Plano Picado

Anticristo

Título original: ANTICHRIST Dirección y guión: Lars Von Trier. Países: Dinamarca, Alemania, Francia, Italia, Suecia y Polonia. Año: 2008. Interpretación: Willem Dafoe, Charlotte Gainsbourg. Producción: Meta Louise Foldager. Fotografía: Anthony Dod Mantle. Montaje: Anders Refn. Diseño de producción: Karl Júlíusson. Vestuario: Frauke Firl. Estreno en España: 21 Agosto 2009.

La imagen ultra-ralentizada en un esteticista blanco y negro, a los acordes del «Lascia ch’io pianga», de la ópera de Georg Friedrich Andel, «Rinaldo», presenta a una pareja bajo el agua de la ducha haciendo el amor. Sin que les dé tiempo a percatarse de la tragedia que se avecina el hijo de ambos escapa de la cuna y se precipita envuelto en copos de nieve al vacío por una ventana abierta. Es un bello y conciso prólogo que explica el origen del dolor que embarga a la pareja protagonista, especialmente a la mujer, de quien se apodera hasta lo más profundo de su ser convirtiéndola en un monstruo sufriente, definitivamente incapaz de asumir la fatalidad del destino.

Toda la película, a partir de ese terrible momento en que la vida para la madre desgarrada pierde por completo su sentido, desarrolla la lucha a muerte entre la racionalidad que busca restablecer el equilibrio anterior a la tragedia y la visceralidad con que se viven los sentimientos de pérdida. El hombre intenta con las armas que le proporciona su profesión de médico del espíritu conducir a la mujer a un sosiego que ésta no puede en modo alguno alcanzar; los ejercicios que le propone, mediante el control de la respiración y la confrontación con sus miedos y fantasmas se revelan tan insuficientes como los analgésicos aplicados a enfermedades incurables. El espectador asiste a la bajada a los infiernos del alma conducido de la mano por una mujer cuyo sentimiento de culpa trasmuta el amor y el placer sexual obtenido con su pareja en violencia destructora y autodestructiva.

Lars von Traer ha sido siempre censurado por lo que sus críticos consideran excesos, tremendismo y afán de «epatar». Carlos Boyero en El País le reprochaba, con la franqueza que caracteriza su estilo literario, que en su película pasan cosas porque al director danés «le sale de los huevos». Éste es un comentario generalizado pero un tanto sorprendente, porque nada hay más natural en el arte que la libertad absoluta del artista para poner en escena los elementos que su inspiración le aconseje; sobre todo si, como en este caso, las imágenes están cargadas de un fuerte simbolismo y entran de lleno en el terreno de lo onírico y lo surreal. Al abajo firmante sólo le chirrían las situaciones que escapan a las leyes de la lógica del relato, esto es, la necesaria verosimilitud violentada en todo el episodio de la rueda que la mujer encadena de forma tan salvaje como imposible de arrastrar a la pierna del hombre. Uno piensa que no hay ser humano capaz de liberarse de semejante peso en la forma que Von Trier lo cuenta y esta licencia narrativa resulta molesta. Pero la película viene precedida del escándalo en el Festival de Cannes sobre todo por las imágenes en las que sexo y violencia son indisociables y explícitos en la pantalla. Salvo aplaudir la valentía de actores y director por despreciar tan ridículos y mojigatos prejuicios, nada más me parece necesario decir al respecto. Anticristo, pese a todos los pesares, encierra las virtudes habituales en el cine de Von Trier: fuerza, garra, vitalidad, inconformismo, experimentación, belleza, violencia, sexo y muerte… como la vida misma.

RECOMENDACIONES

Tetro, de Francis Ford Coppola. Le han llovido palos hasta en el carnet de identidad a Coppola. No se perdona que el maestro se comporte con la inocencia y la ilusión del principiante. Pero nadie puede negarle el derecho a ajustar cuentas con sus demonios familiares.
Flores negras, de David Carreras. Un «polar» a la española, con reparto internacional que se deja ver con agrado, sin alcanzar un nivel de excelencia.
REC 2, de Jaume Balagueró-Paco Plaza. Decepcionante continuación rutinaria de una historia (REC) que resultó atractiva por su originalidad y frescura.
Gordos, de Daniel Sánchez-Arévalo. La tan esperada segunda película del director de Azuloscurocasinegro, apunta alto y no alcanza las expectativas.

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