Tres detenidos tras una jornada de protestas antifascistas y cargas policiales en A Coruña

Las movilizaciones contra Vox y contra la actuación policial derivaron en enfrentamientos, heridos y daños materiales durante la noche
Manifestación antifascista en Coruña. Fuente: X (@obloque)

A Coruña ha vivido una jornada de protestas contra la extrema derecha que se prolongó hasta la madrugada del jueves, con tres personas detenidas, numerosos heridos y contenedores quemados en distintos puntos de la ciudad.

Las movilizaciones comenzaron con el rechazo a la visita de Santiago Abascal y continuaron por la tarde para denunciar las cargas policiales registradas durante la concentración antifascista.

La protesta inicial reunió a miles de personas en la plaza de María Pita, donde el presidente de Vox había comparecido ante los medios. Convocada por organizaciones estudiantiles, Galiza Nova y colectivos de vivienda, entre otros, la movilización denunció los discursos racistas y reaccionarios de la formación ultraderechista. Entre las consignas se escucharon «A Coruña es antifascista», «Fuera fascistas de Galicia» y «Galicia será la tumba del fascismo».

El acto de Abascal se desarrolló separado de la concentración por un amplio dispositivo policial. Los primeros incidentes se produjeron cuando el dirigente de Vox ya había abandonado la plaza. Tras el lanzamiento de objetos contra el cordón policial, los agentes efectuaron varias cargas que dejaron heridos entre manifestantes y policías. Una periodista también resultó alcanzada por una piedra.

El balance de la mañana fue de dos detenidos, doce agentes lesionados y decenas de personas heridas, según los datos trasladados por la Delegación del Gobierno. Las circunstancias de las cargas y la proporcionalidad de la intervención policial han sido cuestionadas por organizaciones convocantes y representantes políticos.

Nuevas protestas contra la actuación policial

Por la tarde, varios centenares de personas se concentraron ante la Subdelegación del Gobierno para denunciar lo ocurrido y exigir responsabilidades. La movilización, bajo el lema «Contra el fascismo y la violencia policial», continuó por el centro de la ciudad y reunió a organizaciones sindicales, estudiantiles y sociales.

La protesta volvió a terminar con enfrentamientos. La Delegación del Gobierno sostiene que se produjeron lanzamientos de bengalas y otros objetos, y que la Policía intervino para disolver la concentración. Después, los incidentes se extendieron durante la noche, con barricadas y contenedores incendiados en diferentes calles.

El delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, ha condenado los actos violentos y ha atribuido los incidentes a un grupo reducido de personas, diferenciándolo de la mayoría de participantes en las movilizaciones. La noche se saldó con una tercera detención, un agente con contusiones y más manifestantes heridos. Dos de los detenidos quedaron en libertad tras declarar en comisaría, mientras que el tercero debía pasar a disposición judicial.

Abascal denuncia «coacción» mientras crece la polémica

Durante su intervención en María Pita, Abascal presentó la protesta como un intento de impedir que Vox se exprese y aseguró que no hay «violencia ni mordaza» que pueda frenar a su partido. También volvió a atacar a Pedro Sánchez y llamó a una movilización para desalojarlo del Gobierno.

Las declaraciones contrastan con la dimensión de la respuesta social que ha encontrado su presencia en una ciudad donde Vox carece de representación municipal. Las organizaciones convocantes han defendido el derecho a manifestarse contra los discursos de odio y han criticado la actuación policial, mientras distintas autoridades han condenado los daños y enfrentamientos.

La jornada deja abierto el debate sobre el dispositivo de seguridad y el uso de la fuerza durante las protestas. El BNG y colectivos sociales han reclamado explicaciones por las cargas, mientras la Delegación del Gobierno defiende que la intervención respondió al lanzamiento de objetos y a la necesidad de disolver los disturbios. La protesta antifascista, que comenzó como una respuesta a la visita de Abascal, terminó convirtiéndose también en una movilización contra la actuación policial. Las detenciones y los daños registrados no han cerrado la controversia sobre cómo se gestionó una jornada que puso de manifiesto el rechazo de una parte de la ciudadanía coruñesa a la presencia y los discursos de Vox.

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