Muere demasiada gente en el Mar Mediterráneo, más de mil personas esta semana. Es un crimen contra la humanidad que debemos parar inmediatamente.
Rechazamos cualquier intento de solucionar el “problema de la migración” a través del incremento de la militarización.
Solicitamos que se garantice el acceso legal inmediato en los países europeos a las personas que huyen de guerras y desastrosas condiciones de vida.
La ausencia de una manera legal y segura para entrar en Europa facilita el tráfico de seres humanos, algo que no sólo traumatiza la mera noción de la dignidad humana y la civilización sino que además se ha convertido en uno de los negocios más lucrativo del mundo y una de las principales amenazas para la supervivencia de sus víctimas. Pedimos la abolición inmediata de las injustas regulaciones de Dublín.
Tanto la UE como cada uno de los gobiernos europeos tienen la obligación de respetar y aplicar las convenciones internacionales y europeas de derechos humanos que han firmado.
Después de todo, las políticas europeas de colonización, los acuerdos de libre comercio neoliberal y las intervenciones militares en forma de «guerra contra el terrorismo» son, entre otros, los factores claves de las devastadoras condiciones que obligan a la gente a abandonar sus países de origen. Es un legado europeo abominable que pesa sobre todo en África y que, por tanto, nos obliga a cambiar las políticas europeas hacia personas provenientes de este continente.
Nos oponemos a que la xenofobia y el racismo sea la base de nuestras sociedades europeas porque creemos firmemente en la idea de solidaridad internacional, justicia, igualdad y respeto a los derechos humanos.






