Portugal votará el domingo para elegir a 230 representantes que ocuparán los escaños de la Asamblea de la República. Para facilitar el acceso a las urnas bajo la pandemia, el gobierno portugués ha habilitado mecanismos extraordinarios de participación por adelantado. Durante el pasado fin de semana pudieron ejercer el voto anticipado 300.000 portugueses y portuguesas.
Esta es la tercera cita electoral desde 2019, tras las presidenciales de 2021 y las municipales de hace apenas unos meses. En todas se han registrado altos porcentajes de abstención.
Se han realizado treinta debates televisados para movilizar el voto con una audiencia de veinte millones de espectadores.
Claves para la cuenta atrás electoral en Portugal
Todas las encuestas vaticinan una victoria con mayoría simple del Partido Socialista con el derechista PSD a poca distancia. Es la consecuencia de la soberbia del Primer Ministro, el socialista Antonio Costa, que, pese a la generosidad del Partido Comunista Portugués y del Bloco de Esquerda, rechazó las propuestas para salvar los presupuestos y prefirió convocar elecciones anticipadas.
Si se confirman las previsiones de las encuestas, se repetirá el escenario en la Asamblea de la República, teniendo Costa que volver a llegar a un acuerdo con su izquierda o entregarse a otras formaciones de corte liberal y/o derechista. La CDU (Coligação Democrática Unitária), la alianza del Partido Comunista Portugués (PCP) con el Partido Ecologista Los Verdes (PEV), ha reforzado su campaña pidiendo el voto de los trabajadores y las trabajadoras para conseguir un gobierno de izquierdas.
Se ha repetido una y otra vez que la papeleta de la CDU es el único voto posible para los que quieren derrotar a la derecha y a la ultraderecha. Es el voto que cuenta decisivamente para poner a la derecha en minoría en la Asamblea de la República y forzar las políticas de izquierdas que el pueblo portugués necesita.
El PCP reclama un aumento general de los salarios, como elemento decisivo para una mayor justicia social y progreso económico, la subida de las pensiones, para garantizar que sean dignas, y más presupuesto para el Servicio Nacional de Salud que le permita contratar a más personal, mejorar la calidad del servicio público y garantizar el derecho a la salud del pueblo.







