El pasado jueves 29, varias jóvenes emigrantes extremeñas se reunieron en el Corral de las Cigüeñas, en Cáceres, para hablar sobre la sangría emigratoria, el retorno y las medidas necesarias para que nadie más se tenga que ir de Extremadura de manera forzada.
El encuentro, organizado por Unidas por Extremadura, reunió a varias emigrantes que residen en Irlanda, Madrid o Salamanca aprovechando su vuelta a casa por estas fechas así como a retornadas que emigraron y han podido volver, acompañados de Irene de Miguel, portavoz de la coalición. En la charla y posterior debate, se señaló la nefasta gestión del gobierno del PSOE extremeño durante todos estos años como causante de la emigración obligatoria así como el expolio de nuestros recursos, la falta de oportunidades laborales y la desmantelación de la red de infraestructuras, forzando a las trabajadoras extremeñas a buscarse la vida en otras regiones o en el extranjero.
Un drama que desangra Extremadura, que es la región con más ciudadanos residiendo fuera de su tierra, hasta un 36,41%, sin contar los que han emigrado al extranjero, que según el PERE, a fecha de este último año, son 32.873 residentes extremeños en el exterior: 13.941 nacidos en la provincia de Badajoz y 18.932 de Cáceres.
A pesar de que las experiencias y los datos que son desoladores también cabe la esperanza: las ganas de “retornar a la tierrina”, trabajar por Extremadura y su soberanía, así como mejorar las condiciones de la clase trabajadora en Extremadura fueron las intervenciones que cerraron el encuentro.
En palabras del recientemente fallecido Víctor Chamorro, hay varios tipos de emigrantes extremeños: los que provienen de las familias de clase alta (normalmente, los que han saqueado nuestra tierra), que vuelven a Extremadura de vacaciones pensando que el subdesarrollo de la región es inherente; los que olvidan a Extremadura porque nunca les ha dado nada y tuvieron que marcharse; los que se sienten orgullosos de Extremadura pero no han abordado las causas y la expropiación que ha sufrido nuestra tierra; y “el emigrante que conoce muy bien dónde se encuentra el enemigo, reivindica soluciones, se reúne en congresos, intenta coordinarse y cuando va a su pueblo siembra una rebeldía saludable”.







