Poderosas fuerzas están preparando y financiando clandestinamente a los partidos nazis, que durante ya muchos años van preparando el golpe, mientras nos apaciguaban con mentiras en los medios de comunicación.
Y ahora han dejado de hacerlo a escondidas y, mostrando su verdadera cara, empiezan a llevar a estos grupos al poder en un país tras otro.
Los hechos más descarados han tenido lugar en Ucrania en febrero del 2014, cuando con el apoyo directo de financiación, cobertura informativa, visitas personales de altos cargos de EEUU y UE a Maidan se han llevado al poder a los grupos nazi-fascistas que homenajean a los heroes como Stepan Bandera.
Bandera, cuyo homenaje hace unos años conllevó la protesta de la Tribunal Europeo de Justicia (European Court of Justice), fue el mayor aliado del régimen nazi de Hitler en Ucrania, habiendo dirigido dos batallones que se integraron en las SS nazis alemanas en su lucha contra la Unión Soviética durante la II Guerra Mundial (según el Centro Simon Wiesenthal, esos batallones detuvieron a 4.000 judíos ucranianos, enviándolos a campos de concentración nazis en Lviv en julio de 1941).
El partido Svoboda, que el 13 de diciembre de 2012 en Estrasburgo por el Parlamento Europeo (P7_TA- PROV(2012)0507 p.8) se había declarado racista, antisemita y xenófobo con los valores y principios contrarias a las fundamentales de la UE, ahora con apoyo de la misma UE y EEUU está en el gobierno de Ucrania.
El nuevo poder de Kiev no tardó en mostrar su mueca inhumana con las desapariciones masivas y torturas de los activistas, matanzas de los civiles que manifestan pacíficamente su desacuerdo, represiones políticas a los militantes de partidos de izquierda, bombardeos de los barrios residenciales en el este del país.
La máxima expresión de la esencia de este nuevo poder ha sido la tragedia de Odessa, donde los grupos de extrema derecha apoyados por los fans de fútbol y con el consentimiento de la policía local, han quemado vivas a 48 personas en la Casa de los Sindicatos, entre ellos a ancianos y mujeres. Solo porque no estaban de acuerdo con la política de la junta de Kiev que tomó el poder mediante un golpe de estado armado y ha establecido su régimen nazi y rusófobo.
La protesta en el Kulikovo Pole, frente de la Casa de los Sindicatos en Odessa era pacífica, y ellos lo subrayaban continuamente. Era la voz de la sociedad civil, que se levantó contra el hecho de que una minoría tome el poder a la fuerza, prohiba el idioma en el que hablan desde el nacimiento y adoren a los «héroes» contra los que sus padres y abuelos luchaban y morían para librar el mundo de la peste del fascismo.
La operación punitiva se ha llevado a cabo con carácter intimidatorio y preventivo, para asustar a todos los que todavía quieren pensar diferente y mostrar su desacuerdo. Era un aviso a Odessa y otras regiones del sur y este de Ucrania, para que no se les ocurra salir y protestar.
Esta masacre ha sido el punto de inflexión, después del cual la población de Donbass ha entendido, que no les valdrá de nada ser pacíficos, que contra ellos se había declarado una guerra y que tenían que defenderse. Ahora la junta de Kiev está llevando a cabo una Operación Anti Terrorista en Donbass, bombardeando y matando a la población civil, realizando una limpieza étnica. Pero también se realiza una limpieza de los territorios de su población para la explotación de cracking gas, ya que por el contrato divulgado hace unos días estos territorios ya han sido vendidos a las compañías Chevron y Shell para los próximos 50 años.
Los odessitas hasta ahora no han recibido ninguna respuesta de la comunidad internacional a la que denunciaron el genocidio, ni de los gobiernos de los países occidentales, ni el apoyo masivo de sus ciudadanos. Ni por parte de las organizaciones de Derechos Humanos que supuestamente tendrían que ser las primeras en denunciarlo. Los hechos no han sido debidamente investigados y los culpables no han sido castigados y se encuentran en libertad, preparando nuevas acciones punitivas contra su pueblo.
¡Ciudadanos europeos! Tenemos que unirnos y salir a la calle para exigir que la tragedia de Odessa y otras matanzas en Ucrania sean investigadas y públicamente denunciadas, que la verdad sea ampliamente divulgada por los medios de comunicación y que nuestro gobierno se posicione claramente al respecto de este golpe de estado ilegítimo y declare el gobierno nazi-fascista de Kiev como tal.
Hagámoslo antes de que esta terrible tragedia llame a nuestras puertas y la guerra se lleve también a nuestros
hijos, porque el fascismo nunca se contenta con lo conseguido. Unámonos todos los grupos y los ciudadanos y salgamos a la calle el día 2 de cada mes, para decir que sabemos la verdad, que no somos una masa pasiva y que estamos dispuestos a actuar para proteger la paz y la democracia verdadera.







