Maite Mola, junto a otros 10 compañeros turcos, está en proceso judicial bajo la Ley Antiterrorista Turca, a raíz de haber participó el pasado 23 de febrero en una multitudinaria manifestación en Estambul contra la aprobación de la Ley Nacional de Seguridad Ciudadana que se estaba tramitando en el Parlamento turco en esos momentos. Esa ley se aprobó a finales de marzo, cuando el gobierno de Erdogan disponía de mayoría absoluta en el Parlamento, y ahora se le aplica con carácter retroactivo.
Se les acusa de haber insultado al presidente turco Erdogan ya que en la manifestación, según la Oficina de Investigación del Crimen Organizado y del Terrorismo de Turquía, había una imagen de Erdogan al lado de otra imagen de una caja de zapatos y billetes de divisas extranjeras, junto a una pancarta en la que ponía “No nos creíste cuando dijimos que apenas podíamos mantener los millones en casa”.
El diseño de esta ley tiene carácter preventivo para impedir cualquier tipo de manifestación contra el gobierno, como las que se realizaron en Gezi en 2013. Entre otras cosas permite al gobierno aumentar su potestad para declarar el estado de emergencia, con la violación de los derechos civiles y humanos. En un artículo del periodista turco Onur Erem, publicado en este mismo número en la sección de internacional, se ve hasta donde llega la aplicación de esa ley.
Mundo Obrero: La acusación es absolutamente estrambótica ¿Qué es lo que hizo exactamente para que esté bajo procesamiento por la Ley Antiterrorista turca?
Maite Mola: Lo único que hice fue participar en una manifestación convocada para protestar contra la aprobación por parte del Parlamento de la ley antiterrorista turca. Fue una manifestación completamente pacífica y tranquila con miles de personas recorriendo las calles de Estambul y la verdad es que no entiendo por qué me han procesado.
M.O.: ¿De qué se la acusa en concreto?
M.M.: Concretamente de lo que nos acusan, porque somos 11 a los que se nos aplica esa ley antiterrorista, aunque tengo el honor de ser la única extranjera, es de haber insultado al presidente Erdogan, de insultar a su partido y de llamarles ladrones. Mi turco no da para tanto, con lo que no tengo claro cómo pueden acusarme de eso.
M.O.: ¿Cómo se ha enterado de una acusación tan grave?
M.M.: Lo más sorprendente es que no he recibido ninguna notificación de las autoridades turcas y me he enterado de la acusación por casualidad, porque hace un par de semanas, apareció en una publicación un artículo con una foto mía, que decía que a finales de marzo se había procedido por parte del Fiscal General del Estado la denuncia contra una serie de personas que habíamos participado en esa manifestación, y que a partir de esa notificación de finales de marzo había seguido un procedimiento que, según los papeles que me han llegado por otras vías, acaba en el mes de julio. Encuentro sorprendente que si, en un país digamos democrático, te abren un proceso judicial de este tipo no te enteres porque no se te comunica.
Supongo que los abogados que están llevando mi caso se pondrán en contacto con Turquía para ver qué ocurre.
M.O.: Su partido de la Izquierda Europa ha escrito una carta a los presidentes del Parlamento Europeo, de la Comisión Europea y del Consejo Europeo exponiéndoles el caso y con una serie de peticiones. ¿Qué les piden exactamente?
M.M.: Por una parte se les transmite la información de lo ocurrido a los tres estamentos de la UE cuestionándoles cómo es posible que en un país con el cual la UE tiene unas relaciones privilegiadas, se pueda acusar así a una ciudadana de un país perteneciente a la UE, en lo que es un rotundo ataque a la libertad de expresión, por haber formado parte de esa manifestación pacífica. Y a partir de ahí les pedimos que exijan que se aplique el respeto a los Derechos Humanos y que la UE tome en consideración un hecho tan grave como es que la vicepresidenta de un partido europeo esté sometida a este procedimiento judicial. Y les pedimos que actúen en consecuencia.
M.O.: ¿Han tenido alguna respuesta de parte del Parlamento Europeo, la Comisión o el Consejo Europeo?
M.M.: Aún no hemos recibido ninguna respuesta pero esperamos que llegue. Hoy es jueves y esto lo hemos enviado el lunes por la tarde. No sabemos si el Parlamento, la Comisión y el Consejo lo están analizando, pero realmente es demasiado tiempo, porque es una cosa concreta y muy clara lo que se está pidiendo. Es una denuncia de esta situación y una petición de que se tomen inmediatamente cartas en el asunto.
M.O.: Usted también es miembro de la dirección de Izquierda Unida y del PCE. ¿Han tomado alguna medida ya sus organizaciones en España?
M.M.: Por el momento, lo único que han hecho es constatar los hechos y dar su solidaridad. Estamos a la espera de ver qué ocurre a nivel europeo para proceder en España. La próxima semana veremos cuáles serán las medidas. Nos tendremos que dirigir evidentemente al ministro de Asuntos Exteriores y al presidente del Gobierno para pedir el amparo, porque yo además de ser vicepresidenta del PIE y de la dirección de IU y el PCE, también soy una ciudadana española y como tal mi gobierno me tiene que apoyar.
M.O.: ¿En qué consiste esta ley antiterrorista que les aplican?
M.M.: No tengo un conocimiento profundo de la la ley, pero a grosso modo es similar a la Ley Mordaza que tenemos en España, dirigida directamente a atacar la libertad de expresión, la libertad de reunión y la libertad de manifestación de los ciudadanos turcos. Se parece más a la ley de una dictadura que de una democracia y además es una ley, en este caso concreto, que permite a la policía disparar a los manifestantes.
M.O.: ¿Conoce usted cómo se está aplicando esta ley en Turquía y cómo está afectando a la oposición de izquierdas, al pueblo turco y a los periodistas en el ejercicio de su profesión?
M.M.: Está funcionando no sólo contra la oposición de izquierdas, sino contra toda la población. Contra todo lo que sea oposición al partido del gobierno y al presidente. Quitando a la gente que es absolutamente seguidista del gobierno y su partido, el resto de la población, y hasta los que vivimos fuera de Turquía, como es mi caso, estamos sometidos a acoso y derribo por hacer la más mínima crítica.
Hay mucha gente encarcelada por esta ley. Y me consta que ha habido no sólo periodistas sino políticos que han asistido a las elecciones y a los que se les ha detenido uno o dos días. En lo que se refiere a las personas turcas kurdas, por ejercer la libertad de expresión se les está aplicando penas en torno a un año.
M.O.: El Partido de la Izquierda Europea ha difundido esta semana un duro comunicado acusando al gobierno turco de haber realizado unas elecciones anticipadas bajo un estado de guerra y de temor. Critican la falta de libertad de expresión y la censura en que se celebraron ¿En qué situación están las libertades democráticas y los derechos humanos hoy en Turquía?
M.M.: La situación de derechos humanos en Turquía yo diría que es inexistente. Con esta ley pasan a ser algo secundario. Aquí lo único importante es acatar el régimen de Erdogan y el partido del gobierno. Eso es lo único que se respeta.
Estas elecciones eran completamente necesarias para que el partido del gobierno pudiera hacer lo que está haciendo, que es tener patente de corso para realizar lo que deseen en el país. Necesitaban la mayoría absoluta y lo han hecho, como se denuncia en el comunicado, a través de un nacionalismo exacerbado que a mí, por mi edad, me recuerda mucho a la época de Franco y que consistía en decir que todo lo del exterior es nuestros enemigo. El gobierno de Erdogan se presenta como los únicos que pueden defender a los turcos. Necesitaban una mayoría absoluta para poder aplicar este tipo de leyes coartando todo tipo de libertades y por supuesto con la práctica eliminación de los derechos humanos.
Y lo que han estado haciendo durante los últimos meses ha sido un ataque masivo al PKK, acusándoles de actos terroristas. Será verdad o no, pero parece que es un partido que está siguiendo las reglas del juego democrático. Ha habido un ataque brutal a todo lo que no fuera la ideología del partido en el gobierno, y además ha habido atentados, aún sin clarificar, con decenas de muertos. Todo esto incita al miedo y todos sabemos que el miedo suele ser la antesala del fascismo. Así es como el partido del gobierno ha conseguido situar a los turcos y las turcas en una línea de extrema derecha que suponen que es la que les va a proteger del enemigo externo, sin darse cuenta de que el enemigo puede que no sea externo sino interno.
M.O.: También critican la relación de las instituciones europeas con el gobierno turco, ¿cómo han influido en los resultados de las elecciones anticipadas el apoyo de la UE?
M.M.: La foto famosa de Merkel con Erdogan cambiando refugiados por dinero le ha beneficiado. Creo que lo que más les influye a gran parte de la población turca es la necesidad de ese apoyo de la UE ya que hay muchas empresas de la UE y de España que están en Turquía porque la mano de obra es mucho más barata. Y por tanto los tratados de libre comercio preferenciales con la UE son necesarios para que el gobierno turco pueda mantener unos niveles menores de paro. Creo que no ha habido un apoyo específico concreto de la UE en las elecciones, es un apoyo mucho más soterrado.
Lo que la UE está haciendo es pagar a Turquía a cambio de refugiados, para que los contengan allí y no pasen a Europa. Un papel similar al que está haciendo Marruecos con la UE, que es impedir que puedan llegar a Europa muchos refugiados que huyen de los conflictos y del hambre. Creo que fundamentalmente el apoyo de la UE a Turquía es el respaldo incondicional a cualquier régimen que les permita tener mano de obra barata allí y poder extender la economía capitalista a la región y contener el flujo de refugiados.







