“En la ONU decimos -explica una de las directoras del Plan de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)- que si no hay un suelo salarial mínimo en el que caer cuando ocurre un shock de esta magnitud, la gente se queda literalmente sin opciones”. Kanni Wignaraja recuerda que “en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) insistimos en la importancia de la sostenibilidad económica, social y medioambiental y en la necesidad de invertir en la gente y en el planeta” y añade que “los gobiernos deben proporcionar a sus ciudadanos una renta básica universal para ayudar a los más perjudicados por la crisis económica y social, combatiendo la desigualdad”. Según el PNUD, “hay que detener la sangría financiera provocada por las termitas fiscales que devoran los ingresos que el Estado necesita para la inversión pública y las políticas sociales”. Advierte Wignaraja que “se consienten los paraísos fiscales y las exenciones de impuestos y se pierden más de un billón de euros anuales en flujos financieros ilícitos, a lo que se añade la corrupción y la ineficacia”. “Si se corta esa sangría financiera -concluye-, se liberarían los recursos suficientes para financiar la renta básica universal”.







