en el precio del petróleo, incluido el Brent que bajó 9.29 puntos porcentuales para ubicarse en 96.77 dólares. El WTI o Texas Intermedio cedió 9.49 por ciento y se situó el 23 de marzo en un nivel potable de 88.93 dólares, aunque los precios de las gasolinas y el diésel no descendieron lo suficiente como para alegrar las caras de los conductores. La inflación se movió al alza impulsada por un aumento de los precios al consumidor, tanto en Europa, América Latina y Estados Unidos.
En esa coyuntura el país del continente americano que menos sufrió fue México, porque sus fábricas refinan el 80 por ciento de los combustibles que consumen sus 128 millones de ciudadanos, y solamente importa un 20 por ciento. Además, fue compensado por sus ingresos en las ventas de crudo, explicó la presidenta Claudia Sheinbaum.
A diferencia de Estados Unidos, el costo promedio del barril de crudo producido por Pemex en su canasta de cinco calidades —dos pesados y tres ligeros—, es de 14 dólares el barril, mientras el de su vecino del norte oscila entre 20 y 70 según el yacimiento, pues todo es de esquisto que se extrae por la costosísima vía del fracking.
Las consecuencias de las fuertes oscilaciones en el mercado de los combustibles, que aún se mantienen a pesar del anuncio de Estados Unidos no confirmado por Irán, de que envió a los rivales una propuesta de 15 temas o condiciones para sentarse en la mesa de negociaciones previo cese de hostilidades de un mes, se han sentido con mayor impacto en el mercado de divisas donde el dólar sigue frenado, según el índice DXY, que mide el comportamiento del billete verde frente a una canasta de seis divisas internacionales.
Según esa tabla, el martes 24 cayó 0.39 por ciento, a 99.060 unidades, y dejó atrás avances previos.
El peso mexicano, en cambio, sigue presentándose como una de las monedas más estables del sistema y sigue apreciándose frente a la divisa norteña, esta vez en 0.71 por ciento, a 17.7712 unidades por dólar.
Trump nada en esas aguas revueltas y da brazadas según las circunstancias tratando de no perder, moviendo a su antojo las informaciones según conveniencia, como lo ha hecho en las últimas 72 horas con la isla de Kharg, donde Irán concentra toda su carga petrolera, más del 90 por ciento de su inventario, según fuentes oficiales
El presidente republicano lo mismo declara que ocupará la isla con su infantería, que la borrará del mapa con sus misiles, y cada expresión remueve al mercado petrolero y desde él, todo lo demás.
La amenaza principal fue con la voladura de toda la infraestructura energética que hizo a los operadores de bolsa poner el grito en el cielo, según consignaran Euronews.com y, Financial Times, Economic Review y otras varias fuentes, y cuando los precios subieron como volador de feria, anunció de nuevo negociaciones y propuestas para acabar el conflicto.
Arabia Saudita, fuerte aliado de Estados Unidos y adversario de Irán, expresó preocupación de que las disrupciones en el mercado petrolero se prolonguen hasta finales de abril, con estimaciones que apuntan a que el precio del crudo podría alcanzar niveles cercanos a los 180 dólares por barril, y las predicciones de ese país árabe son muy tenidas en cuenta en el mercado, porque se trata de un productor que siempre ha tenido mucho peso en la OPEP.
Expertos en Estados Unidos aconsejan a los empresarios y operadores bursátiles, monitorear detalles del subíndice de precios pues podría ser la primera medición del impacto del alza en los precios en los insumos estadounidenses ante la guerra en Irán. También podría extenderse a los de Israel, según Research Gate al explicar los riesgos financieros presentes, y en México indicaron lo mismo El Economista y otros medios.
En esa misma línea, se prevé que el índice manufacturero de Richmond —elaborado por el Banco de la Reserva Federal el cual mide la salud y actividad mensual del sector manufacturero— registre una ligera mejora, aunque permanecería en zona de contracción.
En México, la atención se centrará en la decisión de política monetaria del banco central pues se anticipa un recorte de 25 puntos base en la tasa de interés a un día, a pesar de que previamente se había señalado una posible pausa en el ciclo de relajación monetaria y de que las presiones en los precios, derivadas del conflicto con Irán, han incrementado los riesgos al alza para la inflación.
En resumen, el tablero continúa complicado, y se negocie o no, sea verdad o mentira lo de los 15 puntos presentados por la Casa Blanca a Teherán bajo la condición obligatoria de que deben aceptarlos, y la posición conocida de los iraníes de que no cederán a las presiones, las tensiones parece que no bajarán en el mercado petrolero y, por extensión, en el comercio internacional.
Mientras, Trump le rompe los nervios al mercado de los hidrocarburos y serán los países menos favorecidos y de más bajo per cápita del Producto Interno Bruto, los que sufrirán con mayor rigor los vaivenes en los precios del petróleo que lo trastoca todo.







