El Índice de Precios al Consumo (IPC) ha registrado en noviembre un aumento interanual del 2,4%, impulsado principalmente por el encarecimiento de los suministros del hogar, como la electricidad y el gas. Aunque los precios de los alimentos han mostrado una moderación en su crecimiento, sectores como la hostelería continúan marcando niveles altos, complicando la economía de las familias trabajadoras.
La subida del IPC en noviembre permite calcular la revalorización de las pensiones contributivas para 2025, estableciéndose en un incremento del 2,8%. Este porcentaje se obtiene a partir de la media del IPC interanual entre diciembre de 2022 y noviembre de 2023, según confirma el Instituto Nacional de Estadística (INE). Así, un pensionista con una prestación media de jubilación de 1.441 euros al mes recibirá 1.481,35 euros mensuales en 2025, lo que supone un aumento anual de aproximadamente 600 euros.
El responsable sindical de CCOO Carlos Gutiérrez ha subrayado que esta revalorización garantizará el poder adquisitivo de 10,3 millones de pensiones contributivas y más de 720.000 correspondientes al Régimen de Clases Pasivas del Estado. Además, las pensiones mínimas y no contributivas experimentarán un incremento mayor al del IPC, en virtud de los acuerdos alcanzados con los sindicatos. Estas mejoras buscan reducir la brecha existente respecto al umbral de pobreza, una medida que también se aplicará al Ingreso Mínimo Vital.
Por otra parte, el complemento de la brecha de género también subirá un 7,8% en 2025, una cifra que incluye un aumento adicional del 5% respecto al IPC promedio. Este incremento forma parte de un esfuerzo por avanzar hacia una mayor equidad en el sistema de pensiones.
Los salarios pactados en convenio también han mostrado una evolución positiva, con un incremento medio del 3,05% hasta noviembre, por encima de la inflación registrada. Esto ha permitido una mejora del poder adquisitivo de los trabajadores en 2024, que se espera continúe hasta el cierre del año.
Sin embargo, Carlos Gutiérrez ha advertido que el IPC no refleja plenamente el aumento del coste de la vida, especialmente en lo relativo al precio de la vivienda, que sigue siendo una de las mayores preocupaciones para las familias. Desde Comisiones Obreras (CCOO) se ha hecho un llamado para implementar políticas que garanticen un acceso asequible a la vivienda y que reduzcan el esfuerzo económico de los hogares.
La reforma de las pensiones de 2021 establece una revalorización anual de las bases máximas de cotización y las pensiones máximas, vinculándolas al IPC e introduciendo incrementos adicionales hasta 2050. Para 2025, la base máxima de cotización aumentará un 4%, mientras que la pensión máxima se situará en torno a los 3.267,5 euros mensuales.
La ministra de Seguridad Social, Elma Saiz, ha destacado que el aumento de las pensiones es una garantía de tranquilidad para millones de personas jubiladas, asegurando el mantenimiento de su poder adquisitivo. Además, ha reiterado el compromiso del Gobierno para reforzar el sistema de protección social, con el objetivo de garantizar una mayor equidad y suficiencia.
Con la revalorización de las pensiones y la mejora de los salarios, 2025 apunta a un escenario más favorable para los ingresos de las familias. Sin embargo, los retos vinculados al precio de la vivienda y la presión inflacionaria en sectores como la hostelería plantean la necesidad de seguir trabajando en políticas que reduzcan el impacto del coste de vida en los hogares.







