«La fuente de la fama» de Goicoechea y Tiedra

Un paseo por el Madrid del Barrio de las Letras y aledaños
Libro La fuente de la fama

La reciente publicación en la editorial Reino de Cordelia de un libro dedicado a Madrid escrito por el periodista Jose María Goicoechea (Madrid, 1966) e ilustrado por el fotógrafo Antonio Tiedra (Madrid, 1952), nos remite a diversas editoriales que tras la última guerra europea se dedicaron en Suiza y Alemania a publicar libros con textos y fotos de diversos países.

Al ojear este libro de Goicoechea y Tiedra me vino a la memoria la colección La Guilde du Livre que en los años 50, desde Lausanne, publicó monografías como Iles des Dieux (1954) — con referencia a Bali, Java y Sumatra — del fotógrafo suizo Gotthard Schuh (1897-1969); Tunisie de la fotógrafa francesa Hélene Hoppenot (1894-1990); La Chine dans le miroir del poeta francés  Claude Roy (1915-1997), con ilustraciones de los fotógrafos  Werner Bishof (1916-1954), Henri Cartier Bresson (1908-2004) y Pierre Verger (1902-1996); Algerie (1956) de Jean Amrouche y fotografías de Henriette Grindat (1923-1986) y Ombrie de Pierre Jacquet y fotografias de Fulvio Roiter (1926-2016).

Una colección de libros que años después emularían editoriales como Manesse Verlag de Zurich que publicaría un  excelente libro de Manuel Tuñón de Lara titulado Indios (1956) con fotografias de Werner Bischof, Robert Frank y Pierre Verger, los grandes fotógrafos viajeros del siglo veinte.

La edición de Reino de Cordelia se suma, en cierto modo, con este magnífico libro de Goicoechea y Tiedra, a una tradición de colecciones de libros europeos, dedicados a diversos países como Haití y Japón o regiones como la Toscana, la Camargue o el Tissino, ilustrados por los mejores fotógrafos de la época.

En ese sentido la obra fotográfica de Antonio Tiedra, madrileño cien por cien y fotógrafo viajero cuyo trabajo pudimos gozar, en los ochenta, en la revista Tiempo que dirigía Julián Lago (1946-2009), destaca en este libro dedicado a Madrid por las secuencias, a doble página, en las que evoca los aspectos más disímiles de la capital española, aspectos que empiezan por la Fuente de la fama; la popular Cervecería Alemana; el Callejón del Gato; el Mercado de Antón Marti; el Mercado de las Ranas en la calle Huertas; la fachada de la Filmoteca española; la procesión de la Virgen de la Soledad; el interior de la Biblioteca del Ateneo; la Plaza de Antón Martin donde se ubica la escultura de Juan Genovés dedicada al atentado de los abogados de Atocha; el Retaurante Ferretería, etc.

Hay que tener un amplio y rico archivo fotográfico o haber dedicado medio siglo de tu vida  a registrar imágenes de Madrid, para haber seleccionado, en esta ocasión tantas y tan excelentes ilustraciones a doble página, que nos transportan al Madrid de cada dia y en épocas muy distintas.

Me ha gustado que Antonio Tiedra, aparte de ilustrar el texto de José María Goicoechea, le haya dado protagonismo visual a algunas fachadas de tiendas y, ¡cómo no! al Cine Doré, sede de la Filmoteca española, cuya portada barroquizante, no pasa desapercibida a nadie.

Algo similar podríamos añadir a las fachadas e interiores de los teatros Albéniz, Calderón y la Comedia. Delicada la foto de una de las puertas del Teatro Español en la que una farola se proyecta, al anochecer, en una de las puertas del mencionado coliseo. 

Al ser un libro dedicado a una ciudad adquieren más protagonismo los edificios que los transeúntes propiamente dichos. Estos son anónimos en el libro, salvo, claro está, una referencia a un concierto de David Bowie.

En fin, un recorrido literario y gráfico destacable y oportuno sobre una ciudad con tantos habitantes como visitantes anónimos.

(*) Crítico e historiador del arte