En enero de 2017 en Alcalá de Henares, Nani, junto a muchas pertenecientes a la Plataforma de Afectadas por la Hipoteca – PAH – del Corredor del Henares (comarca obrera de la Comunidad de Madrid, golpeada por los procesos de deslocalización industrial) acudieron a parar el desahucio de Remedios y Antonio, un matrimonio con cuatro hijos, tres de ellos menores, que iban a quedar en la calle en plena ola de frío.
El de Remedios y Antonio era un caso más en la ola que se llevó por delante la vida, sueños y posibilidades de miles de familias obreras. Familias a las que les dijeron que lo normal era endeudarse de por vida para tener una vivienda en propiedad; que lo único que debían hacer era trabajar duro; que si no podían hacer frente a los pagos usureros de las entidades financieras era por su culpa. Es el mercado, amigo.
Al desahucio acudieron también numerosos efectivos de la Policía Nacional, enviados para garantizar que la misión de salvaguardar los intereses del especulador frente al derecho a la vivienda de esta familia. Desde el primer momento, uno de los agentes señala a Nani y le espeta: “te vas a cagar”: Nani no era solo integrante de la PAH, sino la cabeza más visible del movimiento por la vivienda en el Henares. Era pues objetivo de los que se lucran a costa de ese derecho y, por supuesto, de los mercenarios que les sirven.
Y es que, el movimiento por el derecho a la vivienda en España es una lucha especialmente perseguida por el Estado. Y lo es porque, a diferencia de otras luchas, ésta se basa en la autoorganización de las obreras afectadas por su problema (el acceso a la vivienda) y la consecución de sus objetivos, no pidiéndolos a tal o cual Gobierno, sino garantizándolos ellas mismas mediante la acción directa al margen y contra el Estado. Es un germen real de lo que llamamos el poder popular y es por eso por lo que se reprime especialmente, hasta el punto de realizar artículos del Código Penal o de la Ley Mordaza a imagen y semejanza de sus acciones. El último ejemplo es la reciente reforma del Código Penal que crea un tipo a medida para este tipo de luchas como son los desórdenes agravados.
En el desahucio que nos ocupa, la Policía cargó duramente contra las asistentes, hiriendo a 10 personas, entre ellas a Nani. Pese a todo, el desahucio se logró parar. Es en ese momento cuando dos policías regresan a la vivienda para pedir la identificación de la compañera. A los pocos días, Nani es notificada: había sido denunciada por lesiones, acusada de haberle roto la pierna a un policía. Previamente había recibido un acoso sistemático por parte de miembros de la Policía que la seguían a su barrio, mientras hacía la compra, cuando recogía a su hijo del colegio. Llegaron a tratar de amedrentarla cuando, mientras Nani conducía, la perseguían con un furgón policial poniéndose detrás de ella y a su altura, con la clara intención de hacerla perder el control.
La jueza de instrucción llegó a archivar la denuncia, al no apreciar verosimilitud entre la versión kafkiana de la policía y los hechos ocurridos. No obstante, al recurrir la Policía este archivo, el caso se reabre. La acusación pide para Nani dos años y medio de prisión.
Ante esto, se constituye en Alcalá de Henares la Plataforma Nani Absolución, un espacio de apoyo constituido por antiguos miembros de la PAH, activistas de otros colectivos y organizaciones políticas y sindicales. Esta Plataforma no solo se ha encargado de difundir el caso, recaudar en un tiempo récord la fianza de 4.000€ que exigían a Nani o de organizar movilizaciones como la multitudinaria del pasado domingo 5 de febrero que recorrió las calles de Alcalá exigiendo la absolución de la compañera, sino que, además, tratan de hacer un acompañamiento para desarticular el objetivo más inmediato de la represión: eliminar activistas de la lucha. Este tipo de grupos de apoyo sirven para que la consigna “nos tocan a una, nos tocan a todas”, sea algo real y palpable, para tejer una red que nos arrope frente a los embistes del capital y sus secuaces.
El próximo 14 de febrero, Nani se enfrenta al juicio. La Plataforma Nani Absolución ha convocado a las 10:30 en la Plaza de la Paloma (frente a los Juzgados de Alcalá de Henares), una concentración para exigir justicia y para arropar a la compañera. Convencidas de que Nani es víctima de un burdo montaje policial y de lo justo y digno de su lucha, estaremos codo a codo con ella hasta conseguir su absolución.







