Oliver Wyman, la consultora americana que se labró su prestigio asegurando en 2007 que el Anglo-Irish era “el mejor banco del mundo” un año antes que el gobierno irlandés tuviera que nacionalizarlo y aflojar 25.000 millones, ha dado su veredicto sobre la situación de nuestro sistema financiero. Según ellos los bancos necesitarán “solo” 57.000 millones en el peor de los casos. Si las cosas van bien, bastará con 24.000. Todo un alivio …; sólo falta que tita Ángela se rasque el bolsillo y estamos salvados. Pero leyendo los 95 folios en inglés colgados de la página web del Banco de España se ve que no está tan claro. Y se entiende por qué retumban las carcajadas en el mundillo de los blogs financieros y por qué la Merkel se niega a aflojar. En primer lugar están las hipótesis en las que se basan los expertos; no es que pequen de optimistas, es que el “peor de los casos” es mejor que la situación actual. Pero donde la cosa raya en tomadura de pelo es en un críptico “buffer de capital” que, milagrosamente, reduce en más de la mitad las necesidades de fondos de los bancos.
Básicamente la cuestión es como sigue: los consultores han hecho un supuesto sobre las pérdidas que los bancos deberán asumir, supuesto optimista como se ha dicho, y a partir de esa estimación han mirado de qué forma se cubren las pérdidas y cómo se quedan los bancos una vez cubiertas. El capital que un banco debe tener depende de los préstamos que tiene concedidos y de otros títulos de deuda que posea, lo que en la jerga se llama activos ponderados por el riesgo. Si no llega a un determinado porcentaje tiene que recapitalizarse. Como no les sale la cuenta ni a la de tres cortan, por lo sano y dicen que los bancos venderán una parte de sus activos para que no salga una cifra de recapitalización inasumible. Así les sale que sólo hay que poner los 57.000 millones. Este es el “buffer de capital”, que les supone un ahorro de 73.000 millones.
El problema es que para reducir las necesidades en 73.000 millones tendrán que deshacerse literalmente de cientos de miles de millones en préstamos y títulos. ¿Qué van a vender? Las hipotecas no, puesto que ya las han vendido en forma de cédulas o fondos de titulización. Los préstamos a promotores, tampoco se los comprará nadie porque no valen nada. Sólo les quedan los títulos de deuda pública y esos tampoco los pueden vender puesto que los necesitan para garantizar los préstamos del BCE al que le deben ya 410.000 millones y que es el único que todavía les presta mientras los grandes depositantes se fugan en masa a Frankfurt; 180.000 millones en lo que va de año. Sin hablar del precio al que caería la deuda si todos los bancos se pusieran a vender a la vez.
Y es que, se mire por donde se mire, la realidad es que los bancos españoles son verdaderos zombies. Zombies antropófagos que arrastran su pestilencia destruyendo todo lo que tocan y a los que habrá que rematar antes de que acaben con todo. Para poder empezar de nuevo. Con una banca pública, por supuesto.







