Lamentable Derecha: Te cuento hoy que en Madrid no se para de reuniones y de eventos a los que incluso un curiosón como yo apenas tiene tiempo para asistir. Pero si no estás, no te enteras y si no te enteras no estás (al loro).
El otro día, por ejemplo, asistí a la presentación del trabajo de Miguel Ángel Gil, doctor en Sociología, en el que se realiza un análisis del proceso participativo y de movilizaciones sociales que se han denominado “mareas”, así como del contexto de los conflictos sociales y laborales actuales y la situación y actuaciones del sindicalismo para afrontar esos retos http://goo.gl/qZQlyn
La presentación del trabajo (y no el trabajo, que se defiende por sí mismo) estaba relacionada con la operación de “repensar el sindicato”, que nos lleva a aquel “pienso, luego existo” que algunos lenguaraces críticos ironizan especulando con que el “pienso” de marras se refiere más a la alimentación animal que a la actividad intelectual.
Pero las intervenciones del autor y, sobre todo, del acompañante de mesa, Luis Enrique Alonso, Catedrático de Sociología de la UAM, fueron sugestivas y regalaron unas cuantas perlas conceptuales que no me resisto a referírtelas, por si las entiendes.
La mejor, para mi gusto, fue la inicial, cuando dijo: “Soy militante pero no sé si simpatizante”. No se puede sugerir una mejor descripción de lo que nos pasa al pueblo llano con las organizaciones que tienen que estar en la cabecera de las movilizaciones.
Luego te aludió indirectamente cuando habló de la “injusticia reputacional” que cae sobre nuestras siglas, sobre nuestros planteamientos políticos. Tú de eso sabes mucho, picarona. Y tus medios de comunicación te trabajan el tema a destajo.
Más tarde citó “la economía de la purga”, tendencia bien cainita que caracteriza a los que cuando hablan de la unidad están pensando en eliminar el dos, tres, cuatro…
Enjundiosa cuestión la de sacarle todo el jugo a las palabras para que el pueblo encuentre su discurso, diferenciado del tuyo porque queremos decir cosas distintas. Así aparecen textos en los que se habla de “desbordar Madrid”: http://goo.gl/rnAQTI
Algunos párrafos sugieren que estamos ya en un nuevo discurso para nuevos iniciados en esto de repensarnos. Por ejemplo: “El eje de desborde engloba las ideas fuerza surgidas en los ejes sectoriales. Su objetivo es dotar de coherencia y homogeneizar en la medida de lo posible lo debatido en el resto de sesiones. Una coherencia que, entendemos, tendrá que pasar por promover la solidaridad entre movimientos sociales y colectivos, optimizando esfuerzos en torno a causas comunes y planteando si es el momento de diversificar los esfuerzos y los recursos humanos hacia hechos concretos, hacia áreas donde tengamos capacidad real de lograr victorias. ¿Qué entendemos por victoria? Todo avance en materia de justicia social, equidad, redistribución de la riqueza o democratización que provenga de la movilización y la organización social.
El encuentro parte de la importancia que tiene el hecho de ser conscientes de la realidad y no generar falsas ilusiones ni expectativas no materializables. Tener cierta cuota de gobierno municipal, incluso tener todo el gobierno municipal (mayoría absoluta), no significa tener el poder. El poder económico no reside en un concurso electoral. El poder político es desplazado por el poder económico. Compartamos o no la apuesta electoral, somos conscientes de que puede resultar útil tener aliados y es tarea del movimiento generar contrapoderes sociales que tomen el pulso de forma constante al poder institucional. Derivar todos nuestros esfuerzos y recursos humanos hacia unas estructuras viciadas, corruptas y de difícil transformación tiene como consecuencia la desmovilización”.
Para que veas lo necesario que resulta tener buenos estudios. El día que nos carguemos la LOMCE todos los del barrio llegaremos a hablar con la misma soltura que nuestras vanguardias.







