Las herramientas económicas de Syriza y de IU para una salida social de la crisis

Hacer todo lo posible para que nada sea imposible

Las primeras negociaciones del gobierno de Syriza han puesto sobre el tapete que todo es negociable y que lo que parecían dogmas insuperables, como la existencia de la misma troika, puede ser cuestionado.
Foto: José Camó

El análisis del Programa Económico de Syriza es sin duda muy útil para España. Los compañeros griegos redactaron en 2012 un conjunto de 40 medidas, ninguna de las cuales supera en extensión las dos líneas, de las que, al menos 25 tienen contenido esencialmente económico o laboral.
Para estas elecciones el programa se ha estructurado en 4 grandes apartados que son, en realidad, un programa de urgencia para intervenir de forma inmediata desde el Gobierno en la vida de cientos de miles de personas que están en dificultades graves. Esta concreción del programa de las elecciones de 2012 se ha denominado Programa de Salónica.

Izquierda Unida, por su parte, ha presentado un paquete de 50 medidas de gobierno en materia económica y laboral, que intentan ser un fundamento para la elaboración del próximo programa electoral. Hay que precisar que las diferencias entre Grecia y España son importantes en lo objetivo y en lo subjetivo. En Grecia, la crisis ha significado la pérdida de la cuarta parte de la riqueza nacional, mientras que en España esa pérdida apenas ha representado un 4%. La deuda pública exterior de Grecia está en el 147% y el déficit será superior a 10 puntos de PIB. El paro es de nivel semejante y la política de recortes ha sido mucho más intensa en Grecia. El sistema fiscal en Grecia es muy débil.

En lo político las responsabilidades de la derecha económica y política son semejantes, aunque en Grecia no se puede hablar de bipartidismo. Sin embargo, la complicidad con la política de recortes ha llevado a la depauperización política del tradicional partido socialista. Por otra parte, el sistema electoral en Grecia (que concede una prima de 50 escaños al partido más votado) facilita los Gobiernos de una sola fuerza, mientras que en España seguramente un gobierno de progreso sólo podría hacerse con un amplio acuerdo de fuerzas políticas. Por otra parte, aunque en España ha habido importantes movilizaciones (Huelgas generales, mareas, marchas por la dignidad), en Grecia el nº de Huelgas Generales durante el período de la crisis se acerca a 30.

Ambas formaciones coincidimos en el realismo político que corresponde a una situación de crisis sistémica y un análisis cuidadoso de la correlación de fuerzas, que no puede ser solamente nacional. Al poco tiempo de un triunfo electoral de las alternativas al neoliberalismo será preciso que el pueblo trabajador confirme en su vida cotidiana los efectos del cambio. Es la imagen que Cayo Lara utiliza: “tiene que seguir saliendo agua potable por el grifo”.

Por eso, Syriza ha cuantificado en 13.000 millones de euros el coste de las medidas de los 100 primeros días. En primer lugar, la aplicación de medidas humanitarias por importe de 2.000 millones se concentra en ayudar a pagar el recibo de la luz en pleno invierno a 300.000 hogares que no pueden hacerlo, junto con vales de comida y transporte. Izquierda Unida propone un Sistema de Renta Mínima y Recursos básicos Garantizados, que garantizará los medios de una vida digna a quienes no la tienen.

Tras las medidas urgentes para resolver algunos problemas, entre ellas la readmisión inmediata de las trabajadoras de la limpieza de los ministerios, la subida del salario mínimo a 751 euros (un 28% más) y el cobro por los pensionistas de una decimotercera paga, se han comenzado a poner en marcha medidas para impulsar la recuperación económica. Naturalmente, eso pasa, dada la situación griega, por una importante negociación sobre la reestructuración de la deuda y las restantes condiciones del rescate.

Medidas semejantes está contenidas en el Programa de IU. Lo importante, es que las primeras negociaciones del gobierno de Syriza han puesto sobre el tapete que todo es negociable y que lo que parecían dogmas insuperables, como la existencia de la misma troika, puede ser cuestionado. La segunda cuestión es que frente a cualquier determinismo económico, los problemas de Europa y de Grecia son esencialmente políticos.

Los puntos esenciales para la recuperación económica son en Grecia la creación de empleo en tres fases, las medidas de apoyo a la pyme, y un programa de inversiones financiado a nivel europeo.
Las condiciones de ambos países hacen que en España los elementos programáticos relacionados con el empleo estén más elaborados y definidos, gracias entre otras cosas al contraste parlamentario y la lucha social contra las reformas laborales de PSOE y PP. De las 50 medidas económicas y laborales para los 50 primeros Consejos de Ministros, más de la mitad están vinculadas, directa o indirectamente, con la creación de empleo.

Finalmente, la reforma fiscal y la lucha contra el fraude son en ambos países las palancas para la financiación de las reformas para una salida progresista de la crisis, contraria a las soluciones neoliberales. En Grecia, ni la Iglesia Ortodoxa ni los armadores de barcos pagan realmente impuestos. En España, la injusticia fiscal y el fraude son clamorosos. Pagan menos proporcionalmente los que más tienen y el fraude “vivo” y perseguible es superior a los 250.000 millones de euros.

Hoy hay cosas que son posibles y otras, por el momento, imposibles. En Grecia y en España posiblemente se trate de hacer todo lo posible para que no quede nada imposible.

Secretario Federal de Economía y Trabajo de Izquierda Unida (IU)

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