Especial. Reconstruir la izquierda

El papel central del PCE en la reconstrucción de la izquierda

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Con este número Mundo Obrero da inicio a una serie de especiales dedicados al debate acerca de la reconstrucción de la izquierda en España y del proceso asambleario abierto en IU. A lo largo de los siguientes meses nuestro periódico intentará cumplir con este objetivo a través de dos ideas centrales: ser expresión informativa de la política del Partido de cara al debate dentro de IU; y en segundo lugar, la de dar voz a todos los sectores de IU, que desde su pluralidad, están comprometidos con la reconstrucción de Izquierda Unida.

La realidad política de la izquierda española después del 9 de marzo no es otra que la de una derrota política, social y electoral sin paliativos, situación que ha llevado a IU a obtener el resultado electoral más bajo de su historia. A esta situación no es ajena ninguno de los cuerpos políticos de la izquierda transformadora en España, en especial la de su principal protagonista e impulsor, el PCE.

Es necesario por tanto un trabajo político, ideológico y organizativo que sitúe en primer término el análisis y el debate de las causas de fondo que han llevado a IU a la situación actual. Este trabajo aparece como más importante si cabe ante la constatación de la falta de capacidad y de voluntad de asunción de responsabilidades, por parte de la coordinación general y de los sectores de la dirección federal responsables de la línea política y electoral que ha tenido IU en esta última etapa.

La realidad de Izquierda Unida requiere de una clarificación del marco en el que debemos situar de manera prioritaria el debate. Una legislación electoral antidemocrática y la involución política española hacia formas de marcado carácter presidencialista, no explican por sí solo el resultado electoral cosechado el pasado 9 de marzo. El debate dentro de Izquierda Unida y el PCE requiere precisar y definir las causas de fondo que han llevado a la situación actual.

Para ello es imprescindible partir de las siguientes consideraciones analíticas:
La necesidad de caracterizar cual ha sido la línea política seguida hasta ahora para poder poner las bases de una nueva centralidad política y organizativa basada en la reconstrucción de IU.

El reconocimiento de que la crisis de IU tiene relación con causas estructurales que se relacionan con la definición de un marco cultural, social y político determinado por el desarrollo del capitalismo español bajo su forma inmobiliaria y financiarizada, el cual ha modificado de manera profunda la estructura social española.

La necesidad de un debate serio y riguroso como fuente de reivindicación de la POLÍTICA dentro de IU, lo que hace necesario la recuperación del análisis de clase como lugar analítico central.

Recuperar la credibilidad social de IU a través de la reconstrucción de un discurso y una propuesta creíble centrada en poner en primer plano una alternativa propia dirigida a superar la contradicción principal existente en la sociedad española contemporánea: la de un modelo de producción y consumo basado en la continua intensificación del trabajo, la depredación medio-ambiental y la negación del Estado social.

La vinculación de la recuperación social y electoral como resultado de la recuperación organizativa de IU y de la figura central del militante.

La realización de un debate desde la lealtad a IU, constructivo y serio. El debate se sitúa en determinar las condiciones necesarias para la reconstrucción de IU, no en el cuestionamiento de su viabilidad o en el cuestionamiento de su pluralidad.

Entender la importancia crucial que para el PCE y para la izquierda transformadora tiene el debate que se ha abierto dentro de IU de cara a su próxima asamblea, hace necesario definir de manera correcta donde se sitúa el marco central del debate. Los primeros análisis realizados desde la coordinación general, considera que el resultado electoral es consecuencia directa de una serie de elementos exógenos (bipartidismo, voto útil y Ley electoral) y de causas internas (las crisis internas en federaciones o la propia existencia del PCE). La suma de ambas explican, desde esta óptica, la derrota de IU el pasado 9 de marzo. Dicha interpretación tiene un objetivo claro: elevar el grado de confrontación interna con la intención de condicionar el debate de la IX Asamblea en clave frentista (los sectores que están por una IU sin «tutelas» y aquellos que están por una IU bajo «dominio» del PCE).

Frente a una concepción del debate en clave de confrontación, el PCE debe situar el marco del debate en las asambleas en un plano político.

Para ello es imprescindible centrar el análisis en los elementos que son responsabilidad propia de IU: su línea política y organizativa, y desde allí, avanzar en la construcción de una nueva centralidad política dirigida a la reconstrucción de IU. Lo anterior permite entender que la derrota electoral de IU está fundamentalmente relacionada con la línea política y organizativa seguida hasta ahora, lo que sitúa como una de las tareas principales la de caracterizar y precisar los elementos principales de esa línea política fracasada.

De lo anterior se desprende la tarea principal de todo el Partido de cara al debate dentro de IU: la de vincular la reconstrucción de IU con la necesidad de una nueva centralidad política y organizativa, la cual es imposible sin los comunistas. Para ello es necesario articular un discurso positivo, claro, serio y constructivo que requiere de una práctica homogénea y cohesionada de todo el Partido.

La política que defiende el PCE desde su XVII Congreso sitúa el valor de IU en su capacidad de lanzar un desafío al sistema en materia de valores y de contenidos políticos por medio de alternativas concretas a los problemas cotidianos de los ciudadanos a través de un programa económico y social alternativo, sólido, viable y de izquierdas. Para ello es necesario la recuperación de los elementos que llevaron a IU sus mayores éxitos electorales: Izquierda Unida como una formación que representa la alternativa real a los problemas sociales y medioambientales que afectan a la mayoría social en torno a una militancia movilizada e identificada plenamente con su organización.

Lo anterior determina que el papel del PCE dentro del debate abierto en Izquierda Unida se sitúa en la recuperación de la centralidad del conflicto capital/trabajo y de lo social como marco prioritario de reconstrucción de IU.

El defender una reconstrucción de la izquierda a nivel estatal en confrontación al PCE es objetivamente imposible. La política del PCE le dota de los elementos desde los cuales se debe afrontar la tarea de la reconstrucción de la izquierda en España. En primer lugar, al situar como el centro de la alternativa política de la izquierda a los trabajadores asalariados. En segundo término al defender la necesidad de la construcción de la izquierda por medio de su definición como de «Alternativa social, cultural y económica», sólo posible por medio de una labor teórica y de propuesta programática propia. Y por último, por defender una concepción organizativa que define la reconstrucción de la izquierda desde la centralidad del militante y de la organización.

El PCE como partido del trabajo, del socialismo, del marxismo y de la militancia, está en condiciones, por tanto, de afrontar desde una posición central, el reto histórico de la reconstrucción de la izquierda transformadora en nuestro país.

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