Alguna de las muchas celebraciones republicanas que reverdecieron el mes de abril desde multitud de localidades de España se vieron salpicadas por acciones involucionistas e intransigentes que más tienen que ver con el avance en la recuperación de la memoria colectiva –lento, lentísimo- que estamos observando, que con el conocimiento de los valores republicanos de los elementos que los perpetraron, y a los que, desde aquí, exigimos les caiga todo el peso de la justicia en cuanto sean identificados. Acogemos, pues, con esperanza, los anunciados cambios en el callejero de Santander, la eliminación de simbología franquista en espacios públicos de la ciudad de Valencia Y los cambios en la toponimia en la mayoría de los pueblos que conservaban aún referencias al dictador, por ejemplo.
Evidentemente que los ataques perpetrados contra la dignidad de los enterrados en la fosa de La Barranca la noche del 14 de abril no debemos considerarlos como un hecho aislado de unos incultos vándalos. Por el significado que ese espacio encierra, es un ataque directo a la convivencia, a la reconciliación –si es que la hubo alguna vez en este país- y, en definitiva, contra la democracia y el Estado de derecho.
Este abril también nos ha traído (¡por fin!) el proceso del debate parlamentario de la Ley de Memoria en la Cámara andaluza, trabajo iniciado por los y las camaradas en la legislatura anterior y paralizado, como sabemos, por el adelanto de la elecciones autonómicas en aquellas tierras. En este sentido, destacar que hay otras tres Comunidades con voluntad a tener su propia norma reparadora: el caso de Asturias ya lo anticipamos hace unos meses cuando se inició el proceso de elaboración con las entidades de memoria; además, hay constancia de querer realizarlo también en Cantabria y de repetirlo en Madrid. Recordamos que en la anterior legislatura IU-Los Verdes elaboró un borrador que la mayoría absoluta del PP en la Asamblea madrileña arrojó displicentemente a la papelera; para el próximo 27 de mayo parece que C’s, Podemos y PSOE llegarán al acuerdo correspondiente para sacarla esta vez adelante, aunque no conocemos de antemano el texto a presentar por estos grupos políticos cuando redactábamos esta columna para Mundo Obrero.
En cualquier caso, esperamos que todas las propuestas que se aprueben sean superadoras del corto marco legal que aún tenemos y se pueda conseguir su modificación en profundidad para que garantice realmente, ya no sólo los derechos de las víctimas, sino la aplicación de la normativa internacional para la investigación y el conocimiento de la verdad, la quiebra definitiva de la impunidad que existe sobre los crímenes cometidos en la dictadura, así como garantizar su no repetición a partir de políticas públicas que conlleven, entre otras muchas cosas, la denuncia y mitigación del revisionismo histórico que estamos viviendo tanto desde los presupuestos de la más rancia derecha, que se airean sin complejos ni cortapisas, como de los del izquierdismo más retorcido y emboscado que salen a la palestra como garante, exclusivo y excluyente, del verdadero conocimiento, la mejor práctica y la auténtica propuesta.
No caigamos en estos cantos de sirenas, que nos debilitan, nos distraen e intentan incluso que nos olvidemos de lo que fuimos, somos y debemos ser.
Pero volviendo a las actividades republicanas, no sólo se llevaron a cabo en España. Gracias a la constante labor de las entidades de exiliados españoles, sobre todo las de Francia, se han convocado también actos en lugares como Bobigny (ciudad del cinturón de París), lugar donde se tiene una calle dedicada a los republicanos españoles, o como Aiguillón, ciudad del sur francés en la que se ha inaugurado una plaza a la República Española.
Y no olvidamos, claro está, las manifestaciones convocadas entre los días 14 y 16 de abril en ciudades y localidades de nuestra geografía, reivindicativas de la 3ª República.
Finalizar con un nombre propio: con el de Paco Caño, comunista que dedicó su vida militante al movimiento vecinal –fue presidente de su Confederación estatal durante mucho tiempo- y que nos dejó un lluvioso día 18 del pasado mes.
La Asociación Foro por la Memoria tiene una oficina de atención en Madrid todos los lunes y miércoles de 10 a 13 horas.
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