Ayer murió Luis López García, conocido como “Jorovive”, el primer Alcalde de la Democracia de este pueblo del área metropolitana de la provincia de Granada, revalidando su cargo por voluntad popular hasta 1991. Luis había comenzado a militar en el Partido Comunista de España en 1956, algo que ha hecho hasta que la muerte lo ha privado de ello. Una vida intensa que comprende casi setenta años de militancia ininterrumpida, con un compromiso político y social que convirtieron al “Jorovive” en una figura legendaria.
Con él se va parte de la Memoria Viva de Maracena. Pintor de profesión, militante histórico del Partido Comunista de España y del sindicato Comisiones Obreras, republicano convencido, Luis ha sido un luchador incansable por la conquista de los derechos sociales. Nunca dejó de estar del lado de los más débiles, pasando toda su vida defendiendo a las trabajadoras y a los trabajadores.
Ejemplo para la militancia, referente para las personas que creen en la igualdad y en la solidaridad como forma de vida y como forma de transformar el mundo, Luis vinculó su vida a sus ideas políticas. Su vida cotidiana era, en toda su amplitud, toda una actividad ética completa que convertía su militancia política y su ser de ciudadano crítico en un estilo de vida. Nunca se derrumbó a pesar de los problemas internos y externos a los se enfrentó como dirigente comunista, como alcalde, como militante o como ciudadano.
Luis López llegó a Maracena a mediados de la década de los cuarenta y en 1956 comienza a militar en el Partido Comunista de España ingresando en una de las células del Partido. Luis encara la oposición al franquismo desde muy joven, sufriendo las consecuencias de la represión al ser detenido junto a 41 compañeros de “La Peña de Los Celtas”, organización dirigida por los comunistas de Maracena, que camuflaba con bailes populares su objetivo de ir seleccionando a aquellos jóvenes que mostraban más inquietudes sociales y así captarlos para el Partido. Luis López formaba parte de la junta directiva de la legendaria Peña, una organización tomada como ejemplo en la historia de la oposición antifranquista y emblema del PCE en Maracena. La organización fue desarticulada por la policía deteniendo a más de 40 integrantes. Luis pasa por la cárcel por primera vez. Ese año, 1961, quedó marcado a fuego por las detenciones masivas de los maraceneros, y es a partir de ese momento cuando el imaginario colectivo de la provincia introduce el apelativo Rusia Chica para nombrar a Maracena. Comienza al mismo tiempo una batalla política, ideológica, cultural e incluso psicológica de las fuerzas represivas policiales granadinas contra los Comunistas de Maracena. Hasta 1977, con la legalización del PCE, cada vez que surgía alguna sospecha o algún hecho relacionado con los comunistas granadinos, la BPS buscará carnalmente en primer lugar a los comunistas de la Rusia chica.
A mediados de los sesenta, interviene de forma decisiva en la creación e implantación de las CCOO en Granada, junto a José Cid de la Rosa, de las que será Secretario de Finanzas entre 1971 y 1979. Participa en la Huelga de 1970, en la que además de recibir los golpes de la policía, le toca ser testigo directo de la muerte de su vecino Antonio Huertas Remigio. En 1976 vuelve a pasar por la cárcel en la conocida “Caída del Barranco del Sombrero”.
En las primeras elecciones municipales democráticas desde la II República, en 1979, Luis fue en segundo lugar de la candidatura del PCE en Maracena, donde los comunistas ganan los comicios con una apabullante mayoría absoluta al conseguir el 68% de los votos. Luis se tiene que hacerse responsablizarse de la alcaldía una vez que el candidato, José Martínez, sufre una paliza por parte de la extrema derecha que lo incapacita para el cargo. Su trabajo como alcalde es el que engrandece su figura. Como alcalde comunista, Luis resolvió de forma popular los asuntos colectivos desarrollando una nueva gestión municipal para integrarla en una política global de izquierda en plena crisis económica, en un Estado todavía heredero del aparato de la dictadura, con déficits sociales acumulados, con presiones sociales existentes y haciendo frente a la inexperiencia en las tareas de gobierno. Luis López encaró esa situación difícil e impulsó a su equipo de gobierno para que no se refugiarse en una gestión puntual, problema a problema, y carente de horizonte político. Dejó de atrincherarse en su oficina municipal para no perecer bajo la montaña de papeles acumulados, tomando decisiones bajo fórmulas jurídicas proporcionadas por la democracia, y otras veces utilizando su propia iniciativa para aplicarlas. También procuró no mendigar subvenciones del Estado caso a caso, sino que estructuró otros frentes apoyados en las instituciones locales y en la opinión pública, presionando hasta lograr lo necesario y buscar fuentes propias de recursos. No esperó a que pasara la crisis, sino que contribuyeron a superarla con la política municipal. Tampoco pretendió calmar a una población ansiada de cambios, sino que los convenció para otorgarles participación en la gestión y así proporcionarles la información necesaria para conocer los problemas, para de esta forma se movilizasen para superarlos. Esa era la política de los Comunistas en los primeros ayuntamientos, esa fue la política de Luis López como Alcalde Comunista de Maracena, desbloquear los obstáculos que se les presentaban, que fueron muchos, ejerciendo una presión reivindicativa sobre el Estado y así ampliar la base de apoyo popular hacia una democracia más completa y por una sociedad más justa. Luis López hizo, en base a la escucha y a la participación, sus programas políticos, mejoró espectacularmente Maracena en tan sólo unos años, dotándola, entre otras muchas infraestructuras, de una Casa de la Cultura, de un Hogar del Pensionista y de una Ciudad Deportiva que es a día de hoy referente provincial en cuanto a instalaciones y servicios deportivos. Luis fue alcalde de Marcena desde 1979 hasta 1991, dejando el Ayuntamiento ese año con un superávit económico de 25 millones de las antiguas pesetas. Estuvo las tres legislaturas cobrando las 65.000 pesetas al mes que le daba el Partido, ya que lo que ganaba como Alcalde lo entregaba todos los meses al PCE. Luis cobró del Partido, no del Ayuntamiento. No cabrían palabras aquí para describir las innumerables mejoras que el pueblo disfrutó durante su mandato. Ha sido, por amplio consenso, el Alcalde más importante, más querido y más influyente de la historia de la Democracia en Maracena.
Luis fue una de las Locomotoras de la “Rusia Chica”, participando de forma decisiva en el proceso de comunistización del municipio durante más de veinte años hasta convertirlo en el referente del PCE a nivel provincial durante la Transición y los primeros años de la Democracia. A finales de los años setenta, el PCE de Maracena tenía 1.000 afiliados, y había ganado la hegemonía en todos los sectores sociales que anteriormente capitalizaba el franquismo. Las mayorías absolutas conseguidas en 1983 y 1987 avalan la trayectoria de Luis y de los comunistas de Maracena. Luis fue uno, sino el que más, contribuyó para poner a Maracena en un lugar de privilegio en la Historia del Partido Comunista de España.
Ayer en su despedida en la Sede Local del PCE/IU, fuimos conscientes de su legado. Luis como persona fue un hombre bueno, fiel a sus ideas y a su Partido, y especialmente comprometido con la gente de su pueblo, con todos, más allá de los colores políticos. Ayer lo despidieron muchas personas que nunca han sido de izquierdas. Fue, con mayúsculas, un Hombre del Pueblo que fue Alcalde de su Pueblo. Un hombre sencillo, honesto y humilde, unos valores que cada vez echamos más de menos. Un comunista de manual. Hasta Siempre Camarada.







