Los próximos 7 y 8 de noviembre, el PSUC viu celebrará su XVIII Congreso bajo el lema “Unitat per anar més lluny” (Unidad para ir más lejos). Lo hará en un año especialmente significativo para los y las comunistas catalanes: se cumplen 90 años de la fundación del Partit Socialista Unificat de Catalunya y, al mismo tiempo, ha sido el año en el que el PSUC viu y Espai Comunista (organización heredera del antiguo PCC) han culminado su proceso de unidad.
Y podemos asegurar que no son dos hechos independientes. Recuperar la unidad de los y las comunistas y reivindicar el legado del PSUC forman parte de una misma tarea: fortalecer una organización capaz de intervenir en la sociedad actual y de contribuir a organizar políticamente a la clase trabajadora y a la mayoría social.
Este año se cumplen nueve décadas desde aquel 23 de julio de 1936 en que nació el PSUC de la unión de cuatro partidos marxistas catalanes, fruto de la voluntad de unidad del movimiento obrero en plena lucha contra el fascismo. Su historia es inseparable de la historia de la clase trabajadora de Catalunya: cuarenta años de resistencia contra la dictadura, en las fábricas y los barrios populares, la vertebración del movimiento vecinal, la lucha por la defensa de las libertades y los derechos nacionales junto con la construcción de una alternativa socialista.
Esa historia la protagonizan los miles de militantes anónimos, mujeres y hombres, que hicieron posible que el proyecto comunista sobreviviera a la represión y arraigara en amplios sectores populares. Y los que a día de hoy siguen acercándose, y dando una renovada continuidad al PSUC.
Pero reivindicar el PSUC no puede significar convertir su historia en una pieza de museo para venerar. La mejor manera de mantener vivo ese legado es preguntarnos qué significa ser comunista en la Catalunya de 2026.
Desde que celebramos nuestro 17 Congreso, en junio de 2022, este mandato ha transcurrido en un escenario de profundo cambios. Las consecuencias de la pandemia mostraron las debilidades de un modelo económico basado en la mercantilización de los derechos más esenciales. En Catalunya, el fin del procés y el enquistamiento de problemas estructurales con una gestión nefasta por parte de los gobiernos continuistas de ERC y del PSC.
Así, la actualización del proyecto debe contribuir a organizar la respuesta colectiva. Allí donde existe un conflicto laboral, una lucha por la vivienda, una defensa de la sanidad o la educación públicas, una reivindicación vecinal existe también un espacio para construir organización. El reto es conectar esas luchas concretas con un horizonte de transformación social.
Por eso, el proceso de unidad entre el PSUC viu y Espai Comunista tiene una importancia que va más allá de la suma de dos organizaciones. Expresa la voluntad de superar una etapa histórica de fragmentación y poner por delante aquello que nos une: la necesidad de armar una organización comunista arraigada en los centros de trabajo, los barrios populares y en el movimiento sindical. Una organización capaz de formar militantes, intervenir en los conflictos y disputar hegemonía cultural ante el avance de las ideas de la ola reaccionaria entre la clase trabajadora.
Para poder cohesionarnos, y llevar más allá la unidad, es imprescindible actualizar el proyecto de los y las comunistas en el nuevo contexto social, laboral y cultural. Así, la organización deberá discutir, elaborar colectivamente y aprender de la experiencia. Con unas conclusiones que nos sirvan para mejorar, avanzar y fortalecernos.
Este XVIII Congreso debe situarse precisamente en esta perspectiva. No debe ser únicamente un balance del periodo 2022-2026, sino un debate colectivo para definir la herramienta política que necesitamos para hacer frente al nuevo ciclo político.
Noventa años después de la fundación del PSUC, los y las comunistas catalanes tenemos una responsabilidad con nuestra historia, pero también con nuestro presente y nuestro futuro. En este Congreso, la unidad nos hará tener más capacidad, para poder ir aún más lejos.







