Tras el arrollador triunfo de la extrema derecha en Francia, las organizaciones de izquierda, el Partido Socialista; la Francia Insumisa, de Jean-Luc Mélenchon; el Partido Comunista y Los Verdes, decidieron superar la fragmentación con que participaron en las elecciones parlamentarias y crear el Nuevo Frente Popular, para participar en las elecciones realizadas ante la disolución de la Asamblea Nacional decretada por Emmanuel Macrón y la convocatoria a unas precipitadas elecciones legislativas como producto de los resultados de las elecciones, un escenario que pronosticaba un aplastante triunfo de Jean-Marie Le Pen, la líder del ultra derechista Frente Nacional. En Bolivia, el expresidente Evo Morales realiza un gran Encuentro popular que anuncia su candidatura única, declaró que no hacen parte del gobierno de Luis Arce, anuncian medidas drásticas y radicales, marchas, huelgas y bloqueos, ante la posible demanda contra el dirigente Andrónico Rodríguez, la inhabilitación del mismo Evo Morales o la proscripción del MAS-IPSP, continuidad de agudos enfrentamientos que llevan muchos meses y en una división que parece definitiva. En Colombia se realizará en el mes de julio una Asamblea Nacional Popular para discutir cómo enfrentar el golpe blando que se adelanta contra el gobierno que preside Gustavo Petro, apoyar las reformas sociales en debate en el congreso y proyectar el proceso unitario que se requiere para las contiendas electorales del año 2026. Existen impedimentos motivados por la excluyente ley electoral que le impedirá al Pacto Histórico presentarse bajo el formato de coalición de partidos y movimientos, lo que ha conllevado al debate de la necesidad de un único partido con una única personería jurídica. En España los pobres resultados obtenidos por la izquierda en las elecciones parlamentarias abren un profundo debate sobre las responsabilidades en lo acontecido, el liderazgo colectivo que se requiere y las perspectivas de la unidad, en medio de un escenario de profundas desconfianzas y duros reproches, entre los partidos y dentro de ellos.
Con una mirada simplista se podría considerar que en España y Bolivia la izquierda ha actuado con irresponsabilidad al permitir que avanzaran las divisiones y las direcciones caudillescas. Que en Francia la unidad llega demasiado tarde y que de Colombia se esperaba mucho más en el proceso de construir sólidamente el movimiento alternativo transformador, aunque perspectivas hay y procesos unitarios van en Camino.
Debemos negarnos a aceptar que tengamos que decir que dos fantasmas recorren el mundo, la ultraderecha conquistando poderes y la izquierda perdiendo posiciones y avanzando hacia la marginalidad. Lo que tiene que avanzar son los pasos de la unidad. Difíciles, torpes, enredados. No importa. A ambos lados del Atlántico, y también en África, tenemos experiencias de avances electorales en claves unitarias y de parar ofensivas de las derechas. No se parte de cero. Consultando a las militancias en las bases, a las vecinas y vecinos de las barriadas y a los movimientos sociales en lucha, seguramente se encontrarán luces para desbrozar los caminos y avanzar.
Parodiando al Pablo Neruda de momentos de clandestinidades y resistencias debemos decir que la unidad es el pan y el agua que nuestros pueblos necesitan.








