El fundador e histórico dirigente del sindicato CCOO Marcelino Camacho cuenta desde el pasado 1º de mayo con un monumento público en Cantillana, en concreto en el parque público que lleva su nombre junto al recinto ferial de la localidad. Coincidiendo con el Día Internacional de los Trabajadores, el Consejo Local de IULV-CA rindió un sencillo y emotivo homenaje en el que se donó al Ayuntamiento y al pueblo de Cantillana, un busto realizado en bronce del sindicalista que fue inaugurado en la tarde del pasado martes, como reconocimiento a toda una vida de lucha por la libertad, la justicia social, y por los derechos de los trabajadores.
La obra, ejecutada por el escultor y ceramista local Luis M. López Hernández, ha sido sufragada íntegramente con las donaciones que realizan los cargos públicos de IULV-CA al Consejo Local, mientras que el pedestal ha sido realizado gratuitamente por la empresa local Proyectos y Construcciones Cantillana.
El monumento fue inaugurado por el coordinador local de IULV-CA, Antonio Maqueda, y el teniente de alcalde del Ayuntamiento Francisco Javier González Morejón (PP), quien recepcionó la obra en nombre del Consistorio. Al acto asistieron alrededor de 300 personas, entre los que se encontraban representantes de todas las fuerzas políticas y colectivos de la localidad.
En el acto intervinieron Antonio Ortiz, miembro del Consejo Provincial de IULV-CA; Juan de Dios Villanueva, secretario político del PCA de Sevilla; y Alfonso Vidán, secretario provincial de CCOO. Todos coincidieron en denunciar las medidas de recorte que está llevando a cabo el Ejecutivo del PP y que suponen una agresión al Estado del bienestar y a los derechos de los trabajadores.
Marcelino Camacho nació en Soria en 1918 y murió en Madrid el 29 de octubre de 2010. Fue fundador y primer secretario general de CCOO, así como diputado por Madrid del PCE desde 1977 hasta 1981. Marcelino, visitó varias veces nuestro pueblo con motivo de su actividad sindical y política, es un hombre muy querido y recordado en Cantillana por parte de la clase trabajadora.
Como diría Marcelino; “Ni nos domaron, ni nos doblaron, ni nos van a domesticar”.







