El miércoles 22 de noviembre se realizaban elecciones parlamentarias en los Países Bajos. Unos comicios que venían precedidos de la disolución del gobierno encabezado por Mark Rutte, el pasado 7 de julio, después de que las cuatro formaciones que lo componían (el Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD), la Llamada Demócrata Cristiana (CDA), los Demócratas 66 y la Unión Cristiana) no se pusieran de acuerdo sobre la reunificación familiar de los refugiados que huyen de los conflictos armados.
En ese escenario, en el que la cuestión migratoria en un contexto de éxodo por guerras tomó protagonismo, las encuestas advertían de un ascenso del partido de extrema derecha Partido por la Libertad (PVV), liderado por el islamófobo Geert Wilders, pero seguían situándolo en segundo lugar, después del partido de la derecha liberal VVD.
Finalmente, el resultado situó como ganador al PVV con 35 escaños, y el VVD con 24 escaños, quedaba tercero en un Parlamento de 150 diputados. En segundo lugar, quedada la coalición de los verdes (GroenLinks) y socialdemócratas (PvdA), que encabeza el ex vicepresidente de la Comisión Europea Frans Timmermans, con 25 escaños. Nuevo Contrato Social (NSC), nuevo partido democristiano, entraba por primera vez en el Parlamento con 20 escaños. Finalmente el Partido Socialista (la izquierda holandesa) se quedaba con 5 escaños.
Con este resultado, ningún partido ha logrado mayoría suficiente para gobernar en solitario, aunque hay que tener presente que en los Países Bajos los gobiernos siempre han estado formados por coaliciones. En todo caso, parece que inicialmente el PVV lo tendrá difícil, ya que muchos partidos descartaron negociar con la extrema derecha, pero la realidad es que su número de escaños impide arrinconarlos en la oposición.
En este sentido, justo después de que se difundieran los resultados de las encuestas a pie de urna, Geert Wilders sugería una coalición con el centro derecha que incluiría al partido de derecha liberal VVD al que pertenece Mark Rutte, al recién creado Nuevo Contrato Social y al Movimiento de Ciudadanos Agricultores.
Este resultado de la extrema derecha holandesa es parte de la ola reaccionaria que está teniendo diversas plasmaciones en algunos países durante los últimos años. El último caso ha sido lo sucedido este pasado fin de semana en Argentina con la victoria del ultraliberal Javier Milei. En la Unión Europea, la neofascista Georgia Meloni se convirtió justo hace un año en primera ministra de Italia, y tanto el húngaro Víktor Orbán como la francesa Marine Le Pen, tienen vínculos con el holandés Geert Wilders.







