Opinión

La revolución cubana es única y nació el 26 de julio de 1953

Sobre el efecto contrarrevolucionario del «Nuevo Movimiento Revolucionario Cubano».
Bandera de Cuba y del Movimiento 26 de Julio | Fuente: misiones.cubaminrex.cu
Bandera de Cuba y del Movimiento 26 de Julio | Fuente: misiones.cubaminrex.cu

No conozco a la persona que escribió y publicó esto que verán más abajo, en un entorno en el que siempre es necesario entresacar algunas espinas, como sucede hasta con los pescados más finos de altamar, pero es un espacio de libre expresión y tiene innegables valores. No creo imprescindible mencionar el medio.

De lo que no hay dudas es que, quien lo redactó, está a favor de una entelequia de las muchas que se están creando contra Cuba desde el Departamento de Estado de EE.UU., unas veces con personas reales, otras puros bot.

Allí encaja lo que el señor redactor expresa, parece que con mucho conocimiento de causa: «El manifiesto del «Nuevo Movimiento Revolucionario Cubano», publicado en la página web de Comunistas Cuba, se presenta como un esfuerzo de frente unido que «une las tradiciones de lucha del socialismo democrático, el trotskismo antiburocrático, el anarcocomunismo autogestionado y la fuerza imparable de los nuevos movimientos sociales»».

Como se puede observar a simple vista, una reunión de huesos viejos y carcomidos de instituciones, ideas, pensamientos, y en aquellos tiempos de mucha acción, incluida violencia, creadas para dividir, denigrar, mancillar y, sobre todo, hacer abortar la revolución bolchevique de Vladimir Ilich Lenin. Pero la historia los sepultó.

No fueron esas ideas las que obraron tras las entregas de Mijail Gorbachov y Boris Yetlsin para el desmembramiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y la caída del campo socialista de Europa del Este.

Fue un largo proceso mal gestionado en el cual se destacaron dos factores demoledores: no solucionar el gran conflicto de las nacionalidades, ni detener la destructora corrupción.

Ese no es el tema de esta réplica y ya los historiadores lo han tratado bastante a fondo. Además, aquí el caso no son los soviets, sino los cubanos.

Quien escribió consideró que: “Cualesquiera que sean sus diversas posturas teóricas, su programa para el momento actual de amenaza de contrarrevolución en Cuba me parece bastante razonable”.

Al menos, es sincero al admitir un efecto contrarrevolucionario en ese “Nuevo Movimiento Revolucionario Cubano”, es decir, una interesante contradicción del creador del texto. Él añade entre paréntesis:

“(El hecho de que en un momento se refieran a Cuba como «capitalista de Estado», junto con otras formulaciones cuestionables, no me parece que afecte negativamente a su programa real de manera significativa, por lo que puedo ver)”.

O sea, se adelanta a justificar todo lo que se haga contra Cuba. Agrega:

“El hecho de que, como se afirmó en el podcast del ICL del 26 de julio sobre las marchas por Cuba, deseen colaborar con el ICL en defensa de Cuba y contra la burocracia cubana que vende la revolución es algo muy positivo”.

Y finaliza con una gran noticia: “Nace una agrupación de la izquierda crítica cubana”.

Como no explica a qué ICL se refiere, si la trotskista o la maoísta, no hagamos mucho caso, porque ambas son partes de los huesos desenterrados, están mezclados, y es difícil identificarlos.

Así que vayamos a lo sustantivo: el supuesto “nacimiento” de una agrupación de la izquierda crítica cubana.

¿Será necesario un debate? No creo que lo que ese señor escribió, ni lo que podría decir el “manifiesto” de esa entelequia visiblemente oportunista y subalterna a lo que intenta hacer el señor secretario de Estado de Estados Unidos, no merecen, repito para hacer énfasis, que se les otorgue beligerancia.

Cuba, la revolucionaria, la martiana, la fidelista, la que está atacada a fondo por tirios y troyanos cubiertos o no con mantos sagrados, la que sobrevuelan aves de rapiña que aspiran apropiarse hasta de los cocoteros y reducir al pueblo enflaquecido por la monstruosidad del señor Donal Trump —criminal de guerra porque es una guerra total la que ejecuta contra los cubanos—, no se doblega.

A quienes airean esos huesos viejos para atraer carroñas, si son oriundos de EE.UU., les aconsejaría que dejaran un poco de lado a Cuba, que no es peligro para ellos, y se fijen más en lo suyo, en el robo, la deuda externa, las guerras de conquistas y las patrañas que hunden a ese gran país indefectiblemente, y nadie podrá parar su quiebra.

Que sientan vergüenza de estar entre los culpables de que un grupo de multimillonarios ambiciosos hagan tanta atrocidad sin castigo ni que los paren, y empujen al país de forma inexorable a un final catastrófico, sin más alternativa.

Han podrido los pilares de la democracia, de la institucionalidad, la moral y la ética, del valeroso pueblo estadounidense y los inmigrantes que quieren colocar en vías de exterminio.

Es que no tienen ni voluntad ni capacidad para reponer esos horcones, porque entre ellos mismos actúan como lobos frente a la historia, como los felinos lo hacen con el búfalo caído.

Solamente una acotación final. Como dije en el título: La revolución cubana es única, y nació el 26 de julio de 1953 para permanecer hasta los últimos tiempos.

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